Yo estaba sentado junto a la puerta, esperando para abordar mi avión, cuando de repente un hombre pasó a mi lado. Había algo en su apariencia y en su caminar que hacía parecer que era “alguien”. Pero no le presté mayor importancia sino hasta unos minutos después, cuando me di cuenta que la gente había comenzado a acercarse a él para pedir un autógrafo y que luego hacían fila para sacarse una fotografía con él.

Le pregunté a un hombre que estaba sentado cerca mio si sabía quién era esa persona. “¡¿No sabes quién es!?”, me respondió con incredulidad. “Él es Jeremy Wade, el pescador extremo y animador del programa de televisión 'Monstruos de río' del canal Discovery”.

Luego de decir esto, el hombre se paró con presteza y fue rápidamente a ponerse en la fila para sacarse una foto, la cual seguramente pondría en su página de Facebook para probar que él también era “alguien” por asociación.

Por un segundo pensé en ir yo también a saludar y pedir una fotografía. Gracias a Dios recuperé de inmediato mi sanidad mental y me di cuenta que “¿por qué habría de interesarme una fotografía con alguien que, si bien puede ser un gran tipo, hace unos instantes no tenía ni la más mínima idea quién era?”.

La compañía arregla que un grupo de paparazzis te sigan, te saquen fotografías y griten tu nombre.

Me quedé pensando en la experiencia hasta que subí al avión, y aquí es donde viene mi segunda confesión: leí la revista American Way de la aerolínea. Y me alegro de haberlo hecho, ya que ésta contenía un artículo que me ayudó a entender la experiencia que acababa de tener. “Celeb 4 a day” (celebridad por un día) es un servicio que le ofrece a la gente que no es famosa una oportunidad de experimentar la vida como una celebridad por unas cuantas horas. Por una tarifa determinada, la compañía arregla que un grupo de paparazzis te sigan, te saquen fotografías y griten tu nombre cuando sales de un restaurante o de una tienda.

Probablemente no reconoces el nombre Larry Dobrow, y es menos probable aún que reconozcas su cara. Él es un periodista de la revista American Way que quiso probar la compañía y ver si el hecho de tener fotógrafos siguiéndote realmente hacía creer a la gente que eres una celebridad. Él se describe a sí mismo como alguien que tiene “una cara que serviría sólo para una radio AM en una zona rural, con una tonalidad de piel que está entre pálida y transluciente...”, y dijo que “la idea de que alguien creyera que soy una celebridad me parecería algo extremadamente cómico”.

Por la mañana le envió a la compañía su horario aproximado, pero para mantener el elemento sorpresa, él no sabía exactamente cuándo o dónde lo acosarían. Así, cuando iba cruzando la Avenida 44 en Manhattan, “fueron cuatro fotógrafos los que aparecieron. Se precipitaron por detrás, estacionaron ilegalmente y, antes de que mi cerebro pudiera percibir su presencia, pusieron sus cámaras a pocos centímetros de mi cara. Y como si esto no fuera suficiente para llamar mi atención, comenzaron a gritar '¡Larry! Oye Larry, ¡mira aquí!'”.

Larry relata que unos momentos después, la gente comenzó a pedirle que se sacara fotografías con ellos. En total, estima que más de 30 personas se le acercaron para pedirle un autógrafo o una fotografía solamente porque habían visto a los falsos paparazzis persiguiéndolo. No tenían idea de quién era él, pero eso no importaba.

El enamoramiento por las celebridades y la Menorá

¿Por qué hay tanta gente enamorada con las vidas de las celebridades? ¿Por qué cuando vemos a alguien famoso queremos instintivamente tomarnos una fotografía con él o interactuar con él pese a que en realidad no lo conocemos? Larry Dobrow sugiere que “estar ante la presencia de 'alguien importante' te valida emocionalmente” y que “publicar una muestra de ese encuentro en Facebook es la moneda de cambio social en nuestros tiempos”.

¿Tener una gran habilidad atlética te transforma en alguien importante?

Alguien importante. Todo depende de cómo definimos esa expresión. ¿Aparecer en la televisión o en una película significa que eres importante? ¿Tener una gran habilidad atlética te transforma en alguien importante? ¿Tener muchos amigos en Facebook o millones de seguidores en Twitter te hacen ser importante? ¿Qué significa ser importante? ¿Acaso el judaísmo no responde esta pregunta de forma diferente que la cultura popular?

La ubicación original que fue prescrita para encender la Menorá en Januca es afuera de la puerta de la casa. En tiempos de peligro, la ley judía permite encenderla adentro. El Jatam Sofer, Rav Moshe Sofer de Pressburg que vivió hace 200 años, pregunta, ¿por qué aún encendemos adentro siendo que por lo general es completamente seguro encender afuera? ¿En que excepción nos estamos basando?

Él explica que la luz de la Menorá, al igual que la luz de la Menorá que había en el Templo de Jerusalem, simboliza la Torá y sus valores, lecciones y enseñanzas. La Torá disipa la oscuridad e ilumina el mundo con sus mensajes atemporales y con sus ideales eternos. En el pasado, el hogar judío era un lugar puro, prístino y aislado cuya identidad y prácticas se basaban solamente en la Torá. Por lo tanto, la Menorá era situada afuera para iluminar la oscuridad del mundo y para disipar las influencias que no eran bienvenidas en nuestras casas.

Pero hoy en día, las influencias externas —como la cultura popular y los valores extraños—, se han abierto paso y han ingresado a los hogares judíos. Estamos suscritos a revistas y periódicos, tenemos teléfonos inteligentes, televisiones, DVD, DVR y acceso a internet donde queramos. Y estas cosas vienen acompañadas de imágenes, ideas y tentaciones destructivas. Ahora que la oscuridad ha ingresado a nuestras casas, dice el Jatam Sofer, es un tiempo de peligro; no de antisemitismo, sino que de asimilación, y por lo tanto, encendemos las velas adentro.

Enamorarse de la cultura popular, obsesionarse con celebridades y catalogar a la gente que aparece en los titulares como “gente importante” son símbolos de oscuridad. La celebridades que realmente nos debieran importar son los grandes eruditos de Torá y los hombres y mujeres justos que poseen un carácter impecable. Deberíamos estar obsesionados con los héroes reales, como los miembros de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel), los coordinadores de los programas de jésed y las simples y honestas personas que trabajan arduamente por sus familias para permitir que sus hijos puedan recibir una educación judía. Puede que ellos no aparezcan en los titulares y que los paparazzis no los persigan, pero ellos están viviendo vidas relevantes y el poder decir que los conocemos o tener una fotografía con ellos debiera ser la moneda social de los miembros de la comunidad judía.

Todos nuestros hijos conocen a Messi y a Brad Pitt, ¿pero nos hemos preocupado de que sepan quién es Rav Noah Muroff? Hace pocas semanas, Rav Muroff compró un escritorio por internet por 200 dólares. Dado que no cabía en el cuarto donde quería ponerlo, lo desarmó para hacerlo más pequeño, y cuando levantó la parte superior encontró 98.000 dólares en efectivo. Con el apoyo de su esposa, les tomó menos de 20 minutos llamar a la dueña anterior del escritorio para informarle que habían encontrado su dinero.

Ella quedó sin palabras y más adelante les escribió una carta de agradecimiento que decía “no creo que haya mucha gente en el mundo que habría hecho lo que ustedes hicieron al llamarme”. Al día siguiente, los Muroff llevaron a sus hijos cuando devolvieron el dinero, para así poder transmitirles “un mensaje de honestidad e integridad”.

Enseñémosles a nuestro hijos a admirar a gente como los Muroff. Inspirémoslos a convertirse en las celebridades del mañana, no mediante contratar a paparazzis o haciéndose famosos, sino que mediante transformarse en personas realmente importantes.