haz clic aquí para ir al comienzo del artículo
Únete a Nuestro Newsletter

Recibe artículos y videos inspiradores
sobre Judaísmo, Israel y el Mundo Judío
Más de 45.000 Suscriptores




Circuncisión: Al filo de la ley

Circuncisión: Al filo de la ley

La prohibición de la circuncisión está basada en un malentendido sobre la esencia de los seres humanos y sobre lo que hace que sus vidas sean significativas.

por Rav Nathan Lopes Cardozo

Mientras la discusión sobre la circuncisión se intensifica y cada vez más gente, incluyendo doctores y filósofos en Europa, publican sus opiniones, es tiempo de traer un poco de equilibro al debate. Hacerlo es muy importante, dado que un veto a la circuncisión, como el impuesto por la corte en Colonia, Alemania, no sólo es profundamente ofensivo para los judíos y los musulmanes, sino que también está basado en razonamientos equivocados y en un profundo malentendido sobre la esencia de los seres humanos, lo que los motiva y lo que hace que sus vidas sean significativas.

Estar realmente vivo es posible sólo cuando uno vive para un objetivo supremo. La pregunta más trascendental es si hay algo por lo que vale la pena morir. Si la respuesta es no, entonces debemos preguntarnos si hay algo por lo que vale la pena vivir. Para la mayoría de las personas pensantes la vida es más que la mera supervivencia física o pasarla bien. Es sobre la exaltación de la existencia y la capacidad de oír un murmuro perpetuo emitido por las ondas que están más allá de nuestra mundanalidad, lo que nos da la sensación de que la vida es sumamente importante. Si no fuese por esto, concordaríamos con el filosofo francés y con el novelista Albert Camus, quienes dijeron que el único serio problema filosófico es si cometer suicidio o no.

Hay valores que sobrepasan nuestra preocupación por lo mundano y, por ellos, muchos de nosotros estamos dispuestos a hacer sacrificios muy incómodos y hasta dolorosos. Son esos sacrificios los que le dan a nuestra vida significado, una sensación de ser parte de algo mucho más grande que los componentes que conforman nuestra existencia física.

¿Qué derecho tenemos de traer un niño al mundo sin darle una misión más elevada?

La gente pregunta: ¿Qué nos da el derecho de ingresar a un niño a un pacto religioso sin su consentimiento? ¿Cómo podemos comprometer a un niño a una misión de por vida que puede no desear cumplir? Son preguntas realmente justas. ¿Pero no deberíamos preguntar otra cosa, algo que muchos de nosotros no deseamos enfrentar? ¿Qué derecho tenemos de traer a un niño al mundo sin darle una misión más elevada?

¿Hay algo más doloroso que dar a luz a un niño y no hacerle saber por qué vive? ¿Qué derecho tenemos de ingresar a un niño en esta jungla turbulenta, llenándolo de ansiedades e incertidumbres, sin darle ninguna pista sobre su propósito más elevado? Mientras que Sócrates explicó que la vida sin pensamiento no vale la pena ser vivida, el judaísmo enseña que la vida sin compromiso no es una vida en absoluto. La dignidad del hombre está en proporción directa a sus obligaciones. Todos los seres humanos, tanto los judíos como los gentiles, necesitan darle a sus niños un fuerte compromiso con un propósito significativo que esté más allá de lo mundano, y a más que tan solo la búsqueda del placer.

Negarles esta oportunidad a nuestros niños es negarles la alegría verdadera, y también la capacidad de superar los principales desafíos y la oportunidad de experimentar el valor más elevado y verdadero de vivir en este mundo. La alegría es "el paso de la persona de una menor a una mayor perfección", dijo Spinoza.

Pero es sólo por medio de la dificultad y la incomodidad que uno logra tal perfección.

Por supuesto que el niño siempre tendrá la oportunidad de rechazar la misión que sus padres eligieron para él y reemplazarla con otra. Pero, sin embargo, tiene invaluable importancia el hecho de que los padres lo concientizaron de que sin una misión, la vida no vale la pena ser vivida.

Cuando decimos que la circuncisión es mutilación de niños (una descripción completamente desproporcionada ya que la pequeña incisión, que sana en horas, toma unos pocos segundos y no tiene consecuencias serias) o que es negar el derecho del niño a la autonomía sobre su cuerpo, pareciera que estamos haciendo un reclamo válido. De hecho, ¿qué nos da derecho, como padres, a hacerlo? ¿Pero no deberíamos, del mismo modo, preguntarnos honestamente si tenemos el derecho a traer un niño a este mundo? ¿No es esa una injusticia mucho mayor que la circuncisión? Sin dudas, incluso con todo el conocimiento médico de avanzada que tenemos hoy en día, muchos niños nacen trágicamente con todo tipo de deformidades o enfermedades, a menudo lisiados o inválidos de por vida. Otros sufrirán en alguna otra etapa de la vida contrayendo enfermedades, sufriendo violencia y hasta convirtiéndose en víctimas de guerra y otras atrocidades.

¿Le ha pedido alguien a su hijo, alguna vez, si acepta ser dado a luz? ¿O deberíamos vetar todas los futuros embarazos y nacimientos de la misma forma en que hoy queremos hacer con la circuncisión? Subconscientemente, todos sabemos que tenemos el derecho a traer un niño al mundo porque la vida tiene algo que invalida todas las objeciones en su contra. Si no creyéramos esto, entonces asumir el riesgo de traer un niño al mundo sabiendo cuánto daño y dolor sufrirá, estaría terminantemente prohibido.

"Vivir es como amar – todo razonamiento está en su contra, y todo instinto sano a su favor", como dijo Samuel Butler con un toque de humor. Sólo si entendemos que la vida tiene una importancia invaluable – y que no es meramente una cuestión de supervivencia física – podemos vivir una vida de gran importancia espiritual. Una de las mayores tragedias de los tiempos modernos es que millones de personas viven y mueren sin saber que sus vidas tenían una importancia suprema.

La cuestión de derechos y obligaciones está íntimamente relacionado a este tema.

La sociedad occidental está orientada hacia los derechos y la ética secular profundamente enraizada en el mismo principio. El judaísmo y, hasta cierto punto, otras religiones, están orientadas a las obligaciones. Esta es una distinción esencial que afecta en gran manera a muchos asuntos. El judaísmo no cree que la gente sea propietaria de su cuerpo y que, por lo tanto, sea libre de hacer con él lo que le plazca.

El judaísmo y la mayoría de las religiones monoteístas creen que el cuerpo humano es un préstamo brindado por Dios, quien es el Dueño verdadero. Entonces, los padres tienen la responsabilidad de darle a sus niños un propósito en la vida que debe reflejar la idea de la obligación. Por la misma razón, traer un niño al mundo no es un derecho humano, es una obligación religiosa.

Si es visto sólo como un derecho, ¿qué pasa cuando los derechos del padre colisionan con los del niño? Cuando los padres abortan un feto saludable porque tienen el derecho de hacerlo, ¿no están violando acaso el derecho del niño a nacer? El rito de la circuncisión es la forma que tienen los judíos de transmitir el significado de la vida a sus hijos, obligándolos a cumplir con el pacto al que entró el pueblo judío con Dios hace miles de años. Es obligación de lo que hablamos, y la única manera de crecer es cumplir con nuestras obligaciones.

Para los judíos, la circuncisión – la promesa de vivir una vida con una gran misión – es el sello Divino impreso en la carne humana.

Para los judíos la circuncisión – la promesa de vivir una vida con una gran misión – es el sello Divino impreso en la carne humana. Y lo más adecuado es que esta señal de lealtad esté puesta sobre el cuerpo porque, después de todo, no es el alma la que necesita hacer el compromiso. El alma está comprometida con su Creador. Es el cuerpo – el instrumento con el que el hombre lleva su alma, el constante compañero que puede permitirle al hombre vivir una vida noble – el que debe hacer un voto para servir a Dios.

Al igual que un pedazo de papel conlleva el poder adquisitivo de una cierta cantidad de dinero, el cuerpo sirve como la vasija que contiene el alma. Al igual que las impresiones de símbolos nos informan el valor asignado al papel por el Departamento de Tesorería, la "señal" que los padres inscriben en los cuerpos de sus hijos revelan la grandeza de las almas que albergan.

Debido a que el judaísmo cree fuertemente en la acción y en lo físico – no sólo en la fe y en la espiritualidad – el acto trascendental de bautizar con agua es insuficiente. El judaísmo quiere que el cuerpo sea transformado, y si el cuerpo no logra vivir de acuerdo a sus sublimes responsabilidades, la impresión física de la circuncisión sirve como un recordatorio constante de lo que significa residir en la presencia de Dios; es un testimonio de las obligaciones espirituales de la persona y de su potencial.

El reclamo de que puede doler por un momento y que interfiere con la auto-determinación del niño es sumamente desproporcionado respecto de su valor espiritual. El niño, desde el mismísimo comienzo de su vida, tiene un recordatorio físico constante de que vivir una vida con un sentido más elevado requiere sacrificio.

Lo que es muy sorprendente, al igual que revelador, es la validez de la circuncisión entre aquellos judíos para quienes la tradición ya no juega ningún rol importante. Se alejaron del Shabat, de las leyes de cashrut, de la plegaria diaria y más, pero la circuncisión perduró.

Es como si concordaran con el famoso y acérrimo crítico del judaísmo, Baruj Spinoza, quien escribió: "La señal de la circuncisión es, creo, tan importante, que ella sola puede preservar a la nación por siempre".

Puede que los judíos rechacen el judaísmo, pero el hecho de que están circuncidados siempre les ha recordado que hay valores para vivir muy por encima de lo mundano. Representa mucho más que un rito religioso.

Una circuncisión es un evento que existe como un momento en el pasado, pero que se extiende hasta el presente. Desde la perspectiva del hombre, la circuncisión ocurre sólo una vez; pero desde la de Dios, el mensaje transmitido por este acto – el firme compromiso de la nación judía con Dios – resuena por siempre. Los monumentos de piedra pueden desaparecer, pero los actos del espíritu nunca se desvanecerán.

En el momento de la circuncisión, los padres imprimen el sello de Dios en el cuerpo de su niño, ingresándolo de esta forma al pacto con Dios. A partir de ese momento, el niño comienza su travesía por el camino del compromiso a la santidad que, a pesar de que todavía no lo sabe, es la misión más desafiante y gratificadora que la vida puede ofrecer – convertirse en un sirviente de Dios y ser una bendición para todas las naciones.

El acto toma sólo unos pocos segundos, pero crea eternidad.

Puede que a algunos les resulte difícil entender esto, pero el punto crucial del conflicto de la circuncisión es si estamos motivados por los derechos humanos o por el deber moral. Es incluso más difícil de entender que la circuncisión sea el secreto del milagro de la supervivencia judía. Los que se oponen a la circuncisión nunca deben olvidar que el intento de declarar ilegal este rito no sólo hará que la vida judía sea casi imposible, sino que quizás termine con toda la existencia judía y con todas sus contribuciones a la civilización.

Esto sería trágico, dado que esas contribuciones son muy desproporcionadas respecto a su población mundial. La destacable capacidad de la nación judía para sobrevivir a todos sus enemigos, desde los egipcios a los griegos, los romanos, los persas y hasta los nazis, puede muy bien ser el resultado de esta pequeña intervención física. El acto toma sólo unos pocos segundos, pero crea eternidad.

Como lo dijo una vez Winston Churchill: "A algunas personas les gustan los judíos, a otras no; pero ningún hombre pensante puede negar el hecho de que son, más allá de toda duda, la raza más formidable y destacable que ha aparecido en el mundo".

Este artículo apareció originalmente en el sitio de internet de Rav Cardozo.

Publicado: 20/10/2012


¡Da Tzedaká! Ayuda a AishLatino.com a crear
inspiradores artículos,videos y blogs que enseñan la sabiduría judía.

Comentarios: 1

(1) alberto, October 22, 2012 7:30 PM

circusicion

es la circunsicion del corazón es la que tiene valor

Envía tu comentario:

  • ¿Mostrar mi nombre?

  • Tu dirección de correo se mantendrá en privado. Nuestro editor la necesita en caso que tengamos alguna pregunta sobre tu comentario.


  • * Campo obligatorio 2000
Ingresar Comentario
stub
¡Inscríbete hoy!