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Más Cerca del Final

Más Cerca del Final

Viviendo con la noción de que no viviremos eternamente.

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Unos pocos días después de tener una tonta discusión con mi esposo, atravesé la peor noche de mi vida.

Mi esposo es médico, y a veces es llamado al hospital en medio de la noche. Cerca de las 2 de la madrugada sonó su bíper, él salió rápido de la cama, se vistió y salió con el coche a gran velocidad.

¡Y qué noche! Podía escuchar afuera una furiosa tormenta, acentuada por tremendos ruidos de truenos y deslumbrantes flashes de luz. Mientras me desvelaba, escuchaba sirenas afuera.

No pude dormir, y pronto mi imaginación comenzó a volar: Imaginé el auto de mi esposo estrellándose contra un poste, accidentes de auto, derrapadas (¡Dios no lo quiera!). Pensé en la pelea que habíamos tenido unos días antes, y me pregunté si ese sería el recuerdo duradero que tendría de él. Me imaginé a mí misma llorando y diciéndole a la gente: “tuve una premonición esa noche, sabía que había tenido un accidente automovilístico”.

Llegué a tal punto de desesperación que hice una resolución: “Dios, si haces que todo salga bien esta noche, no malgastaré los días que me quedan con mi esposo. Trataré de no dar por sentado los días que tengo con mis hijos, ni los días que me quedan en los que puedo disfrutar de mi salud y de todas las bendiciones que me has dado”.

Para cuando mi esposo llamó para hacerme saber que había llegado bien al trabajo, yo estaba devastada emocionalmente. ¿Cómo iba a cumplir mis promesas?

Reorientar

Alfred Nobel, el fabricante de armas sueco del siglo 19, famoso por inventar la dinamita, mostró cómo una persona puede alterar su vida, incluso en medio de la adultez. Cuando Nobel tenía 55 años un diario publicó, erróneamente, su obituario. Al leerlo, Alfred Nobel se horrorizó. No había dejado ni esposa ni hijos. Su hermano había muerto años antes en una explosión causada por uno de sus experimentos. Nobel se dio cuenta de que sería recordado como un comerciante de muerte y destrucción.

Decidió de inmediato cambiar el foco de su vida. Dedicó su riqueza a establecer una serie de premios que reconocerían anualmente lo mejor del mundo en la ciencia y el arte: los Premios Nobel. Logró cambiar su legado, de uno miserable, a uno de dignidad y propósito.

Me pregunté cómo podría seguir su ejemplo y reorientar mi propia vida para que tuviera más significado. ¿Cómo podría aprender a disfrutar cada día, a vivir mi vida al máximo, en lugar de desperdiciar el tiempo o malgastar mis energías?

Comencé a pensar en una experiencia de hace mucho tiempo. Varios años antes, mi esposo descubrió que necesitaba operarse del corazón para salvar su vida. Programó la cirugía para algunas semanas después de su diagnóstico, y esperó mientras la fecha se acercaba.

Los dos alimentamos un miedo tácito y privado: tal vez no nos quedaba mucho tiempo juntos.

Los dos estábamos nerviosos. Cada mañana, cuando se iba al trabajo, le decía cuánto lo amaba, y me aseguraba de planear noches encantadoras para cuando él volvía a casa. Durante esas semanas, con el conocimiento de que pronto se enfrentaría a una operación, puedes estar seguro de que no desperdiciamos nuestro tiempo con peleas, ni siquiera con actividades irrelevantes. No nos atontamos frente al televisor, ni perdimos nuestro tiempo navegando en Internet. Siempre que estuvimos juntos durante esas intensas semanas, tratamos de hacer valer cada momento.

En muchos aspectos, esas pocas semanas estuvieron entre las mejores y más enfocadas de nuestro matrimonio. Pero también fueron demasiado intensas, porque ambos alimentamos un miedo tácito y privado: tal vez no nos quedaba mucho tiempo juntos.

¿Cómo podemos recordar que tenemos los días contados, evitando al mismo tiempo sucumbir ante la miseria? ¿Cómo podemos aprender a apreciar cada momento, sin paralizarnos por la pena y el miedo?

Una Respuesta Judía

La Mishná en Ética de Nuestros Padres dice: “¿Quién es rico? Quien aprecia lo que tiene”. Todos somos ricos y estamos llenos de bendición. Todos hemos recibido la abundancia, las herramientas y los talentos que necesitamos. Gran parte de disfrutar la vida es detenerse y apreciar lo que ya tenemos, ya sean amigos, parientes, buena salud, sustento, etc.

Hay tres decisiones que me han ayudado a dejar de dar la vida por sentado y a comenzar a vivir más significativamente.

  1. Cada día, trato de detenerme por un minuto a pensar en las cosas buenas de mi vida. No las tengo incondicionalmente, y sé que algún día ya no las tendré. Entonces he estado tratando de detenerme y apreciarlas (Esto es especialmente útil cuando las cosas no están yendo exactamente como me gustaría. Por ejemplo: cuando mi bebé deja caer un frasco lleno de mermelada, rociando la cocina con una mezcla de mermelada y pedazos de vidrio, ¡ese el momento para recordar lo feliz que soy de tener un niño de dos años!).

  1. He llegado a ver el concepto de “matar el tiempo” como algo venenoso. ¿Por qué querríamos perder el tiempo, nuestro recurso más preciado? Trato de estructurar mi tiempo para poder utilizarlo más significativamente.

  1. Por último, trato de pensar cómo me sentiría si sólo tuviera este día, el día que estoy viviendo justo ahora. Esta visualización siempre me ayuda a priorizar y a enfocarme en lo que importa.

Reb Zusia, un rabino del siglo 18, dijo una vez que tuvo un sueño espantoso en el que se encontraba con Dios, Quien le hacía una pregunta. Dios no le preguntó, “¿Por qué no fuiste un Moshé o un Iehoshúa?”. En cambio, le preguntó algo mucho más atemorizante: “¿Por qué no fuiste Reb Zusia?”.

Cada uno de nosotros recibió una vida para vivir y las herramientas para hacerlo. Resolver cómo vivirla al máximo, cumpliendo nuestra promesa y no desperdiciando nuestro tiempo depende de nosotros.

Sé que tengo algunos días menos en mi vida desde esa noche de insomnio, pero los he disfrutado más. Pensar en el paso del tiempo me ha forzado a priorizar y también a disfrutar.

El reloj está corriendo. Cada uno de nosotros ha recibido enormes poderes para vivir, para amar y para mejorar el mundo que nos rodea. ¿Cómo utilizarás las horas que te quedan?

11/8/2012

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