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Un Trabajo Bien Hecho

Un Trabajo Bien Hecho

Es fácil aceptar el honor y el respeto pero es sumamente difícil asumir la responsabilidad que eso trae consigo.

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Hace un tiempo fue Purim, una fiesta de alegría, de milagros y de disfraces. Como todos los años, mis hijos eligieron sus disfraces y a diferencia de todos los años, yo traté de hacerlos con tiempo. Sin embargo, el jueves antes de Purim, es decir a tres días de la fiesta, mientras terminaba de armar los mishloaj manot, me di cuenta que había olvidado una parte importante de uno de los disfraces. No quedaba otra opción que ir a comprar los materiales el viernes a primera hora.

Pensé que el negocio abría a las 9:00 AM o tal vez 9:30 así que me preparé para salir más o menos a esa hora. Llegué al lugar a las 9:50 y para mi sorpresa aún no abrían. Esperé y cinco minutos después permitieron el acceso al estacionamiento lo que me llevó a pensar que abría a las 10. Entré y me estacioné. Me bajé del auto y me paré frente a una de las dos puertas de acceso que permanecía aún cerrada. Una mujer, guardia de seguridad del lugar, me hizo señas para que esperara.  

Mientras esperaba frente a la puerta de cristal observé un ritual que me llamó mucho la atención y me hizo reflexionar. Lo que sucedió fue lo siguiente.

La mujer tenía todo listo para abrir, pero no lo hacía, seguía parada frente a la puerta. De repente me di cuenta, observando a través del vidrio, que al fondo se encontraba la segunda puerta de acceso al local. En ella, otro guardia de seguridad mantenía cerrada la puerta y miraba atentamente su reloj de pulsera. Cerca mío en las afueras del lugar, divisé el letrero que informaba sobre los horarios de atención y verifiqué que abría a las 10. Miré otra vez al segundo guardia de seguridad que no despegaba la vista de su reloj y de repente, levantó la vista e hizo un gesto a la mujer guardia de seguridad de mi puerta. En ese momento con una coordinación asombrosa, ambos abrieron las puertas y permitieron el acceso. No pude contener la tentación de ver la hora en mi reloj y comprobar que eran las 10 en punto. La eficiencia del trabajo me llamó la atención.

Entré y empecé a buscar lo que necesitaba pero no podía dejar de recordar con admiración la forma como estas dos personas tomaban en serio su trabajo. Nunca se me había ocurrido pensar que era tan importante que la tienda abriera a la hora exacta. Y luego de pensarlo un instante, concluí que probablemente no lo es. Sin embargo, el valor detrás de la escena era la importancia que estos dos guardias de seguridad asignaban a su trabajo.

Muchas veces vemos que diferentes personas en distintos ámbitos de la vida, buscan dar importancia a su trabajo, pero en la mayoría de los casos, no es para realizarlo con eficiencia, sino para ganar respeto y honor por realizarlo. Es decir, las personas buscan ser respetadas y tratan de conseguirlo mediante la argumentación de que su trabajo es necesario y fundamental. Lo que no vemos tan frecuentemente es que esas mismas personas, realicen sus tareas teniendo en mente lo importante de las mismas.

Esto pasa a todos los niveles y lo que me pregunté es si nos pasa también en nuestro rol como judíos. En ocasiones, nos enorgullecemos de ser el pueblo elegido, de haber recibido la Torá, de tener la misión de “corregir el mundo” y de ser “una luz para las naciones”. Todo eso suena muy importante y nos hace sentir bien. La pregunta es si mantenemos esa sensación de lo esencial de nuestro rol en el mundo en la vida diaria.

Si cuando vamos apurados manejando en la calle y vemos que alguien quiere cruzar, nos tomamos el tiempo y lo dejamos pasar. Si cuando vemos a alguien que necesita ayuda, abrimos el corazón para escuchar o dar lo que se necesite.

Es fácil aceptar el honor y el respeto pero es sumamente difícil asumir la responsabilidad que eso trae consigo. Si mi misión es tan importante, quiere decir que yo tengo un gran peso sobre mis hombros.

Me encantaría decir que nos tomamos nuestra misión como pueblo tan en serio como esos dos guardias de seguridad se toman su rutinaria tarea de abrir las puertas a las 10:00 AM en punto. Pero creo que es algo sobre lo cual todos tenemos mucho que trabajar y mejorar. Sería un gran paso tratar de vivir con la conciencia de lo fundamental de nuestro rol e intentar asumirlo con seriedad y eficiencia.

Creo que vale la pena el esfuerzo.

13/6/2010

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