Sin lugar a dudas, uno de los momentos más memorables de las Olimpíadas de Río fue el triatlón, el cual fue dominado por dos hermanos de Yorkshire, Inglaterra, Alistair Brownlee —quien ganó el evento— y su hermano Jonny, quien se quedó con la medalla de plata. Esta semana los hermanos compitieron en el mundial de triatlón, realizado en México, el cual consistía de 1,5 km. de nado, seguidos de 40 km. de bicicleta y finalmente 10 km. de correr bajo las más húmedas y calurosas condiciones.

A 700 metros de la meta, algo muy malo le ocurrió a Jonny, quien estaba a punto de ganar la carrera. Él estaba completamente deshidratado debido a los intensos 33°C de calor y sufría de agotamiento. Sus piernas comenzaron a doblegarse y quedó claro que simplemente no podía seguir.

Cuando su hermano Alistair y otros corredores lo estaban alcanzando, Jonny estaba inmóvil en su lugar; sus piernas no respondían. Alistair se enfrentó a un dilema moral que tendría que resolver. ¿Debía pasar a su hermano, terminar la carrera y consecuentemente ganarla (el personal médico estaba disponible para ayudar a su hermano), o debía renunciar a su ambición personal para ayudar a su hermano a terminar la carrera?

A pesar de haberse preparado y entrenado durante el último año para ganar, y de ser alguien tremendamente competitivo, esto ni siquiera fue pregunta en su mente, según declaró posteriormente. Puso el brazo de su hermano en torno a su cuello y lo llevó hasta la línea de meta, con lo cual terminaron segundo y tercero respectivamente. Las cámaras y los medios periodísticos del mundo se reunieron en torno a ellos mientras caían al suelo, ignorando al nuevo campeón.

Este fue un hecho sin precedentes. Incluso hubo una frustrada solicitud que buscaba que Jonny fuese descalificado por haber recibido una ayuda “injusta” por parte de su hermano.

MIRA LA INCREIBLE LLEGADA A LA LÍNEA DE META EN EL SIGUIENTE VIDEO:

Reflexionando desde su cama en el hospital luego de la carrera, Jonny Brownlee dijo: “Alistair tenía la oportunidad de ganar, pero la dejó de lado para ayudarme. Le estaré agradecido por ello el resto de mi vida. Obviamente se requiere ser alguien muy fuerte y bueno para hacer algo como eso. A veces en los deportes decimos que ganar es lo más importante del mundo. Muchas veces lo es, pero quizás ayudar a un hermano es aún más importante que eso”.

A medida que nos acercamos a Rosh HaShaná, tenemos una buena oportunidad para reflexionar y hacer introspección sobre las vidas que estamos llevando. El sonido de tekiá, aquel prolongado sonido del shofar, simboliza los deseos y ambiciones que tenemos de lograr nuestras metas y sueños. Pero aquel sonido es seguido de otro sonio, teruá, que suena como un sollozo quebrado y desconsolado, y simboliza un pedido de ayuda y asistencia.

Es fundamental que evaluemos si tenemos el balance correcto en nuestras vidas, el balance entre tekiá y teruá; entre enfocarnos en cumplir nuestras metas y detenernos en medio de nuestra “ruta de ambición personal” para ayudar a otros y responder ante sus pedidos de ayuda.

Asegurarnos de estar motivados a lograr cosas y crecer espiritualmente en el nuevo año que se avecina, junto con darles una mano a las personas que más lo necesitan, nos ayudará como nación a ser verdaderos ganadores.