“¡Ariana Grande!”, lloró mi hija. “Me gusta, ¡a todas nos gusta!”. Mientras un grupo de niñas horrorizadas miraba sus teléfonos, yo las miré a ellas. Estábamos en un evento de la escuela y mi hija, junto a una docena de otras adolescentes, estaban petrificadas.

Acababan de oír la horrenda noticia. Tarde en la noche del lunes, mientras los adolescentes presentes comenzaban a salir de un recital de Ariana Grande en la ciudad inglesa de Manchester, ocurrió el desastre. Una explosión mortal destruyó el área en una rotonda fuera del Manchester Arena (los informes sugieren que un terrorista suicida pudo haber detonado la bomba).

La bomba parece haber sido diseñada para máxima destrucción, ya que junto a la poderosa onda expansiva que sacudió el área, volaron clavos que hirieron a grandes cantidades de personas. Al menos 22 personas murieron y 50 resultaron heridas, muchas de gravedad. Los testigos oculares informaron ver partes humanas desparramadas por el suelo. Además, mientras los asistentes aterrorizados huían del lugar, hubo una estampida, lo cual causó que incluso más jóvenes resultaran heridos.

Una niña tenía amigas en Manchester y quería chatear con ellas. “¡Ellas son adolescentes, exactamente iguales a nosotras!”, lloró mi hija, y yo asentí, con demasiadas emociones como para hablar. Después de cada nuevo ataque terrorista, tratamos de tranquilizar a nuestros hijos, aliviar sus temores y calmar su ansiedad ante el fantasma de semejante mal en el mundo. Con el ataque en el recital de Ariana Grande, los padres nos encontramos en una posición más difícil que nunca. Ahora, nuestros hijos saben que fueron el ‘objetivo’, que un recital de una cantante extremadamente popular entre los adolescentes fue el lugar de la carnicería. El horror del terrorismo está golpeando cerca de casa.

¿Cómo tranquilizamos a nuestros hijos después de un ataque así? He aquí tres formas de hablarles a nuestros hijos en el corolario del ataque.

1. Enfatiza lo bueno que hay en el mundo

Una forma de alentar a los niños es mostrarles formas en las cuales la gente se rehúsa a ser intimidada. Incluso cuando quedaron cara a cara con el mal, muchas personas que se encontraban en el ataque de Manchester intentaron generosamente ayudar a otras.

Una madre que estuvo en el recital con su hija de 13 años le dijo a la BBC que había “muchos niños en el recital esa noche. Yo traté de ayudar a muchas niñas que estaban solas y en estado de histeria. Tenían alrededor de la misma edad de mi hija, si no más pequeñas”.

Fuera del estadio, muchas personas de todo Manchester se movilizaron para ayudar a los asistentes. Manchester cerró su estación principal de trenes, Victoria, y muchas calles aledañas. Cerca de 21.000 asistentes traumatizados estaban varados en la ciudad sin forma de volver a casa. Los taxis ofrecieron viajes gratis y ciudadanos normales ofrecieron llevar a la gente a casa. En Twitter, las ofertas de ayuda eran constantes. Por ejemplo, en un tweet se ofreció lo siguiente: “Tenemos una cama doble y dos sofás, disponibles si alguien necesita un lugar esta noche. Salford, a 5 minutos en taxi desde el estadio”.

Mostrarles a nuestros niños que incluso en la más terrible de las situaciones hay personas que tratan de ayudar, puede darles esperanza. También puede ayudarlos a advertir que, incluso cuando no podemos controlar la situación en que nos encontramos, podemos elegir cómo responder.

2. Canaliza los impulsos de los niños para bien

Cuando golpea el terror, es natural querer hacer algo para ayudar. Un poderoso mensaje que podemos darles a nuestros hijos es que, incluso si estamos lejos y no parecemos estar directamente conectados con el ataque, igualmente estamos conectados y nuestras acciones no sólo son bienvenidas, sino también vitalmente necesarias.

Cuando mi hija y yo nos enteramos sobre el ataque, rezamos inmediatamente en nuestro coche por el bienestar de las víctimas. Fue una forma poderosa de sentirnos útiles y también de recordamos que somos parte de un todo más grande, que cuando otras personas son atacadas todos somos dañados.

Una respuesta judía tradicional es comprometerse a estudiar o a realizar mitzvot adicionales en memoria de las personas que murieron y en el mérito de quienes resultaron heridos, para que tengan una rápida recuperación. Hacerlo nos ayuda a traer más bondad y luz al mundo, particularmente en tiempos como este, donde podemos sentir que la oscuridad de un ataque terrorista es abrumadora.

3. No temas decir que el ataque es malvado

Después de los ataques terroristas, la prensa y otros individuos tratan a menudo de imaginar el agravio o la razón detrás de los mismos, encontrándoles sentido, ya que quizás haya un poco de mérito en los reclamos de los terroristas.

Buscar entender los ataques terroristas y no condenarlos con cada célula de nuestro ser les envía a nuestros hijos un mensaje confuso. Se desvanece la línea entre el bien y el mal y esto crea ofuscación moral. Los niños necesitan sentir que, a pesar de la violencia y el horror, viven en un mundo ordenado, donde existe una definición clara de bien y mal. En respuesta ante el mal puro, las familias deben fortalecer la luz del bien y esforzarse para traer más de esa luz al mundo.

No hay nada más horrendo que la idea de niños siendo objetivos de un ataque terrorista. A medida que conocemos más detalles sobre el ataque y las víctimas, debemos ayudar a nuestros hijos a sentirse protegidos, amados y con capacidad para actuar. Podemos ayudarlos a sentirse parte de un grupo mayor de personas que, incluso frente a la maldad indecible, se rehúsa a ser derrotado, intentando en cambio ayudar.