Parashá de la Semana: Vaiejí
10 Tevet 5769 / 6 de Enero, 2009
Únete a nuestro email semanal
ABC'S HOME IDEAS ESENCIALES LOS 48 CAMINOS MITZVOT CICLO DE VIDA
IDEAS ESENCIALES
Busca en aishlatino.com

Las Seis Mitzvot Constantes - Mitzvá 3: Dios es Uno El bien, el mal, el éxito, el fracaso. La vida está llena de desafíos que nos distraen de la verdad; la única realidad es la existencia de Dios.
    Enviar Imprimir

Todos están familiarizados con el Shemá, el principal lema del Judaísmo: "Escucha Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es Uno" (Deuteronomio 6:4).

El concepto de la "Unicidad" es crucial para poder tener un entendimiento adecuado de Dios. Maimónides escribe que el nivel más elevado de sabiduría que una persona puede obtener es comprender la unicidad de Dios.

¿Por qué la unicidad de Dios es un tema tan central para nuestra creencia? ¿Por qué debemos decir el Shemá dos veces al día y aspirar a que sean las últimas palabras que digamos antes de morir? ¿Realmente importa si Dios es uno y no tres?

Apego Vs. Autonomía

Antes de la creación del mundo, sólo existía Dios. No había ninguna entidad separada en ninguna forma.

Inclusive después de la creación, todo en el mundo permaneció como parte de Dios.

La única diferencia es que por medio del milagro de la creación, Dios le dio a cada ser humano libre albedrío. Con esto, tenemos la habilidad especial de pensar por nosotros mismos y actuar de acuerdo a aquellos pensamientos. Es como si dentro de Dios permanecemos con una cierta autonomía.

Sin embargo, seguimos siendo parte de Dios, porque Él es todo lo que hay.

Entonces, ¿cuál fue el propósito de hacernos una entidad separada de Dios?

Rabí Moshé Jaim Luzzatto (Italia, Siglo XVIII) explica en su famoso libro "La Senda de los Justos": El propósito de la creación es obtener placer. El placer supremo es el apego a Dios. ¿Dónde principalmente se encuentra manifestado este placer? Se encuentra en el mundo eterno de las almas, donde tenemos una absoluta claridad de la unicidad de Dios, y reconocemos que estamos totalmente apegados a Él, como siempre lo habíamos estado.

La autonomía de este mundo, el libre albedrío, puede desviar a la persona a pensar que existe algo fuera de Dios. Por lo tanto es un desafío constante el poder sobreponernos a esa ilusión, y ver que la única existencia es Dios; que Dios es uno.

El Mal no Es Independiente

La segunda mitzvá constante - No creas en otros dioses - habla sobre el ietzer hará, nuestra inclinación negativa de alejarnos de Dios. Dijimos que es un error seguir al ietzer hará, porque es una ilusión, una gratificación temporaria que finalmente no satisface.

Esta mitzvá: "Dios es uno", es mucho más profunda. Si el ietzer hará existe, debe ser también una parte de Dios. Y si es parte de Dios, por definición es bueno. Esto nos lleva obviamente a formularnos la pregunta: ¿Cómo puede ser que el Ietzer hará es algo bueno?

Piensa en un atleta, un saltador en altura de categoría mundial. Cuando el entrenador le levanta la barra, ¿está tratando de hacerle la vida difícil o está haciendo que el atleta ponga en práctica todo su potencial? Claro que el entrenador quiere que su atleta tenga éxito! Y si es un buen entrenador, sabe cuándo y cuánto debe alzar la barra. Claro, el atleta puede fallar en saltar la barra, pero el entrenador sabe que con una concentración adecuada y esfuerzo, el atleta va a lograrlo.

Ya que el propósito de la creación es ganarnos el placer eterno, el propósito del Ietzer hará debe ser posibilitarnos obtener un placer adicional. Así que, aunque parezca que el ietzer hará nos está alejando de Dios, en realidad nos provee oportunidades para acercarnos a él. El mal te da otra batalla para llegar a la verdad, para que puedas obtener placer de ese descubrimiento.

Si "el desafío" no existiera, no habría un aprecio especial por hacer lo que es correcto. Por el contrario, sólo estarías haciendo lo que harías de forma natural. Todos los desafíos, todas las molestias están diseñadas simplemente para sacar lo mejor de ti - no para estorbarte.

Un axioma del pensamiento judío es que Dios nunca te pone un desafío que es demasiado difícil para ti pasarlo.

Aprende a leer los mensajes de la vida adecuadamente. Cuando tu ietzer hará venga y te diga que infrinjas un precepto, realmente te está diciendo: "Aquí tienes un desafío, vamos a ver si lo puedes sobrepasar".

El Bien y el Mal Van en la Misma Dirección

No entendemos correctamente al mal, porque nos lo tomamos seriamente. Pensamos que es una voz independiente, pero eso es una ilusión.

Por ejemplo, que tal si dices: "Me encantaría estudiar Torá hoy, pero tengo un dolor de cabeza que me impide hacerlo".

Este es un malentendido de lo que significa: "Dios es uno". ¿Es el dolor de cabeza una molestia que salió de Marte? Claro que no! Este dolor de cabeza fue diseñado especialmente para ti, para acercarte más a Dios - no menos que el rezo, la caridad, o cualquier otra oportunidad de una mitzvá.

Entonces ¿por qué dolor de cabeza? Existen muchos diferentes aspectos que nacen de la misma fuente, con el mismo propósito. Obviamente existen diferentes piezas para el rompecabezas, diferentes músculos espirituales deben ser ejercitados. Pero el "bien" y el "mal" tienen el mismo objetivo.

En los tiempos que el Templo de Jerusalem estaba en pié, una persona que salía de una situación difícil, por ejemplo alguien que estaba enfermo y se mejoró, tenía que traer una "ofrenda de agradecimiento". Podemos entender que esto era agradecerle a Dios por recuperarnos, pero ¿no fue Dios el que hizo que nos enfermáramos?

Por eso también estamos agradecidos. Por difícil que parezcan las enfermedades y las malas experiencias, éstas son de alguna forma lo que la persona necesitaba en el espectro total de su vida. Gracias a ese sufrimiento ella se hace una persona más fuerte, más sabia, y más compasiva.

Nosotros, los seres humanos, tendemos a buscar la forma fácil de encontrar una excusa para "darnos por vencidos". Un dolor de cabeza hace más difícil el poder concentrarnos, y creemos que eso nos da una excusa para parar. Pero realmente todo es entendible bajo el concepto de "Dios es Uno", y por lo tanto es una oportunidad para tomar un nuevo desafío.

Esto se aplica de la misma forma estableciendo metas en la vida. Claro que necesitamos poner cimientos para poder hacer un progreso significativo. Pero no debemos dejar estos planes en el rígido cemento. Deben ser lo suficientemente flexibles como para poder dejar acoplar nuevos desafíos. Esa es la manera en la cual Dios nos observa y nos guía. Dios puede cambiar la "temperatura" para asegurarse de que estemos encaminándonos en la dirección adecuada. Pero si los planes están definidos tan claramente que no podemos realizar cambios, esa es una falta de creencia en el concepto de la unicidad de Dios.

Debemos batallar constantemente con la ilusión de que las fuerzas del bien y del mal están luchando una con la otra. En realidad, cada ocurrencia en la vida está apuntando a la misma dirección. "El mal" es un desafío que nos acerca más a Dios, al darnos la oportunidad de tomar la decisión adecuada y ganarnos esa cercanía.

Los Demás También Son Nuestra Responsabilidad

El Talmud pregunta: "¿Por qué fue creado Adán solo? Para que toda persona diga: "Todo el mundo fue creado sólo para mí".

¿Esto no es un poco egocéntrico?

Por el contrario. Es un reconocimiento de que todo en el mundo, incluyendo las necesidades de cualquier otro ser humano, fue creado para ti. Si alguien necesita ayuda, es parte de tu desafío. Todo en la tierra, incluyendo todos los problemas, así como la belleza, ofrece una nueva oportunidad. Todo fue hecho a medida por Dios.

Cada experiencia que vives es algo de lo cual debes aprender, y justo en el momento que más lo necesitas. Mira alrededor tuyo y pregúntate: "¿Qué me está diciendo todo esto? ¿Por qué esto es una parte de mi camino hacia la perfección?".

Si Dios te está dando muchas responsabilidades al mismo tiempo, entonces tienes que darte cuenta de cuál quiere que escojas. ¿Cuál es el equilibrio adecuado? El dilema mismo fue enviado por Dios, para ayudarnos a crecer. No es el resultado de una fuerza opuesta la que se está poniendo en tu camino. No es que hay diferentes aspectos en la vida y tenemos que aprender a hacer un acuerdo entre uno y otro: "Hubiera querido, pero...". No existe tal cosa. Te fue dada una enorme gama de posibilidades, basadas en tus capacidades y existe una respuesta clara para ti.

La base es ser objetivamente honesto contigo mismo y no escoger una comodidad física o emocional en contra del desafío.

Aquí hay un ejemplo: Decimos: "Yo se que debo estudiar Torá y ayudar a otras personas, pero si lo hago, no voy a poder ganarme la vida". ¿Estás diciendo que son fuerzas opuestas? Vamos a ponerlo todo en la ecuación: Dios te ha dado la responsabilidad de mantener una familia; Dios te ha dado la responsabilidad de ayudar a arreglar el mundo; Dios te ha dado la responsabilidad de conocerLo a través de Su Torá.

Ahora ¿cómo logras todo eso? ¿Qué es lo que quiere Dios que escojas? Y ¿en qué proporción y cuándo? Esas son tus preguntas.

Decimos el Shemá dos veces al día para repasar el concepto: "Dios es uno". Eso es porque tenemos que vivir en esta realidad 24 horas al día, y luchar contra la tentación constante de decir: "Me gustaría estudiar pero estoy cansado. Me gustaría hacer esta mitzvá, pero no me estoy sintiendo bien".

"La unicidad de Dios", demanda que pongamos todo, incluyendo el dolor de cabeza, en la ecuación, y así trabajemos sobre el acercamiento adecuado. No tengas una doble vida: una para ti y una para la religión, pues la vida es toda una.

Inclusive la Muerte Te Puede Acercar a Dios

El Talmud nos cuenta la increíble historia de Rabí Akiva. Hace casi 2000 años, los romanos trataron de borrar al Judaísmo y hacer el estudio de Torá ilegal. Rabí Akiva no podía tolerar la idea de abandonar la Torá, así que reunió a sus discípulos y les enseñó Torá.

Los romanos arrestaron a Rabí Akiva y lo ejecutaron brutalmente arrancándole la piel de su cuerpo con peines de acero. Mientras estaba siendo torturado, Rabí Akiva alegremente recitó el Shemá: "Escucha Israel, el Señor Nuestro Dios, el Señor es Uno".

Sus estudiantes perplejos le preguntaron: "Rebe, ¿cómo puedes alabar a Dios mientras sufres esta tortura?!".

Rabí Akiva replicó: "Toda mi vida pensé que una persona tiene que darle el 100 por ciento a Dios. Ahora que tengo la oportunidad, con alegría lo hago!".

¿Rabí Akiva no quería vivir? Ciertamente el morir no es el propósito de la vida! Buscamos acercarnos más a Dios, y una vez que estás muerto, no puedes lograr nada más. Parece ser que la muerte es un aspecto de la vida que nos mueve en la dirección contraria. Todo lo demás puede ser visto como un desafío, como una oportunidad, una manera de acercarnos más a Dios. Excepto la muerte. La muerte detiene el proceso de crecimiento. Sólo llegaste al nivel que obtuviste durante tu vida, y eso es para la eternidad.

Entonces, si hay algo que la persona no debe querer es la muerte. Esa es la razón por la cual los estudiantes de Rabí Akiva estaban tan asombrados. Preguntaron: "Rebe, entendemos el poder de morir en nombre de la santificación del Nombre de Dios. Pero ¿de dónde viene la alegría? No hay más crecimiento para ti!".

No hay duda de que Rabí Akiva quería vivir, y que apreciaba la vida más de lo que nosotros podríamos apreciarla. Sin embargo, Rabí Akiva estaba enseñándole a sus estudiantes que aunque parezca que la muerte va en contra de todo el proceso de crecimiento, sacrificar tu proceso de crecimiento por Dios, es en si mismo el nivel más elevado de crecimiento! ¿Estás dispuesto a dejar todas aquellas oportunidades para acercarte a Dios simplemente porque es Su voluntad? Esto te lleva hasta el lugar más cercano al que puedes llegar. Estás moviéndote realmente a una velocidad impresionante en la dirección correcta.

Cuando algo nos impide estudiar o crecer cómodamente, estamos tentados a verlo como que procede de otra fuente, es decir que no viene de Dios. Pero Rabí Akiva nos enseñó una lección: "Dios es Uno". A pesar de las circunstancias, inclusive que parezca más difícil estudiar, crecer y estar conscientes, el desafío todavía es una oportunidad, otro paso para acercarnos más a Dios.

Claro, un dolor de cabeza es distinto que morir, pero filosóficamente es el mismo concepto.

"Dios Es Uno", No Hay Nada que Temer

En el servicio de la tarde de Shabat decimos: "Tú eres Uno, y Tu Nombre es uno y quién es como Tu pueblo Israel". Esta plegaria habla sobre el final de los días, cuando el Pueblo Judío estará unido, trabajando en armonía con una misma meta, y cuando la humanidad reconozca que todo proviene de Dios.

En la vida diaria, a veces estamos confundidos porque un día nos movemos en una dirección y al día siguiente en otra. Pero ¿qué ocurre cuando vemos el propósito particular de todo? El rezo nos dice que a este estado de exaltación le llamamos Menujat Shalom. Esto es, la tranquilidad total; la paz interna.

Nos enfrentamos sin protección ante diferentes desafíos que no esperábamos. Ahí es cuando empezamos a recoger los mensajes incorrectos. Pero si sabes la verdad, no vas a temerle a ninguna sorpresa. Si sabes que lo que se te "presenta en el camino" es todo parte del plan Divino, entonces nada puede ser un obstáculo imposible.

Esta perspectiva trae un profundo sentimiento de seguridad. Si sabes que todo te lo envía Dios para tu bien, entonces no hay nada que temer.

El Rey Salomón dice que sólo hay una cosa de la cual temer: El olvidarse de la unicidad de Dios.

La plegaria de Shabat también habla sobre Menujat Emet Veemuná - verdadera paz y seguridad. En Shabat, nos alejamos de nuestros esfuerzos diarios de moldear el mundo, y en lugar de eso dejamos que las cosas fluyan en su orden natural. Allí es cuando percibimos más intensamente que Dios creó el mundo y que hay un propósito para todo.

La claridad de que "Dios es uno" nos da esta paz interna siete días a la semana. Claro que todavía tenemos que luchar y encontrar la fuerza para hacerlo. Pero al menos no sentimos que estamos luchando contra una fuerza exterior. Tus esfuerzos nunca pueden ser abandonados porque "las cosas no funcionaron". No existe tal cosa. Las dificultades son un nuevo desafío en tu travesía hacia la perfección.

El único contratiempo posible es impuesto por uno mismo al no pensar que los desafíos son enviados por Dios para guiarnos.

Entonces, ¿por qué la mitzvá de creer que "Dios es uno" es tan importante? Porque en realidad no hay nada más. Dios es todo.

Publicado: 23 de Julio, 2008

Volver al inicio Ingresar Comentario Enviar Imprimir

Comentarios recibidos: 2

(2) Fernando, 5/12/2008

Dios es uno, todo viene de el y va hacia el.
Shalom.

(1) Anonymous, 7/9/2008
Dios es uno
Gracias por aumentar mi fe y hacerme recordar que a pesar de las dificultades debemos seguir en la búsqueda de la perfección y el sentido de la vida.



Israel y el Mundo Judio Vivir inspirado Actualidad Familia Mujer Solteros ABC del Judaismo Parasha Festividades Shabat

Danos tu opinión acerca del sitio: contacto@aish.com

Copyright 2008 AishLatino.com Tu Vida. Tu Judaísmo

AishLatino.com es un proyecto de Aish.com

Nuestra política de privacidad: Tu información es privada.
AishLatino.com, One Western Wall Plaza, POB 14149, Old City, Jerusalem 91141, Israel
Teléfono: (972-2) 628-5666 Fax: (972-2) 627-3172 email: webmaster@aishlatino.com