¿Notarías a uno de los mejores violinistas del mundo si estuviera tocando en el medio de la hora más congestionada en la estación del metro?

por Bassi Gruen

 

¿Qué pasaría si uno de los mejores violinistas de esta época, que toca un Stradivarius avaluado en millones de dólares, se encontrara en el estéril ambiente de la estación del metro de Washington D.C. en el medio de la hora mas ajetreada? ¿Alguien se detendría a escucharlo? ¿Reconocería alguien su genialidad, lo maravilloso del sonido?
 
Gene Weingarten, una reportera del equipo de Washington Post, estaba determinada a averiguarlo.
 
La idea nació 2 años atrás, cuando Weingarten estaba en una estación de metro y notó a un hombre muy irregular tocando un teclado. El músico era bastante bueno, pero no recibía casi nada de atención. Mirando a la multitud caminando apresuradamente, Weingarten sintió rabia. Se le pasó por la mente el pensamiento de que incluso el mejor de los músicos no sería capaz de llamar la atención de estas criaturas. Pero decidió probar su hipótesis antes de acusar al público.
 
El resultado fue un intrigante experimento social. Weingarten contactó a Joshua Bell, uno de los mejores músicos clásicos del mundo. Bell, 39, es un violinista consumado que toca frente a grandes audiencias a través de todo el mundo. Su instrumento fue creado por Antonio Stradivari en 1713, al final de su carrera. Bell adquirió el violín en una subasta varios años atrás, por 3.5 millones de dólares. Bell y su violín son música realmente magistral de máxima categoría.
 
Bell aceptó la propuesta con sorprendente facilidad. Encontrar una estación fue más difícil, ya que las leyes del metro prohíben tocar música en sus recintos, pero Weingarten sobrepasó este obstáculo cuando descubrió una estación con una galería que pertenecía a una compañía privada. El dueño aceptó gustosamente que el experimento se llevara acabo. El escenario estaba listo.
  
El viernes 12 de Enero de 2007 a las 7:51 de la mañana, Bell, vestido con jeans, camisa y una gorra de béisbol, abrió la caja de su violín, tiró un par de dólares en monedas dentro de la caja y comenzó a tocar. Las piezas que tocó no eran temas populares. Eran temas complejos, piezas maestras que quitaban el aliento y que habían durado por siglos. Bell puso su corazón y su alma en su música,encantadoras, prístinas y resonantes notas de su instrumento. El tocó seis piezas en 43 minutos.
 
Durante ese tiempo, 1.097 personas pasaron al lado del virtuoso violinista.
 
Sólo 7 personas se detuvieron a escuchar la música por más de un minuto.
 
Veintisiete dejaron un par de monedas mientras seguían en su apuro.
 
El resto pasó con completa indiferencia.
 
Weingarten escribió los resultados del experimento en Abril en el Washington Post, dos días antes de que Joshua Bell aceptara el premio Avery Fisher, el mayor honor que un músico clásico americano puede recibir.
 
Llora por la prisa de la vida que extrae la esencia de la vida misma.
 
Y las reacciones se esparcieron. “Esta historia recibió más atención que cualquier otra cosa que he escrito jamás”, remarcó Weingarten. Más de 1000 comentarios llegaron desde todos lados. Más del 10% de los lectores escribió que el artículo los hizo llorar. Llorar por las almas muertas que no podían parar a apreciar la belleza alrededor de ellos. Llorar por los momentos perdidos, por las oportunidades que se nos resbalan de las manos y nunca vuelven. Llorar por la prisa de la vida que extrae la esencia de la vida misma.
 
Como la gran mayoría de los lectores, me encontré mi a misma pensando como habría reaccionado yo de haber estado en la estación L’enfant Plaza en D.C. ese viernes en la mañana. Seguro, pensé, yo habría notado al brillante músico, incluso si hubiera estado apurada para llegar a mi trabajo. ¿Cómo podría no haber sido uno de los pocos en reconocer al gran músico, que esta música era diferente?
 
No lo seguí pensando. Una cita con el doctor me llevó lejos de la pantalla del computador. Busqué mi chaqueta y mi cartera, y corrí media cuadra para tomar el siguiente bus. Corrí por la calle, que estaba rodeada por la tormentosa belleza de la primavera. A mi izquierda un árbol de manzanas estaba apunto de florecer, estaba coronado con una lluvia de delicados brotes blancos. Mas adelante, un jardín de gladiolos presumía sus brotes, sus profundas cabezas moradas bailaban con la suave brisa. Y encima, esponjosas nubes persiguiéndose en el enceguecedor cielo azul.
 

Pero, en mi prisa esa mañana, no vi nada de aquello. Estaba sorda por la música que me rodeaba por todos lados.

 

Publicado: 10/8/2009

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Comentarios: 6

  • (6) Ricardo Levy Fresco, August 18, 2009

    Indeferente a la Música

    Este comentario me ha hecho notar algo que no había percibido hasta ahora. Vivo en una ciudad importante (unos tres millones y medio de habitantes), Buenos Aires, en Argentina, y recordé que prácticamente no camino por sus calles. Como tengo un trabajo que ya llevo 40 años haciéndolo, que me impone moverme de un lado a otro dentro de la ciudad, lo hago en automóvil, y estoy entre seis y ocho horas diarias transitando en automóvil, subiendo y bajando del mismo, etc. etc. Y paso al lado de la ciudad, pero creo que no estoy en la ciudad. Eso es, precisamente, lo que este artículo me ha generado. Es decir, que transito, pero no "vivo la ciudad". Gracias. Intentaré en el futuro "vivir mi ciudad". Cordialmente les saludo.

  • (5) Harry, August 15, 2009

    ver hacia arriba

    Vivo en Guatemala y el centro històrico es muy bello, con casas de 200 años. La mayorìa de la gente pasa y mira las paredes rayadas y sucias. Pero nadie levanta la mirada para ver esos esplendorosos adornos de los techos antiguos y mucho menos para ver el bello cielo azul que el Eterno nos diò. Levantemos la vista para ver lo que hemos construido y a D-os que nos iluminò

  • (4) Hugo, August 13, 2009

    nadie observa o escucha

    todo el mundo esta en el corre corre, no se paran a observar o escuchar, no ponen atención a nada, por m i profeción camarografo de comerciales para TV soy muy dado a observar, he captado con mi camara detalles de calles o edificios y cuando los presento, siempre la misma pregunta: donde es eso? y cuando les digo que esta en la misma calle donde pasan a diario, no lo pueden creer.

  • (3) chaim, August 12, 2009

    somos lo que vivimos

    en medio de tanto agite y movimiento del ritmo de vida, no nos damos cuenta de los milagros que suceden a nuestro alrededor, y en verdad Di-s nos dotó de habilidades tan grandes, que en realidad hasta el simple mover de una mano, cosa la cual hay gente que no puede hacer por estar en un lecho, que basta con apreciar, y más que ello dar las gracias cada día.

  • (2) ECUADOR, August 12, 2009

    ser observador y escuchador

    es importante cuando andamos en la calle observar y escuchar lo que pasa a nuestro rededor, más la prisa, las ocupaciones y los afanes nos ciegan y ensordecen los sonidos y las cosas hermosas que Dios pone para que disfrutemos aunque sea un momento, desde el amanecer y el atardecer son hermosos, el aire que respiramos una caída de sol estando en la playa, la gente que pasa junto a nosotros todo es hermoso y bendito sea Dios que nos pone en el lugar preciso en el momento indicado para disfrutar de todo.

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Sobre el Autor

Bassi Gruen

Bassi Gruen es Trabajadora Social Licenciada, escritora profesional, y directora editorial de Targum Press. Ha publicado cientos de artículos en numerosas publicaciones judías. Bassi es la autora de "A Mother's Musings", una colección de historias acerca de los desafíos, alegrías, miedos y esperanzas de la maternidad. Ella vive con su esposo, sus hijos y sus sueños en Beitar Illit.

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