Parashá de la Semana: Vaiejí
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Las Seis Mitzvot Constantes - Mitzvá 4: Amar a Dios El apasionado deseo de conectarnos con el Todopoderoso es una búsqueda humana constante. ¿Cómo sabemos si nos estamos conectando?
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Mitzvá #4 - Amar a Dios

Todo el mundo canta y sueña sobre estar enamorado. Pero ¿sabemos lo que significa "amar"?

El amor es el placer emocional de percibir las virtudes en otra persona. Como Maimónides escribe: Una persona sólo puede amar de acuerdo al grado de conocimiento que tiene sobre el objeto de su amor. Si sabe poquito, ama poquito. Si sabe mucho, puede amar mucho (Leyes de Teshuva 10:6).

El amar a Dios es una mitzvá constante. De alguna manera es fácil, ya que todo lo referente a Dios es virtuoso. Sin embargo, el desafío es que todo depende del grado de conocimiento que tenemos sobre Él.

La Torá plantea tres caminos principales para desarrollar el amor a Dios: "Debes amar a Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus posesiones" (Deuteronomio 6:5).

¿Cuándo amas a Dios "con todo tu corazón"? Cuando tu deseo más íntimo es cumplir Su voluntad. Por ejemplo: considera a alguien que tiene una carrera exitosa pero requiere que trabaje en Shabat. Amar a Dios significa que si tu carrera no se alinea con lo que Dios quiere, entonces tienes que renunciar a ella. No porque quieras sufrir, sino porque ya no es más tu deseo. Has llegado al nivel donde tu voluntad y la voluntad de Dios son una.

¿Qué es amar a Dios con "toda tu alma?" Es usar toda tu energía y tus talentos para servir a Dios. Inclusive cuando involucre dolor y humillación. E incluso que signifique dar tu vida por ello.

Amar a Dios "con todas tus posesiones" significa utilizar todos tus recursos materiales para el servicio Divino. Esto significa gastar tu dinero en mitzvot, en caridad, y dejar de lado oportunidades de negocios que involucren transgredir una mitzvá.

Vamos a examinar las herramientas específicas para desarrollar nuestro amor a Dios en cada una de las siguientes áreas.

Método #1: La naturaleza

Cuando alguien te da un regalo, la respuesta natural es amar la fuente de ese regalo.

El mundo de la naturaleza, con todo su fenomenal genio, belleza y simetría, es un regalo de Dios.

Maimónides escribe:

¿Cuál es el camino de amor (y conciencia) hacia Dios? Cuando uno medita sobre los increíbles y maravillosos actos de la creación y ve en ellos la genialidad que no tiene comparación, entonces la persona automáticamente va a amar, alabar, glorificar, y desear profundamente la grandeza de Dios. (Fundamentos de la Torá 2:2).

Las maravillas de la creación son infinitas: Pájaros, flores, montañas, bebés. El equilibrio del ecosistema, la interacción del cuerpo humano. Es todo una maravilla. Y a medida que la ciencia hace más descubrimientos, capas más profundas emergen continuamente.

El Talmud dice que una de las primeras preguntas que se le hacen a una persona cuando llega al cielo es: "¿Has probado todos los frutos de Dios?". La belleza de la fruta que nos nutre incluye muchos beneficios como sabor, textura, color y forma. Se nos preguntará: "¿Has probado todas las frutas?" - en otras palabras: "¿apreciaste los regalos de Dios en este mundo?".

¿Cómo es que apreciamos el valor de los regalos de Dios? Al enfocarnos en el hecho de que las cosas de las cuales carecemos no son nada en comparación a lo que ya tenemos. Considera por ejemplo tus ojos. No podrías pagar un ojo con un millón de dólares. Sin embargo, Dios te dio un par de ojos que trabajan más eficientemente que los instrumentos visuales computarizados más sofisticados del mundo. Y son gratis!

Medita sobre la creación, y luego conéctalo con la Fuente. Esto te llevará a amar a Dios con "todas tus posesiones".

¿Cómo es eso? Imagínate que alguien te dio un automóvil como regalo, y después te lo pidió prestado. Sería un placer para ti prestárselo.

Entonces, si Dios te pide el 10 por ciento de tus ingresos para la caridad, o para poner una mezuzá en el marco de tu puerta, ¿cómo te puedes rehusar?

Método #2: La Historia

El verdadero amor a Dios va aún más allá. Sólo porque alguien te dio un automóvil no significa que tienes que comprometerte toda tu vida a ayudarlo.

Para incrementar el amor a Dios, estudia tu historia personal. Considera cómo Dios te da cada milésima de fuerza y habilidad. Te mantiene respirando y mantiene a tus órganos funcionando. Te ayuda a obtener un trabajo, encontrar una pareja y construir un hogar. Y te da la vida misma.

Dios es nuestro Dios individual, personal. Esa es la razón por la cuál el versículo dice "con todo tu corazón... con toda tu alma... con todas tus posesiones".

¿A veces te encuentras con problemas? No es que te las has arreglado y luchado y después de todo has sobrevivido, sino por el contrario, Dios te ha enseñado el camino adecuado y te ha dado la oportunidad de crecer. Él arregla todo de acuerdo a tus circunstancias especiales para enseñarte y guiarte en cada paso y momento.

La intuición nos dice que existe un significado intrínseco en el mundo. Sino, ¿para qué levantarnos en la mañana?

Nada es casual. Dios nos está probando y enviando mensajes constantemente. No es un castigo. Sólo nos quiere despertar. Así como nos quiere llenar de regalos, también nos quiere mandar una señal si nos estamos ahogando. Dios dice: "¿Realmente quieres que tu vida tenga un sentido? ¿Realmente quieres estar satisfecho? Probablemente estas yendo en el camino incorrecto. Soy Yo, Dios el que te habla. Presta atención".

Dios también se involucra en nuestras vidas en el plano nacional. Si eres parte de la cadena eterna judía, date cuenta de cuánto se ha salido de Su camino para traer la preciosa herencia judía hacia ti. Estudia la historia universal para ver cómo Dios ha asegurado la supervivencia del pueblo judío a pesar de las imposibles probabilidades.

Si alguien te ha probado que haría grandes esfuerzos por ti - inclusive al punto extremo de salvarte la vida - entonces tu nivel de gratitud será acorde a ello. Dios te ha dado eso y más. Entonces, es nuestro placer realizar esfuerzos por Dios - darle nuestro tiempo, nuestras habilidades, y si es necesario, nuestra vida misma.

Eso es amar a Dios, con "toda tu alma".

Método #3: Torá

Sin embargo, esta conciencia no te llevará necesariamente a cambiar tus deseos más íntimos.

¿Qué es lo que te motivará a cambiar? Darte cuenta de que tu deseo más íntimo es conectarte con Dios.

El estudio de Torá es la manera de descubrir este camino de significado. Torat Jaim, literalmente el libro de "instrucciones para vivir", es la comunicación de Dios al mundo. Es la inversión suprema de sabiduría para tener éxito en un matrimonio, en la educación de los hijos, la construcción comunitaria y mejorar el mundo en general.

Así como las leyes físicas son muchas y complejas, también las verdades metafísicas son complejas. Toma mucho esfuerzo entenderlas. Pero una vez que las trabajas y adquieres claridad, estarás por demás impactado. Todo compaginará y empezarás a ver la perfección, consistencia y armonía del sistema.

Eso es porque la Torá es la mente de Dios.

¿Qué pasa si estudias Torá y no sientes nada? No la has estudiado apropiadamente.

La señal del éxito en el estudio de Torá es cuando se convierte en una adicción insaciable. Si algo no tiene sentido, vas a comerte la cabeza hasta averiguarlo. Cada vez que tengas éxito en resolverlo, el placer te va a provocar querer más y más. Este nivel es llamado Ahavat Torá - el verdadero amor por la Torá. Estás tan asombrado que el estudio se convierte en tu verdadera esencia y quieres absorber lo más que puedas.

El estudio de Torá nos transmite la idea de que Dios es la fuente infinita de toda la sabiduría y define lo último en "significado". Por lo tanto, los deseos y metas personales no se pueden comparar, y dejarás todo aquello que no es coherente con la voluntad de Dios.

Eso es amar a Dios "con todo tu corazón".

Enfoque Adecuado

Cuando vemos el Gran Cañón del Colorado, nos asombramos. Cuando vemos un campo fresco lleno de nieve nos inspira tranquilidad. Cuando los rayos iluminan un cielo estrellado es estimulante. Y cuando nace un bebé, percibimos pureza y perfección.

Es lógico que cuanto más uno entienda la naturaleza, más amor sentirá por Dios. Sin embargo, si este proceso es tan simple ¿por qué existen científicos - que entienden la perfección de la naturaleza - que no se han acercado a Dios? ¿No debería ser automático?

Un hombre visitó el Louvre, el famoso museo de arte en París. Después de ver a su alrededor por un tiempo dijo: "No puedo entender por qué todos hacen tanto alboroto acerca de este lugar. Cada pintura aquí parece un yogurt".

Finalmente alguien le tocó el hombro y le dijo: "Señor, límpiese el yogurt de sus lentes!".

Amar a Dios es una cuestión de enfoque. Dos personas pueden atestiguar la misma escena, sin embargo pueden tener impresiones por demás diferentes. ¿Por qué? Porque se enfocaron en diferentes detalles basados en sus actitudes existentes y distintas expectativas.

Cuando tu cerebro absorbe nueva información, entra a un sistema de fichaje que conforma tu perspectiva básica de la vida. Automáticamente traduces todo lo que ves y escuchas en relación a tu sistema pre-existente.

El pre-requisito principal para amar a Dios es tener la mente abierta. No decidas por adelantado qué verdad verás. Remueve los bloques que te impiden observar el mundo con honestidad y apertura. Tienes que saber lo que quieres, sin intereses de por medio: "¿Qué me está diciendo la naturaleza?".

Considera el evolucionismo, que afirma que la naturaleza se creó por si misma y se mantiene también por si sola. Mientras descubre más y más complejidades en la naturaleza, su compromiso a tal actitud se fortalece. "¡Increíble!" - dice. "Si la fuerza nuclear fuera sólo un poquito más débil, entonces el protón no se podría combinar con el neutrón y el sol sería meramente una bola fría de gas. Por lo tanto, la vida tuvo que haber evolucionado!". Ellos aprecian la naturaleza, pero como un fin en si misma.

El judaísmo dice que Dios está oculto dentro de la naturaleza. Es por medio de la belleza de la naturaleza que descubrimos a Dios. Así como cada pincelada de Picasso contiene su firma, de la misma forma todo en este mundo tiene la firma de Dios. De hecho, muchos científicos creen en Dios precisamente porque la perfección de la naturaleza es la evidencia de dicha creencia. Como Einstein una vez dijo: "Quiero saber cómo Dios creó el universo. El resto son detalles".

Experiencia Trascendental

Si las creaciones de Dios tienen tal impacto, cuánto más una experiencia con el Creador mismo.

El Rey David dijo: "Los ojos de los seres humanos te ven a Ti, Dios, y Tú les das comida en su tiempo adecuado" (Salmos 145:15).

¿Cómo es que el Rey David hizo tal aseveración? La mayoría de la gente parece estar paseando, trabajando, comprando. ¿Dónde están todas las personas "levantando sus ojos al cielo" y agradeciéndole a Dios por darles su sustento en su "apropiado tiempo"?!

El Rey David estaba consciente de la realidad interna del hombre. Considera los juegos psicológicos que la gente juega con ellos mismos, los temas que evitan tocar, la manera en cómo se mantienen ocupados y trabajan para no tener que pensar en Dios. Hay algo que todos saben. Se están escapando de ello.

Inclusive el ateo. Muy dentro de sí, en el corazón de su corazón, en su conciencia más profunda, cualquier ser humano quiere significado. En el libro Mesilat Yesharim ("El Camino de los Justos"), el Rabí Luzzatto dice que el hombre solamente fue creado para disfrutar del placer eterno de la cercanía a Dios. Todos quieren estar cerca de Dios. "Es difícil. Lo estoy evadiendo. Pero es un hecho del cual no puedo huir".

¿Por qué hay tanta gente que nunca está en paz, satisfecha, feliz? Porque nuestro anhelo interno verdadero desea el Infinito. Estamos buscando aquello que nunca puede ser apagado con algo físico. Cada uno de nosotros somos un recipiente, capaz de apreciar el Infinito y obtener un placer infinito de eso. Cualquier cosa menos que lo infinito te deja insatisfecho.

Esa es la razón por la cual la Torá nos puede ordenar a nosotros la emoción del amor. El versículo dice que el amor a Dios está en "tu corazón" (Deuteronomio 6:6). El amor ya está ahí, sólo necesitamos ponernos en contacto con él.

Imagínate a alguien viajando por todo el mundo, buscando experiencias excitantes. Ahora dile que en el cuarto de al lado puede sentarse y hablar con Dios, el Todopoderoso durante toda una hora!

Una conversación privada con el Rey. No sería esa la experiencia más increíble!.

"Remueve el yogurt de tus lentes". Reconoce el vacío. No hay nada en las esferas físicas y emocionales que nos pueda satisfacer completamente, porque estamos abiertos a mucho más.

Entonces prueba un poco de ese placer. No fuiste creado para sufrir en este mundo y ganarte un premio en el mundo venidero. Si utilizas tus ojos y tu cerebro, puedes tener el placer de esa cercanía hoy mismo, cada vez que te conectes con la verdad de la grandeza de Dios. Todo lo demás es nada. No hay siquiera competencia.

Anhelando Independencia

Una llave para amar a Dios es dejar a un lado la ilusión de que estás solo y eres meritorio por tus logros. En lugar de eso reconoce que todo lo que tienes es un regalo de Dios.

¿Por qué la gratitud es una idea tan difícil de retener? Porque el ego humano anhela independencia. Le teme al concepto de sentirnos en deuda con un Poder más elevado. Preferimos creer que lo hemos hecho nosotros mismos!

Reconocer la mano de Dios conlleva temibles consecuencias. Si existe realmente un Creador y un propósito en la vida, entonces no estamos totalmente libres para hacer lo que queramos. Alguien más está al mando.

Irónicamente, la gente escala una montaña para obtener el máximo placer trascendental. Sin embargo, huyen de Dios porque tienen miedo de que los ahorque.

En verdad, la vida "restringida" a la que la gente teme, es realmente una vida de increíble felicidad. Al tener conciencia de la existencia de Dios, sabes hacia dónde estás yendo. Te entiendes a ti mismo. Estás enfocado y eliminas la confusión.

La mejor manera de obtener esta claridad es preguntarte continuamente: "¿Para qué estoy viviendo? ¿Qué es lo que quiero de la vida?".

Date cuenta de que Dios es todo "bueno". No hay nada de que ocultarse. No hay razón para cerrar tus ojos o tu corazón. Porque todo lo que Él quiere, es darte todo lo que pudieras querer.

Al lado del amor a Dios, todos los demás placeres son insignificantes. Podemos tener una pizza deliciosa, mucho dinero, amor y poder. Pero los seres humanos buscan trascender la realidad mundana del diario vivir. Esta es la razón por la cual el misterio, la magia y los milagros capturan nuestra imaginación. Nos hacen traspasar nuestras limitaciones y fusionar nuestra pequeña e insignificante persona (relativamente hablando) con la grandiosa Unidad Infinita.

Las trivialidades a las cuales cedes no son nada comparadas con la colección infinita de placer que puedes obtener.

Acciones Externas, Emociones Internas

¿Cómo mide una persona su amor a Dios?

Cuando amas a alguien, obtienes un placer tremendo de hacer cosas por esa persona, incluso cosas difíciles. Por lo tanto, tu grado de placer al hacer cosas por Dios indica cuánto "amor a Dios" has logrado.

Asimismo funciona en la otra dirección. Al realizar un acto en honor a Dios, puedes engendrar la emoción de amor que estás tratando de adquirir.

El judaísmo tiene un principio llamado "jitzoniut meorer pinimiut" - "lo externo despierta lo interno". Es posible desarrollar una emoción sólo actuando como si estuvieras ya en ese estado emocional. Por ejemplo, hay estudios que demuestran que cuando alguien pone en acción ciertos músculos al sonreír, se produce una elevación en el estado de ánimo.

¿Cómo se aplica esto en términos espirituales? Vamos a decir que una persona quiere ser más dadivosa. ¿Es mejor darle $1 dólar de caridad a 100 personas o $100 dólares a una sola?

Si das caridad 100 veces, la repetición del acto físico rompe tu egocentrismo y engendra el comportamiento de una persona más caritativa.

Cualquier amor se manifiesta como un enlace. Amor a Dios significa sentirte conectado con Él. La Torá nos da 613 mitzvot, 613 actividades, cada una diseñada para construir una conexión con Dios. De hecho la palabra "mitzvá" proviene de una raíz que significa "conexión".

El Poder de las Mitzvot

La vida diaria de un judío tiene en ella actividades diseñadas para despertar el amor a Dios. Maimónides explica estos ejemplos:

Tzitzit: el judío viste una prenda que tiene 4 esquinas con hilos, como el "uniforme" del ejército de Dios. Así como un soldado es siempre responsable de mantener los estándares de su unidad, los Tzitzit le recuerdan al que los viste sus deberes hacia Dios. Un soldado que se pone en el frente ama a su país más intensamente que un civil. De la misma forma tener conciencia del dominio de Dios produce amor y lealtad.

Brit Milá: La circuncisión, la señal del pacto eterno con Dios, ha sido practicada por los judíos por casi 4,000 años desde que Abraham fue ordenado hacerla.

Birkat Hamazón: Recitamos "un agradecimiento después de las comidas" para enfocarnos en los regalos de Dios, no sólo en nuestro alimento físico, sino también en nuestras necesidades espirituales.

Escribir un Sefer Torá: Esta mitzvá aumenta nuestra conciencia acerca de la importancia de la Torá, e incrementa nuestro amor hacia el Autor de estas preciosas "instrucciones para vivir".

Tefilin y Mezuzá: Los versículos que estos contienen describen el éxodo de Egipto, desarrollando en nosotros la idea de que Dios constantemente nos saca de la "esclavitud", al guiarnos, enseñarnos y arreglarnos los eventos en nuestras vidas.

Recitar el "Shemá": Vocalizamos que Dios es Uno, que es un Dios personal que se preocupa de cada uno de nosotros, y que todo lo que hace es sólo para nuestro beneficio.

Rezo: El propósito del rezo es recordarnos que Dios es la fuente constante e infinita de la vida.

Birkat Cohanim: Las bendiciones sacerdotales, que las recitan los cohanim, nos enseñan que Dios nos ama y que quiere bendecirnos con todo lo bueno.

Compartiendo la Idea de Dios con Otros

Una manifestación poderosa del amor a Dios es el deseo de compartirlo. Cuando amas a Dios y ves a otras personas estancándose con todo tipo de trivialidades, te duele. Están perdiéndose de una experiencia humana increíble. Entonces, cuando amas a Dios, quieres que todos los demás también lo compartan.

El deseo personal de compartir a Dios con otros, es un buen indicador de tu propio amor a Dios. Es natural el compartir con otros lo que más amas, así como una abuelita orgullosa muestra las fotos de sus nietos.

Abraham se convirtió en el primer judío, no porque fue el primero en conectarse con Dios, sino porque fue el primero en ir y compartirlo con otros. Su tienda estaba ubicada en medio de una carretera entre ciudades, para poder estar constantemente en contacto con la gente y así poder entrar en conversaciones con ellos. Y cuando la idea de Dios no era popular, Abraham se sobrepuso a todo tipo de persecuciones, incluyendo el haber sido arrojado a una hoguera.

A diferencia de las personas que se ponen celosas cuando la atención de su amado se dirige a otro lado, al referirnos a Dios, deseamos que otros también tengan una relación con Él. Eso es porque Dios es infinito. Puede ser compartido con quien sea, sin que perdamos nada.

Y el deseo de compartir el amor a Dios trasciende todo. Si hay una carencia de conciencia de Dios en el mundo, entonces tu relación con Dios es carente también. Dios es el lazo que une a la humanidad. Es por eso que tratar de enseñar a otros acerca de Dios es una parte tan importante en Su servicio.

No Hay Lugar Para Otras Actividades

¿Qué constituye una violación a la mitzvá de amar a Dios?

Amar algo diferente que compita con tu anhelo de estar cerca de Dios.

La mitzvá de amar a Dios es estar constantemente ocupado persiguiendo la cercanía a Dios. Maimónides compara esto al anhelo tan intenso que siente un hombre por una mujer. Deberíamos estar tan involucrados con el deseo de acercarnos a Dios que no debería haber lugar para otra cosa.

La elección es nuestra. Como dijo el Rebe de Kotsk: "¿Dónde está Dios? Donde lo dejes entrar".

Afortunadamente tenemos un buen comienzo, pues el amor de Dios hacia nosotros es incesante y sentir el amor de Dios nos causa amarLo. Como dice el rey Shlomó: "Yo soy para mi Amado y mi Amado es para mí" (Cantar de los Cantares 6:3). Es una calle con dos direcciones y Dios siempre esta listo para conectarse.

Pero no esperes que esta dinámica comience por si sola. Búscala inteligentemente. Ten predisposición para invertir tiempo y esfuerzo y así obtener este placer.

El amar a Dios es una mitzvá constante porque es un objetivo de vida.

La vida es una larga serie de eventos que nos hacen tomar conciencia de la grandeza de Dios. Enfócate en la naturaleza, la Torá, la historia, y conéctalo con el amor a Dios. Sin esto te estás perdiendo de la creación.

Publicado: 11 de Agosto, 2008

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Comentarios recibidos: 1

(1) Luisa Palacios, 13/8/2008
Amar a D-os es una mitzva constante
Rab. Weinberg, sé que está en tratamiento por su delicado estado de salud, Le Pido AL ETERNO que le permita permanecer más tiempo entre nosotros porque lo necesitamos para que continúe esta labor maravillosa de enseñarnos a AMAR A D-OS. Afectuosamente Luisa`Palacios



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