La bondad hacia otros no debería estar limitada a los pobres y a los necesitados.

por Dr. Asher Meir

 

Pregunta: Quiero separar todos los meses cierta suma de dinero para ayudar a mis sobrinas y sobrinos, ya que la familia de mi hermana apenas consigue lo que necesitan. ¿Es esto considerado una contribución de caridad?
 
Respuesta: Tus donaciones regulares a miembros de tu familia no son consideradas caridad, sin embargo son consideradas una maravillosa mitzvá.
 
Cuando la Torá nos ordena dar caridad, naturalmente estipula que debemos ayudar a los necesitados: “Cuando haya una persona necesitada entre tus hermanos en una de tus puertas en tu tierra la que Dios te da, no endurezcas tu corazón y no cierres tu mano para tu hermano necesitado. Sin duda ábrele tu mano, y dale suficiente para sus necesidades, que le hacen falta”. (Deuteronomio 15:7-8).
 
Basado en este versículo, el Shulján Aruj (Código de Ley Judía autorizado) dictamina: “Es un gran mandamiento entregarle a los pobres de Israel, y es un mandamiento incluso más grandioso que la caridad. Y un pariente pobre tiene precedencia sobre un pobre desconocido” (1).
 
En las leyes de caridad, encontramos una definición precisa de quien es considerado “pobre”; una familia cuyo ingreso cubre sus necesidades, incluso si es que no tienen nada de sobra (“apenas consiguen lo que necesitan”) no sería considerada “pobre”. Así que tu ayuda a tus parientes menos afortunados en estricto rigor no sería considerada “caridad”.
 
Sin embargo, el Shuljan Aruj continúa: “E incluso una persona adinerada que necesita un préstamo, es una mitzvá darle a él en ocasiones, y ayudarlo con consejo”. Mientras que algunas personas tienen una definición muy estricta de lo que es ser necesitado, cualquier persona puede necesitar ayuda, y el hecho de ayudar es siempre digno de elogio.
 
La fuente de esta resolución es este pasaje del Talmud:
 
Los actos de bondad son más grandiosos que la caridad en tres formas: la caridad se realiza solamente con dinero, mientras que los actos de bondad pueden realizarse con uno mismo o con el dinero de uno. La caridad es solamente hacia los pobres, pero los actos de bondad son tanto para los vivos como para los muertos [proveerles un entierro digno] (2).
 
Hay otros casos en los que encontramos que las reglas de caridad se extienden a otros que no son tan pobres. Del versículo anterior, que comienza con “entre tus hermanos”, el Talmud aprende que la caridad a los miembros de la familia tiene precedencia ante la caridad a otro (3). Esto se aprende también del versículo en Isaías (58:7) “Y no te escondas de tu propia carne” (4). Pero este versículo también es utilizado para enseñar que en general deberíamos preocuparnos por el bienestar de los miembros familiares (5).
 
La ayuda que tú quieres brindar a tus parientes más pobres no puede técnicamente ser considerada caridad, y no debería ser sacada de tu presupuesto de caridad (normalmente diezmo). Pero es una maravillosa demostración de bondad humana y de solidaridad familiar hacia tus hermanos y sus hijos.
 
Si no puedes comprometerte a entregar un estipendio indefinidamente, asegúrate de estipular que lo estás entregando por un período delimitado de tiempo – quizás un año. De otra forma es probable que el receptor lo incluya en su presupuesto y se sienta cadenciado si no puedes continuar. Asegúrate de darle expectativas realistas a cualquier receptor de ayuda regular.
 

FUENTES: (1) Shuljan Aruj Joshen Mishpat 97:1 (2) Talmud de Babilonia Sucá 49b (3) Talmud de Babilonia Bava Metzia 71a (4) Talmud de Jerusalem Ketubot 11:3 y otras partes (5) Talmud de Babilonia Ketubot 52b.

Publicado: Sunday, December 27, 2009

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Sobre el Autor

Dr. Asher Meir

El Rabino Dr. Asher Meir es Director de Investigación del Centro de Ética y Negocios de Jerusalem. El Rabino Meir es Doctor en Economía del Instituto Tecnológico de Massachussets, y anteriormente de Harvard. Ha estudiado en varias ieshivot en Israel y recibió su título de Rabino por parte del Rabinato Principal de Israel. Antes de mudarse a Israel, trabajó en la Junta de Consejeros de Economía de Estados Unidos, durante la administración del presidente Reagan. El Rabino Dr. Meir es además Conferencista Principal en Economía en la Universidad de Tecnología de Jerusalem y ha publicado varios artículos sobre el tema de negocios, economía y la ley Judía.

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