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10 cosas poco conocidas sobre Einstein

10 cosas poco conocidas sobre Einstein

Y cuál consideró su “mejor día”.

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Albert Einstein es conocido por su famosa teoría de la relatividad, su fórmula sobre la intensidad de la energía E=mc2, y por ser uno de los científicos más brillantes de todos los tiempos.

Muchos conocemos datos generales sobre su vida: nació en Alemania en 1879, en una familia judía. Se hizo famoso de joven con su revolucionaria obra sobre la física de las partículas y huyó de la Alemania Nazi en 1933, cuando llegó al Instituto para Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, lugar en el que enseñó hasta su muerte en 1955.

A continuación, te cuento diez cosas menos conocidas sobre este brillante físico que pueden llegar a sorprenderte.

1. Sus padres se preocuparon porque de niño no hablaba.

Hay muchos mitos sobre Einstein. A menudo dicen que no habló hasta los cuatro años y que de niño no aprobó matemáticas. Es cierto que le llevó tiempo desarrollar el habla. Una maestra de guardería les dijo a sus padres que no llegaría a ser gran cosa. Sin embargo, a los dos años Einstein comenzó a aprender a hablar, para alivio de su familia.

Respecto a su supuesto fracaso matemático, un rabino de Princeton, New Jersey, (donde Einstein formaba parte del cuerpo de facultativos), le mostró a Einstein un recorte de un periódico que afirmaba que "el matemático más grandioso del mundo no aprobó matemáticas". Einstein se rió y corrigió el artículo: "Antes de los 15 años ya sabía a la perfección cálculo diferencial e integral".

2. De niño fue intensamente religioso.

La familia de Einstein no era observante. De hecho, durante su infancia en Munich Einstein asistió a una escuela local católica (Posteriormente recordó haber ayudado a sus compañeros de clase con las tareas de religión). Sin embargo, a los nueve años Einstein desarrolló un amor por el judaísmo. Comenzó a respetar kashrut, Shabat e incluso inventó las plegarias que cantaba camino a la escuela.

Si bien no conservó este nivel de observancia durante su adultez, Einstein siempre estuvo orgulloso de ser judío. En 1933, un mes después de que Hitler fuera elegido Canciller de Alemania, Albert Einstein y su esposa Elsa abandonaron Alemania.

3. La visita de un estudiante de medicina encendió su interés por la ciencia.

Los padres de Einstein continuaron con la antigua tradición judía de invitar a estudiantes pobres a una comida cada semana. Cuando Einstein era pequeño, todos los jueves iba a cenar en su casa un estudiante de medicina judío llamado Max Talmud.

Max Talmud fue la primera persona que le mostró a Einstein libros de ciencia, de los que no había ninguno en la casa de sus padres. Einstein, que tenía diez años en ese entonces, devoró las obras de Charles Darwin y la clásica serie de cinco volúmenes El cosmos, un intento para describir el mundo físico, de Alexander von Humboldt, y leyó la popular serie de veinte volúmenes Science for the People, de Aarón Bernstein. Había nacido el amor de Albert por la ciencia.

4. Le regaló el dinero del Premio Nóbel a su exesposa.

Einstein viajó a Suiza para sus estudios universitarios, donde asistió al Politécnico de Zúrich. La única mujer en su clase de física era una serbia llamada Mileva Maric. Se casaron en 1903, cuando Einstein tenía 23 años. Su unión fue infeliz. Albert le ofreció a Mileva una inusual ganga: si alguna vez ganaba el Premio Nóbel, le daría todo el dinero del premio. A cambio, le pidió el divorcio. Mileva lo pensó durante una semana y luego aceptó.

Años después, en 1921, Einstein ganó el Premio Nóbel de física y le dio el dinero del premio a Mileva.

5. Einstein luchó en contra del racismo.

Después de huir de la Alemania Nazi hacia Estados Unidos en 1933, Einstein adoptó la causa de oponerse al racismo en los Estados Unidos. Se hizo amigo del actor Paul Robeson y juntos iniciaron la Cruzada Norteamericana para Terminar con los Linchamientos. En 1937, cuando el hotel en Princeton, New Jersey, donde vivían los Einstein, se negó a darle una habitación a la famosa cantante negra Marian Anderson, Albert y su esposa Elsa invitaron a la Sra. Anderson a quedarse con ellos. Desde entonces, siempre que Marian Anderson visitó Princeton, se hospedó con los Einstein.

En 1946, Einstein publicó un desafío a los ciudadanos de su nuevo país: "¿Qué… puede hacer el hombre de buena voluntad para combatir este prejuicio tan profundamente arraigado? Debe tener el coraje de fijar el ejemplo con sus palabras y sus actos". Durante toda su vida Einstein fue un ejemplo, considerando a los negros como amigos, dando clases en colegios tradicionalmente negros y hablando en contra del racismo.

6. El "día más grandioso" de su vida ocurrió en Israel.

En 1921, Einstein y el químico (y posteriormente primer presidente de Israel) Jaim Weizmann viajaron a los Estados Unidos para recaudar fondos para un audaz y novedoso plan: el establecimiento de una nueva universidad judía en la Tierra de Israel. "Siento una intensa necesidad de hacer algo por esta causa" le escribió Einstein a un amigo.

Dos años después, Einstein visitó el Monte Scopus de Jerusalem, donde estaban construyendo el campus principal de la nueva universidad. Lo invitaron a hablar desde "el atril que lo espera desde hace dos mil años". Después Einstein escribió sumamente emocionado: "mi corazón se deleita" con el crecimiento de la Universidad Hebrea.

Albert y Elsa recorrieron la tierra de Israel y una multitud se reunió adonde fuera que hablara. "Considero que este es el mejor día de mi vida" afirmó Einstein.

7. Apareció en la propaganda nazi antisemita.

Después de huir de Alemania en 1933, un mes después de la elección de Hitler como Canciller de Alemania, Einstein habló en contra de la barbarie de los nazis.

Los nazis hicieron circular en Alemania un panfleto condenando el vuelo de Einstein como un acto de ingratitud y aseguraron que dijo mentiras en contra de Hitler. El panfleto terminaba nefastamente describiendo a Einstein como "no colgado", aludiendo a que sería asesinado apenas volviera a pisar Alemania.

8. Einstein sorprendió a otros científicos al insistir en la existencia de Dios.

Einstein insistió en que su investigación científica y su entendimiento posibilitaron su creencia en Dios, en lugar de socavarla.

En una ocasión, en una cena festiva en Berlín, Einstein sorprendió a sus compañeros de mesa con la siguiente declaración: "Hagan el esfuerzo de entender con nuestros limitados recursos los secretos de la naturaleza y descubrirán que, detrás de todas las leyes y las conexiones discernibles, queda algo sutil, intangible e inexplicable".

Años después en Princeton, explicó su persistente creencia en Dios utilizando términos más simples. Cuando un estudiante de sexto grado le escribió a Einstein y le preguntó si los científicos rezaban, se tomó el tiempo para contestarle: "Todo el que está involucrado seriamente en la búsqueda de la ciencia se convence de la presencia de un espíritu en las leyes del universo, un espíritu sumamente superior al hombre, y uno en cuya presencia nosotros, con nuestros modestos poderes, debemos sentirnos humildes…"

9. Pudo haber un “Presidente Einstein”.

De Israel. A Einstein le ofrecieron en dos ocasiones la presidencia de Israel, un rol principalmente ceremonial como jefe de gobierno en el estado judío. En ambas ocasiones, rechazó el honor.

La primera vez fue en 1948, cuando el embajador israelí en los Estados Unidos, Aba Eban, llamó a Einstein para ofrecerle el cargo. Einstein sonrió y se negó, contestando: "Sé un poco sobre la naturaleza, pero casi nada sobre los seres humanos".

Se lo volvieron a pedir en 1952. En esa ocasión, Einstein escribió una carta formal explicando que carecía de la experiencia necesaria para ayudar a gobernar y que "la edad avanzada" estaba "dejando huellas en mis fuerzas”.

10. Sus últimas palabras fueron sobre el estado judío.

Al final de su vida, Einstein habló aún más abiertamente en apoyo del sionismo y las causas israelíes. A los 73 años, al reflexionar sobre su vida, Einstein declaró: "mi relación con la judería se convirtió en el vínculo humano más fuerte una vez que entendí con absoluta claridad nuestras precaria posición entre las naciones".

En la mañana del miércoles 13 de abril de 1955, Einstein se encontró con el cónsul israelí para rever un discurso televisado que planeaba para celebrar el octavo aniversario de la fundación de Israel. Escribió una oración sobre la posibilidad de que Israel hiciera la paz con sus vecinos árabes, y luego se quebró. La salud de Einstein se debilitó y murió cinco días después. Su discurso, las últimas palabras que escribió, quedaron inconclusas.


Las obras citadas incluyen:

Bucky, Peter A. The Private Albert Einstein. En colaboración con Allen Weakland. Kansas City: Andrews and McMeel, 1992.
Dukas, Helen and Banesh Hoffmann. Albert Einstein: The Human Side. Princeton, NJ: Princeton University Press, 1979.
Einstein, Albert, Out of My Later Years. Secaucus, New Jersey: The Citadel Press, 1956.
Folsing, Albrecht. Albert Einstein. Traducido al inglés por Ewald Osers. New York: Penguin Books, 1997.
Isaacson, Walter. Einstein: His Life and Universe. New York: Simon & Schuster, 2007.
Neffe, Jurgen. Einstein. Traducido al inglés por Shelley Frisch. New York: Farrar, Straus and Giroux, 2007.
Pais, Abraham. Einstein Lived Here. Oxford: Clarendon Press, 1994.

25/7/2018

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