La llamada fue de mi madre a mi teléfono celular. Estaba gritando al teléfono que mi padre había colapsado en el cine y que estaban tratando de revivirlo. Para cuando llegué, ocho paramédicos le estaban practicando RCP a mi padre, de 72 años, golpeando repetidamente sin respuesta. Una mirada a su cuerpo inerte y sabía que ya no había nada que hacer.

Había estado en relativamente buena salud. Su cirugía del corazón 20 años antes había sido un éxito y sólo una semana antes de su muerte comenzó a cansarse un poco cuando caminaba distancias largas. Su doctor dijo que posiblemente tenía una insuficiencia cardíaca congestiva, pero que la gente puede vivir más de 20 años con esa condición. Fijaría turnos para análisis y todo estaría bien. Nunca llegó a hacerse los análisis.

Los detalles del entierro absorbieron mi vida.

Las horas posteriores a su muerte fueron una imagen borrosa. Shock extremo por la pérdida de mi mejor amigo, el hombre por el que vivía mi vida, y el hombre con el que pasé todos los Shabat por los últimos 15 años de su vida. Esto no era una situación de “Desearía haberle dicho que lo amaba”. Nos dijimos “te amo” todos los días de nuestras vidas. Pero después de la muerte, el dolor de tener que tratar con “los detalles” comenzó a engullir mi vida. Tengo tres hermanos, uno vive en otra ciudad y otro estaba de vacaciones en unas montañas remotas. Tener que resolver los detalles del entierro, suponer los deseos de mi padre para su funeral y necesitar información importante que estaba enterrada en una pila de “sus papeles” agregó inmensamente a mi angustia y a mi dolor.

Aquí es cuando comencé a arrepentirme por no haber hecho un “ensayo” de la muerte de mi padre, al menos una vez, antes de que muriera. A primera vista podría parecer raro, y hasta mórbido, prepararse para la muerte. Pero un poco de preparación es simplemente sensato. Sí, la discusión puede ser dolorosa y triste. Pero todos vamos a morir algún día, y lo último con lo que alguien quiere tratar son los detalles de qué ataúd preferirían sus padres. Haz un “ensayo” ahora para que en el día fatídico puedas concentrarte en lo más importante: hacer duelo por la pérdida de un ser querido.

Esta idea tiene aplicación en todos los núcleos familiares. Si eres el padre de chicos adultos, invítalos a hacer un ensayo contigo. Y, por supuesto, los cónyuges también deberían estar incluidos.

12 Cosas para Preparar

1) ¿En dónde quieres ser enterrado? ¿Ha sido pagada la parcela? Si hay

varias parcelas en un área, ¿en cuál te gustaría ser enterrado? Dibuja un mapa real de las parcelas para que no haya confusión sobre la ubicación de la tumba.

Al tomar estas decisiones, también es importante consultar con un rabino. Hay muchos profundos asuntos espirituales involucrados con el alma y con el entierro –que pueden tener consecuencias eternas— y lo mejor es no correr riesgos con estos temas.

2) ¿Han sido pagados los arreglos para el funeral? (Esto no es lo mismo que comprar una parcela) ¿Se han hecho acuerdos con la Jevrá Kadishá (El grupo de entierros judíos)? Los cementerios no son lo mismo que las funerarias. La gente a quien le pagaste por una parcela de tierra no es la misma gente que necesita recoger el cuerpo y realizarle actos importantes como la limpieza ritual (tahará). Esos detalles abrumarán a cualquiera en el momento en el que menos pueden ocuparse de ellos – a menos que arregles esos temas con anterioridad.

3) ¿Qué tipo de servicio funerario deseas? ¿En una sinagoga? ¿En la capilla del cementerio? ¿Al lado de la tumba? ¿Querrías que cierta gente oficie o hable?

4) ¿En dónde están tus cuentas bancarias? ¿Cuáles son sus números? ¿Hay

alguna caja de seguridad? Si la hay, ¿quién tiene la llave? Si no la hay, ¿detrás de qué pared/bajo qué colchón están guardados el efectivo y las joyas?

5) ¿En dónde están las pólizas de tu seguro de vida? Si no tienes seguro de

vida, cómpralo ahora. El dinero de la póliza puede contribuir a pagos de hipotecas, fondos educacionales, o a cualquier cosa que evitará que tu fallecimiento sea una carga financiera abrumadora para tu familia. Cuando el futuro financiero de tu familia está asegurado, el dinero de la póliza puede contribuir a reorganizar sus vidas.

6) ¿Hay un testamento? Si lo hay, ¿Quién tiene el original? En muchos lugares una fotocopia no es suficiente para efectos de legalización y de herencias.

¿Hacia dónde quieres que vayan tu casa y tus ahorros? Piensa no sólo en parientes sino en organizaciones de caridad a las que quisieras apoyar. ¿Hay algunas posesiones personales que te gustaría dejarle a algún individuo en particular? En lugar de tratar de adivinar lo que puede que hayan sido tus intenciones, tu familia puede seguir claras instrucciones que puedes haber desarrollado después de una cuidadosa consideración.

Sin un testamento, la ley del estado determina cómo son divididas tus propiedades.

Mucha gente evita esto porque siente que teniendo un testamento, están sellando un pacto con la muerte. No dejes a tu familia en un caos, dales las directivas que necesitan para honrar tus deseos correctamente, incluyendo la división de la propiedad y de los activos, y designando un representante legal, entre otras cosas. Si mueres sin un testamento, la ley estatal determina cómo serán divididas tus propiedades – lo que puede ser muy diferente de lo que hubieses querido. Además, el proceso legal puede ser largo y complejo. Tu herencia puede quedar inmovilizada por un largo tiempo hasta que tu familia pueda obtener la custodia sobre tus bienes – causándole dificultades y dolores de cabeza innecesarios.

Las instrucciones verbales son completamente debatibles en una corte de ley. Si realmente quieres que tus deseos sean mantenidos, prepara un testamento apropiado. No te preocupes, lo puedes modificar en cualquier momento.

7) ¿Hay algunas deudas o préstamos pendientes? Pon en orden esos temas antes de morir, para que todos estén preparados para hacerse cargo de esos pasivos cuando llegue el momento.

8) ¿Cómo están titulados tus estados de cuenta? Reúnete con un contador calificado para establecer fideicomisos para eliminar la necesidad de legalizar los documentos de las propiedades. Tómate ahora el tiempo para identificar las propiedades en una herencia potencial y crea el fideicomiso apropiado con el cual puedan pasar.

9) ¿En dónde están guardados tus papeles más importantes? Cuanto más organizado seas, más fácil le será a tu familia atravesar los desafíos que enfrentan, ya sea que esto involucre propiedades, impuestos, préstamos para compra de un coche, etc. Mantén todo en un lugar central y hazle saber a alguien dónde están estos documentos.

10) ¿Cuáles son tus contraseñas? Si tienes suscripciones en páginas de Internet, cuentas de email, dale tus contraseñas a tu familia para que puedan tratar con las cosas de acuerdo a lo necesario.

11) Si estuvieses gravemente enfermo, ¿hay tratamientos que no querrías? Estas son decisiones terriblemente difíciles para dejarle a tu familia y es útil establecer tus deseos para guiarlos en el caso de que sea necesario. Adicionalmente, hay muchos asuntos serios en la ley judía (por ejemplo, algunas terminaciones de la vida comúnmente practicadas son semejantes al asesinato). Para todos estos temas, lo mejor es designar un rabino con amplio conocimiento de ley judía para ayudar a mediar entre la familia y los médicos.

12) ¿A quiénes quisieras notificar? Haz una lista de los miembros de la familia, amigos u organizaciones que quisieras que sean notificadas sobre tu muerte.

Finalmente, compra un libro sobre las leyes judías de muerte y duelo. Vas a tener muchas preguntas. ¿Qué debería estar haciendo desde el momento de la muerte hasta el funeral? ¿Cuáles son las costumbres durante la shivá (los primeros siete días) y luego durante los shloshim (los primeros treinta días)? ¿Cuáles son mis restricciones sociales? Aunque es más fácil consultar a tu rabino local para obtener estas respuestas, tener cerca una guía escrita es un increíble recurso y fuente de confort.

Aunque esta lista no es exhaustiva, es un buen comienzo. Tómate el tiempo para hacer un ensayo. Habla con los miembros de tu familia cercana. Edúcate y enfrenta lo inevitable. Gracias a Dios, la muerte de mi padre sólo ha logrado acercarme con mis hermanos aún más de lo que estábamos antes. Sin embargo, desafortunadamente, sé sobre mucha gente que permite que se desarrollen disputas durante mucho tiempo sin que nadie tome el primer paso para rectificar las diferencias. Haz la paz ahora. Pon a descansar las peleas de tu familia para que todos puedan disfrutar ese “cierre” elusivo. Al fin y al cabo, sólo tienes una oportunidad.

Ya sea que la muerte sea repentina o prolongada, nada te puede preparar para la pérdida de un ser querido. Es doloroso. Es triste. Pero si te tomas un tiempo ahora y abordas estos temas, tu familia tendrá la oportunidad de llevar el luto de manera apropiada en el momento de su pérdida más profunda.

Agradeciendo a Roger Darlington, Pauline Go, Fine tuned Dinances, ehow.com, y advocis.ca.