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Mi Escape del Abuso Infantil

Mi Escape del Abuso Infantil

Fijando límites a padres abusivos (o difíciles).

por Lea Kravitz

Mis padres anunciaron que iban a venir para quedarse con nosotros en una larga visita. Esto hubiese estado bien de no ser porque apenas hablo con ellos. Mi padre es abusivo, tanto verbal como físicamente. Él aprovechó toda oportunidad que se le presentó, tanto en privado como en público, para insultarme y humillarme. Si yo huía a mi cuarto, él me agarraba y me arrastraba por la casa mientras continuaba sermoneándome. Él tenía que tener la última palabra, y tenía que asegurarse de que yo estuviera escuchando. Mi madre es una abusadora pasiva, una cómplice. Le hacía a mi padre amenazas vacías siempre que alcanzaba el límite de lo que su propia psiquis podía tolerar. Nunca, ni una vez, hizo algo para defenderme. Viví en un terror constante. Cuando finalmente me fui a la universidad, la idea de volver a casa durante el verano me causaba seis semanas de migrañas y ataques de vómitos. Me mudé lejos de mi hogar disfuncional, tan lejos como pude, para construir un hogar nuevo, saludable y con orientación judía (ahora estoy felizmente casada con tres maravillosos niños).

Me mudé para escaparme de mis padres, pero ahora ellos estaban exigiendo cosas. Lo sentía como una invasión.

Al principio traté de convencerlos de que no viniesen, y traté lo mejor que pude de ser respetuosa. "Lo sentimos, pero no es un buen momento para nosotros". Eso no funcionó, por lo que traté de persuadirlos para que al menos acortasen su viaje. Pero eran incontenibles. Sentía que estaba siendo aplastada. Visité a una consejera de Torá que es experta en abusos. Ella hizo que todo sonara ridículamente simple:

No vamos a hablar de dinero, política ni religión.

"Ellos no respetan ningún límite. De niña, tú no podías fijar límites y forzarlos a respetarlos; ahora tienes que trabajar en eso. Declara tus límites con mucha claridad: 'Debido a las circunstancias, no podemos recibirlos en nuestra casa'. Y para ti, decide lo que harás si esos límites son violados".

Con la ayuda de mi esposo, les enviamos una carta que declaraba muy bien nuestras limitaciones: "Debido a las circunstancias, van a tener que encontrar otro lugar para dormir durante su visita. Sólo podremos encontrarnos con ustedes unas cuantas veces, y sólo por unas pocas horas cada vez, sólo en lugares abiertos y públicos. No estamos dispuestos a discutir temas de dinero, política, religión, ni los detalles de nuestra vida privada".

Artículo relacionado: "Madre Abusiva".

Sí, sus sentimientos fueron heridos. Pero con gente que es tan controladora y abusiva, nuestra única opción (además de rechazarlos por completo, cosa que esperamos no hacer nunca) es poner nuestra seguridad, y en especial la de nuestros niños, en primer lugar.

Pensé que su reacción podría destruirme, pero en cambio me sentí fortalecida. No podía hacer que fueran más razonables; ellos son libres para tomar sus propias decisiones. Pero no tengo que quedarme callada y ser victimizada. En cambio, puedo fijar mis límites y defenderme a mí misma. Nunca me había dado cuenta de eso. Además, no necesito desperdiciar mi tiempo y energía preocupándome con "Qué diré si dicen esto…" Mi respuesta puede simplemente ser: "No puedo discutir esto ahora. Si continúas, voy a colgar el teléfono". Para mí, este fue un nivel de libertad totalmente nuevo, un nuevo nivel de salud emocional.

Hija Libre de Culpas

Sin embargo, al hacerlo, ¿estoy siendo irrespetuosa con ellos? ¿Todavía tengo que honrarlos? Los padres abusivos conocen esta parte de los Diez Mandamientos: "¡Debes escucharme porque Dios dice que lo hagas! ¡Ja, ja, ja!" Es difícil discutir con eso, ¿no? Especialmente si eres un niño; realmente quieres hacer lo que es correcto, lo que Dios dice.

Aprendí que ésta (y toda) mitzvá es mucho más sofisticada que lo que pensaba de niña. Desde el momento de la infancia en adelante, la manera en que los padres actúan con sus hijos forma en la conciencia del niño un paradigma sobre cómo Dios se relaciona contigo. El rol principal de un padre, entonces, es comunicarle al niño: Eres amado y querido. Eres único y especial, creativo y talentoso. Se te cuida y protege. Nunca estás solo.

El problema emocional puede ser difícil de superar más adelante en la vida.

Si un padre es irresponsable y descuidado, fija subconscientemente en la mente del niño que Dios debe ser igual. Esto es un daño emocional que puede ser difícil de superar más adelante en la vida.

No tengo que reembolsar o compensar a mis padres por haberme criado. No necesito su permiso para seguir mis sueños y, por supuesto, tampoco tengo que ponerme a mí misma o a mis hijos en peligro físico ni emocional debido a sus insensibilidades. Por el contrario, necesito protegernos. En resumen, podría sentirme libre de culpa por primera vez en mi vida.

De niña me sentía atrapada por el abuso y la insensibilidad. Pero ya de adulta, puedo aprender a luchar de otra manera. Deseo tener una relación con mis padres en términos adultos, en términos saludables. Algún día, con la ayuda de Dios, esto será posible.

Este artículo fue escrito en colaboración con Yafa daCosta-Sacks, directora de una firma de high-tech de Jerusalem que ha sido consejera y consultora ejecutiva por más de 30 años, y recientemente ha estado involucrada con la Orientación Toraní para la Vida y con la Orientación Toraní de Transición (para los enfermos terminales).

La autora está escribiendo bajo un seudónimo.

Publicado: 10/11/2012


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