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El Dilema de Ser Mamá

El Dilema de Ser Mamá

Resolviendo la tensión entre las ambiciones profesionales y las obligaciones maternales.

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Son las 7:30 am y puedo escuchar el dulce llanto de Ester Rosa desde la habitación contigua. "Estoy yendo buba (muñeca)", le digo. Pienso en mi diligente marido quien ya ha está trabajando duro durante media hora, intermediando en tratos y escribiendo contratos. Ahora, mi día también está empezando. Comenzó conmigo cantándole modé aní a mi hermosa bebé, quien con sus preciosos y despeinados rizos me sonreía desde su cuna.

Pocos años atrás, me hubiera imaginado estas mañanas de forma muy distinta. Probablemente apagaría el despertador de un golpe, me pondría un ostentoso traje de saco y pantalón, agarraría el diario y bebería unas tazas de café antes de ir a la oficina, obviamente pasando antes por el gimnasio. Esta rutina complementaría el preciso plan que tenía para mi vida… ser la primera en mi clase de la secundaria: listo. Graduarme de una universidad prestigiosa: listo. Tener una carrera absolutamente exitosa (completa, con estatus, prestigio y la posibilidad de obtener un elegante doctorado): ¿en suspenso?

Al igual que los ítems difíciles de una lista de bodas, este último y más crucial elemento del plan estaba aún inconcluso. De alguna forma, Dios me había guiado por algunos giros imprevistos que le hicieron un tacle a mis planes. A los 19, nunca hubiera sospechado que después del colegio iba a estar estudiando en un seminario de Torá en lugar de en la Universidad, ni que me iba a casar a los 22 o que iba a ser madre a los 23.

En ocasiones, aún me sigue asombrando que en lugar de estar haciendo contactos, negociando y codeándome con gente de mi edad en el mundo profesional, paso la mayoría de mi tiempo cocinando, limpiando, escribiendo por placer y coordinando compañeros de juego para Ester. Suena idílico… y lo es, excepto por esos molestos estándares de éxito que incrusté en mi mente desde la infancia.

Entre mis amigas más realizadas, a menudo siento una batalla por legitimar mi elección de quedarme en casa y no sentirme devaluada por hacerlo.

Entre mis amigas más realizadas, a menudo siento una lucha por legitimar mi elección de quedarme en casa y no sentirme devaluada por hacerlo. Al hablar sin entusiasmo sobre mis remotos planes para el postgrado, trato de apaciguar sus miedos de que yo esté destinada a desperdiciar mi potencial.

El otro día, cuando me encontré con una vieja conocida, ésta miró con amor a mi bebé y me preguntó asombrada: "¿Qué HACES durante todo el día?". Mientras le decía tímidamente que voy a clases para madres e hijos, camino por el parque y construyo torres de bloques para que Ester las derrumbe triunfantemente, ella asentía con amabilidad. El hecho de que ella sea una abogada corporativa no me ayudó mucho. La jerarquía social dicta que ella es inherentemente superior a mí, y yo no pude evitar creerlo por un breve momento. Soy exactamente tan lista y capaz como ella, ¿por qué no puedo tenerlo todo?

Pero "tenerlo todo", me di cuenta, ofrece un tipo superficial de glamour. Muchas de mis amigas son jóvenes esposas, madres y simultáneamente están en la universidad o trabajan tiempo completo, lo cual es definitivamente mucha responsabilidad. Muchas trabajan sólo porque necesitan el dinero, lo que me recuerda lo agradecida que le estoy a mi esposo y a Dios por darme la oportunidad de quedarme en casa.

Otras se las arreglan con mucha ayuda de sus padres, tanto física como financiera. Sin nada de familia cerca para cuidar a Ester, no puedo imaginar ponerla en manos de una guardería y no estar con ella durante la mayoría de sus horas despierta. ¿Quién la cuidaría como yo? ¿Quién apreciaría los matices en su ánimo y los preciosos intentos de comunicarse? Nadie, ¡sólo yo!

Pero cuando decido quedarme en casa, la parte de mí que quedó de mi pasada vida de grandes logros objeta el sabotaje a mi carrera. "Estos son los años críticos", mi amiga me dijo hace poco, agregando leña al fuego sin querer; "entre los 22 y los 27, ahí es cuando tienes que trabajar para construir un currículum, para hacerte vendible".

Por supuesto, ella quiso decir "tienes que" en términos generales para darse aliento a sí misma, y no se estaba dirigiendo a mí en particular. Sin embargo, después de cortar el teléfono con ella, tuve náuseas. ¿Están mis esperanzas de carrera destinadas a desaparecer sólo porque me estoy tomando el tiempo de construir mi familia en lugar de mi currículum?

Me permito priorizar la alegría y la sensación de significado que siento enseñándole a mi hija y cuidando de ella.

Para resolver la tensión dinámica entre las ambiciones profesionales y las obligaciones maternales, voy a hacer un acuerdo entre las partes. Es cierto, siento una fuerte necesidad de trabajar y de aprovechar mis habilidades profesionales, pero me voy a contener de cualquier trabajo a menos que sea de medio tiempo y no compita con la satisfacción de leerle libros de cuentos a Ester. Simplemente no puedo concebir la idea de construir una carrera en este momento si eso significa que mi marido y mi hija obtendrán muchísimo menos de mí. Lentamente estoy a aprendiendo a estar orgullosa de esa convicción.

Es muy difícil dilucidar qué es lo que realmente quiero lograr para satisfacer mi propio sentido de propósito, y qué es lo que los estándares externos están imponiéndome. Por desgracia, las preocupaciones de los demás a menudo se enredan con las mías; a veces, ni siquiera reconozco la fuente de mis dudas. ¡Si tan sólo pudiera abstraer mi mente de lo que el entorno ha estado metiendo en mi interior por más de dos décadas y de alguna manera descifrar lo que realmente quiero!

No puedo negar ese fastidioso empuje existencial de “dejar mi marca en el mundo”. Pero de acuerdo al plan de vida que tengo, estoy determinada a asegurarme de que esta marca venga desde mi interior y de que estaré satisfecha de acuerdo a mis propios términos. Mientras tanto, me permito priorizar la alegría y la sensación de significado que siento enseñándole a mi hija y cuidando de ella. Mi carrera todavía tiene que disfrutar de su apogeo; pero esto puede esperar un poco más.

Publicado: 8/2/2013


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