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Un Cuento de Dos Madres

Un Cuento de Dos Madres

A quien le doy más honor: ¿A mi madre natural o a mi madre adoptiva?

por

Querida Rebetzin Twerski,

Yo fui adoptada. ¿A qué madre debo honrar?

Tengo relación con ambas madres, pero en realidad ninguna me trata como una hija. Mi madre adoptiva se ha distanciado de mí desde que "encontré" a mi madre natural, y esto fue hace 31 años. Ella no tiene ninguna relación con sus nietos, ni entonces ni ahora.

Mi madre natural le dice a todo el mundo que yo soy su hija ilegítima. Yo quiero a ambas mujeres, pero muchas veces me he preguntado: ¿A quién debo honrar? Por ejemplo, si ambas se enfermaran al mismo tiempo y yo solamente pudiera trasladar a una de ellas a mi casa, ¿a quién debería elegir?

Gracias, TJ

Querida lectora,

La pregunta que planteas es muy buena pero no provee suficiente información para una respuesta definitiva. Sin embargo, podemos discutir criterios de Torá en relación a nuestras responsabilidades con una madre natural y con una madre adoptiva. Claramente, cada una en su derecho merece respeto, cuidado y atención.

No queda claro de tu pregunta la razón por la cual tu madre te dio en adopción. Las razones pueden ir desde un embarazo “ilegítimo”, ninguna pareja con quien compartir la responsabilidad, no tener medios de sustento, demasiado joven e inexperta, hasta problemas de salud, físicos, mentales o psicológicos. Puede incluso haber sido una estrategia para proveer un ambiente más sano y más seguro para su hija. Las posibilidades no tienen fin.

A pesar de todo esto, el hecho indiscutible es que tu madre natural te dio vida. Y tiene a su favor el hecho de que no recurrió al aborto. La experiencia del embarazo implica riesgo, o al menos, dolor e incomodidad. La mayoría de las mujeres reconocerían que vale la pena. Pero no obstante, tiene un precio.

Es digno de mencionar que mientras que todos estamos familiarizados con los instintos maternales naturales, la mitzvá de la Torá de tener hijos no está dirigida a las mujeres; es la obligación de un hombre. Una de las razones citadas es que dado que el embarazo y el parto involucran riesgos para la mujer, la Torá no las obliga. Para los hombres es una mitzvá. Para las mujeres, una alternativa opcional; un acto de sacrificio y bondad.

Tu madre natural sigue siendo una fuerza en tu vida que no puede descartarse. Honrarla es tu obligación.

Adicionalmente, muchas de las cualidades positivas y las fortalezas, tanto físicas, mentales y psicológicas, son resultado de haber sido nutrida durante nueve meses en el vientre de una madre natural. Otro factor a considerar es que de acuerdo a una perspectiva de Torá, hay tres socios en la creación de un ser humano: la madre, el padre y Dios. Y por lo tanto debemos honrar a nuestros padres, porque en el momento de la concepción, fueron socios con Dios. Al honrarlos, honramos a Dios.

Por lo tanto, por todas estas razones y muchas más, tu madre natural sigue siendo una fuerza en tu vida que no puede descartarse. Honrarla es tu obligación.

Tu madre adoptiva no te dio la vida física, sin embargo, y quizás de forma más significativa, te enseñó el "arte de vivir". Ella te crió todos los días y te enseñó la diferencia entre el bien y el mal. Ella te proporcionó un techo, un lugar al cual pertenecer. Ella te atendió cuando tuviste fiebre, resfríos, y noches sin dormir. Ella te calmó cuando tuviste pesadillas y te abrazó cuando estabas asustada por los relámpagos y truenos. Ella besó tus rodillas rasmilladas. Ella estuvo ahí. Estuvo contigo en todos los momentos; en los momentos buenos y excitantes y en los malos y decepcionantes que inevitablemente existen durante nuestros años de crecimiento. Y es de esperar, junto con eso, que te dio amor y cuidado.

El Talmud afirma que cuando una persona le enseña valores al hijo de otra persona, se considera como si hubiese dado a luz a ese niño. Apoyando esta perspectiva, la ley judía establece que en un escenario en el cual ambos -el padre biológico y el mentor- fueran raptados y el niño solamente tuviera suficiente dinero para rescatar a uno de ellos, debería rescatar al mentor, en vez de al padre biológico, (siempre y cuando el padre no haya servido como un modelo a seguir, ya que en ese caso también sería un mentor). Claramente, hay un alto valor puesto en aquellos que influyen nuestras vidas moral y espiritualmente, enseñándonos y dándonos dirección y guía para encontrar nuestro camino.

Los padres adoptivos que toman a un niño bajo su tutela y le proveen las herramientas para vivir una vida productiva, constructiva, decente y ética, incuestionablemente calificarían para esta categoría y deberían recibir la mayor deferencia y respeto.

Tú tienes la obligación de honrar a estas dos mujeres por la manera en que contribuyeron a tu vida, cada una en su propia forma.

Mi querida lectora, tú tienes la obligación de honrar a estas dos mujeres por la manera en que contribuyeron a tu vida, cada una en su propia forma. El honor de acuerdo a la ley judía implica que te preocupes, lo mejor que puedas, de que sus necesidades estén cubiertas, es decir, que tengan alimento, ropa, vivienda y los medios para llegar a donde necesiten ir.

Tú mencionas que tu madre adoptiva se distanció de ti desde que encontraste a tu madre natural. No hay suficiente información en tu carta para comentar sobre esta situación. Sin embargo, te alentaría a que intentes arreglarte con ella, debes reparar la relación. Como mínimo, envíale una tarjeta cada cierto tiempo para decirle que estás pensando en ella y en las cosas que hizo por ti.

Tu madre natural te ha decepcionado refiriéndose a ti como "ilegítima" lo cual obviamente no puedes tomarlo como algo personal dado que no es una falta tuya. En vez, enorgullécete del hecho que creciste y que construiste una vida propia. Tienes tu propia familia y más aún, tienes la sensibilidad moral para hacer averiguaciones sobre qué es lo más correcto de hacer y cuáles son tus obligaciones. Recuerda siempre las palabras Eleanor Roosevelt: "nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento". No hay ninguna razón para que des tu consentimiento.

Si no, recuerda que a pesar de todo, tu madre natural te dio la vida y por ende tú le debes respeto. Nuevamente, para reiterar, esto significa que debes hacer todo lo posible para que sus necesidades estén cubiertas. Un gesto de preocupación, un correo electrónico o una llamada telefónica (lo que sea menos doloroso para ti), sería hacer un esfuerzo adicional.

En el caso de que ambas madres se enfermaran al mismo tiempo, un factor en la ecuación sería si alguna tuvo otro hijo que pudiese tomar la responsabilidad y liberarte para que pudieras cuidar de la otra que quizás no tiene a nadie más. La pregunta entonces sería: ¿Eres hija única para alguna de ellas? La alternativa de llevar a una de las dos a tu casa es hacer arreglos para que la otra sea cuidada en algún hogar, dependiendo de lo que requiera su condición. La condición de ellas sería otro factor determinante en términos de si podrías realmente cuidarlas en tu casa.

En resumidas cuentas todo lo que hagas debe ser una expresión de gratitud por el "regalo de la vida" de parte de tu madre natural y el "arte de vivir" por parte de tu madre adoptiva. ¡Te deseo mucho éxito!

Publicado: 19/6/2011


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