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Camino #1: Estar consciente en todo momento

Camino #1: Estar consciente en todo momento

Para alcanzar resultados significativos en la vida, el esfuerzo debe ser constante. ¡No desperdicies ni un minuto!

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Imagina que vas en tu auto y observas cómo el conductor de al lado comienza a tirar dólares por su ventana. ¡No lo puedes creer! Esta persona está loca. Cada cinco minutos, otro billete vuela por su ventana.

Probablemente nunca has visto eso. Pero seguro has visto a alguien tirando cinco minutos por la ventana.

Probablemente lo has hecho tú mismo. El autobús avanza y tú realmente disfrutas el paisaje: "Oh, una montaña… mira esa tienda... y allí hay un parque".

Eso no está tan mal durante los primeros minutos. Pero la caja registradora comienza a marcar cada vez más tiempo perdido. ¡Ding! ¡Ding!

Para llegar a ser un gran ser humano deberás utilizar tu mente constantemente, hasta que esto impregne cada fibra de tu ser.

Todo empieza con una decisión, un compromiso. Trata de decir en voz alta: "La vida es una oportunidad. Quiero usar mi cabeza, y avanzar constantemente hacia mi meta".

Es posible que encuentres cierta resistencia y escuches una voz que protesta internamente: "¡De ninguna manera! ¿¡Puro trabajo y nada de diversión!? ¡Te convertirás en una persona triste! ¡Mejor vamos a matar el tiempo o a mirar televisión!".

¿Esto significa que debes ser un trabajólico obsesivo? Claro que no, ¡también necesitas dormir!

Clarifiquemos esto. "Trabajar constantemente" significa que cuando duermes para ser más productivo, entonces el dormir se transforma en parte de tu trabajo. Y es lo mismo con la comida o el ejercicio.

¿Y qué hay con respecto a relajarse?

Claro que está bien relajarse. Pero relajarte significa "cambiar los neumáticos". Tu relajo debe ser con un propósito y con una dirección. Piensa en algo que no sea tan extenuante, pero que aun así sea significativo. Por ejemplo, cambia tu foco hacia la naturaleza, la música o el arte. A veces, incluso un pequeño cambio de escenario, una bebida fría o una bocanada de aire fresco es suficiente para recargar las baterías.

Pero no mates el tiempo.

Hacemos eso porque es doloroso estar contantemente conscientes, estar constantemente “conectados”.

Para superar ese dolor, enfócate en los beneficios. Cuando estás constantemente consciente, cada experiencia se convierte en una lección para la vida. Por ejemplo, si estás esperando en el consultorio del dentista, puedes utilizar ese tiempo para llegar a un sinnúmero de conclusiones cruciales:

  • "Tengo suerte de tener dientes. Una vida sin dientes sería mucho menos placentera".

  • "Si existe una cosa como la higiene dental, debe existir también un concepto de higiene espiritual. Me pregunto, ¿cuál será?".

  • "Si no fuera por el dolor del torno, mis dientes se habrían caído. Probablemente otras dificultades en la vida también me ayudan a lograr cosas buenas".

  • "El cuerpo humano es sumamente complejo. La integración de los dientes, encías, lengua y saliva es una increíble muestra de diseño anatómico y fisiológico. ¿Cómo se formó todo esto?".

Independientemente de qué hagas en un momento determinado leer las noticias, cerrar un trato comercial, platicar con un amigo o leer este artículo préstale toda tu atención a lo que estés haciendo. Decide que estás dispuesto a realizar el esfuerzo de pensar, de estar consciente, todo el día.

Continuo: Sin interrupción

Siempre que persigas un objetivo específico, debe ser sin interrupción alguna. En realidad, es mejor estudiar una hora seguida que dos horas con interrupciones. Las interrupciones rompen nuestra concentración y limitan nuestra habilidad de retener información. Le quitan el poder a nuestro estudio.

Determina algún espacio de tiempo en el que dejes todo lo demás afuera, en el que no te desvíes de la actividad en la que estés concentrado. Que no ocurra que te sientas, e inmediatamente te paras a abrir la ventana. Y luego vas por un vaso de bebida. Y luego te paras nuevamente a cerrar la ventana. Y después enciendes la radio.

Fija la idea en tu cabeza: "voy a hacer la actividad ‘X’ por una hora seguida. ¡Sin interrupciones!". Por 15 minutos completos, no te detengas. No te cambies de lugar, no tomes ninguna bebida, ¡no interrumpas ese momento a menos que sea algo de vida o muerte!

Puedes practicar esto mientras vas en el autobús, o cuando estás esperando en el consultorio del dentista. Establece un objetivo de 15 minutos para enfocarte exclusivamente en una sola cosa. Puede ser un problema que estás teniendo en el trabajo, una meta personal, o algún problema amoroso. Por ejemplo te puedes decir a ti mismo, "los siguientes 15 minutos voy a emplearlos para pensar en mi familia, en cómo puedo ayudarlos, en por qué los quiero y en el placer que siento por tenerlos en mi vida".

O trata de dedicar 15 minutos por día a estar consciente de cualquier aspecto de la creación, desde la sangre que corre por tus venas para mantener a cada célula viva, hasta la hormiga que está arrastrándose en el piso debajo de tus pies. Durante esos 15 minutos, estarás completamente maravillado por el milagro de estar vivo.

Luego, al final de los 15 minutos, aprecia cuán bien empleaste el tiempo. De otra forma, éste hubiera sido desperdiciado...

Poco a poco, incrementa el tiempo. Primero 15 minutos, después 30 minutos, después una hora y después dos horas. Una vez que hayas llegado a cuatro horas, ya estarás del otro lado.

El Gaón de Vilna, un gran estudioso judío del siglo XVIII, decía que las primeras tres horas con 59 minutos son como preparar el horno. Para la cuarta hora, la olla estará hirviendo.

Y no te detengas. Porque si remueves la olla del fuego aunque sólo sea por algunos minutos tendrás que recalentarla otra vez desde el principio.

Consistencia: De acuerdo al itinerario

Para realmente entrar en marcha, necesitas encontrar tu ritmo.

Al cuerpo humano le encantan los patrones. Inclusive los retos más desalentadores se hacen más fluidos cuando tienen una rutina. Esto significa hacer la actividad en el mismo lugar, a la misma hora y de la misma forma (dentro de lo posible).

Es por eso que el judaísmo tiene ciertas actividades preestablecidas cada día. Por ejemplo, cuando nos levantamos decimos: "Gracias Dios porque estoy vivo". Es un momento de apreciación consciente por tener otra oportunidad, otro día. Esta conciencia nos permite levantarnos con el pie derecho y empezar nuestro día de buena manera.

Cuando se trata de alcanzar alguna meta, haz que cierto tiempo del día sea “sagrado”. Ya sea mucho o poco tiempo, haz un compromiso y sé consecuente cada día. Hay poder en ese compromiso. Sabes que vas a cambiar. Tu vida será diferente.

Inténtalo. Comprométete los 365 días del año, por el resto de tu vida: Cuando te levantes en la mañana, ¡aprecia estar vivo!

Cíclico: Repetición y repaso

La vida no es unidimensional. Debe ser estudiada desde cada ángulo y analizada al revés y al derecho.

Estudia el mismo tema por un largo período de tiempo. No estés saltando superficialmente de un tema a otro. Escoge un tema que te guste y hazte experto por lo menos en un aspecto de la vida.

Cualquiera que sea el tema que escojas, siempre habrá más para aprender. Inclusive cuando te muevas hacia otras áreas del conocimiento, tienes que estar alerta para tomar información pertinente a los temas previos. Esto permite hacer referencia cruzada y, como consecuencia, genera un entendimiento más profundo.

Respecto a cualquier cosa que estudies, asegúrate de no olvidarla. ¿Cuántas veces entró un pensamiento en tu cabeza con una increíble claridad y al día siguiente ya se había ido? El pensamiento quedará en el aire si tú no lo capturas de alguna forma. Tiene que meterse en tus huesos y penetrar tu mente.

Esto significa repasar constantemente lo que uno aprende de una forma u otra.

La repetición verbal es muy poderosa. Clarifica una idea y la trae a la realidad. Esa es la razón por la cual repetimos dos veces al día el Shemá, y por la que repasamos la Torá año tras año. Los Sabios del Talmud repetían 40 veces cualquier pensamiento innovador, y una idea vital 101 veces.

Para eso, puedes resumir las ideas en algún lema que recuerdes; por ejemplo, podrías recordar este artículo con una frase como “haz que cada segundo cuente” o “vive al máximo”. Cualquier cosa que te mueva y te llene de energía, repítela una y otra vez. Hazlo tu refrán, tu música de fondo. Cuando ya hayas agotado una frase, inventa otra. Cualquier cosa que funcione tiene poder.

Global: Sé un estudiante de la vida

Imagina que alguien te pregunta: "¿Qué haces?". Tú probablemente le contestarías: "soy abogado", o "soy ingeniero", o "soy contador".

¡Pero eso es un error!

Imagina que ves a alguien preparándose para ir a dormir, y le preguntas: "¿qué haces?".

Él te responde: "Soy un dormilón".

"¿Eres un dormilón?". "¿Cómo te mantienes haciendo eso? ¡¿Quién te paga por dormir?!".

Exactamente, ese es mi punto. Cuando sumas las horas de una vida, gastas más tiempo durmiendo que siendo un abogado.

El tú esencial no es el abogado. Es el que piensa, el que busca, el que vive, el que respira, el que ama, el que crece constantemente, el que desea excelencia, el que está hambriento por saber más. Identifícate con esa parte de ti. Ese eres tú realmente.

Pregúntale a una mujer con cuatro hijos: "¿Quién eres?". Ella te contestará: "Soy una madre". Pero, ¿ese es el único aspecto de quién ella es (aunque sea el más importante)? Ella también es amiga, voluntaria comunitaria, educadora, cocinera, enfermera, psicóloga de niños, pensadora, buscadora de información y de la verdad, y mucho más.

Desafortunadamente, desarrollamos este problema de identidad a muy temprana edad. A todo niño se le pregunta: ¿Qué quieres ser cuando seas mayor?". Esta pregunta tiene sutiles implicaciones que pueden dañar una personalidad en desarrollo. El niño está pensando: "¿Cuál es el problema con ser ‘yo’? ¿Mi ‘yo’ es tan terrible que debo ‘convertirme’ en algo diferente cuando crezca?".

Nuestros Sabios dicen: "Haz del estudio de la vida tu ocupación primordial, y de tu profesión algo secundario". La pregunta no es "a qué te dedicas para mantenerte", sino "a qué te dedicas en la vida". Si te ves como un ‘pensador’, entonces pensar se convierte en una prioridad. Por lo tanto, actualiza tu definición de ti mismo. Descubre cuál es tu razón para vivir y vívela plenamente.

¿La vida es buena?

Al final de cuentas, tienes que decidir: ¿la vida es buena o no?

Esto nos lleva a una pregunta aún más básica: ¿la vida tiene un propósito? Si no lo tiene, entonces no hay razón para no perder el tiempo, porque de cualquier forma nada importa. Pero si crees que existe un propósito en la vida, ¿por qué querrías perder aunque sea un poco de ella? Deberías querer entender cada aspecto de la vida, para hacer lo máximo con el limitado tiempo con el que cuentas.

El judaísmo dice que el peor crimen es el asesinato.

  • El peor asesinato es aquel que es premeditado.

  • El peor asesinato premeditado es el de un familiar.

  • El asesinato de uno mismo es decir, el suicidio es aún peor.

  • El suicidio espiritual es peor que el suicidio físico.

  • Matar el tiempo es un suicidio espiritual.

Los seres humanos fueron creados para deleitarse. Adán y Eva fueron puestos en el jardín del Edén. En hebreo Edén significa "deleite".

Cuando te comprometes a cumplir con el propósito por el cual el hombre fue creado —una vida de deleite irás en búsqueda de los máximos placeres. En el camino, distinguirás entre comodidad y placer, entre dolor necesario y sufrimiento en vano. Y en el proceso, descubrirás el significado real de la vida.

La Torá dice: "Abraham era viejo y vino con sus días". Mucha gente puede envejecer sin tener sus días, porque sólo pueden experimentar crecimiento de año en año. Pero Abraham y Sara experimentaban un crecimiento diario. Ellos obtuvieron lo máximo posible de la vida.

Comprométete a descubrir los placeres más profundos de la vida. Esto puede marcar la diferencia entre una vida útil y una vida desperdiciada.

10 herramientas para estar consciente en todo momento

  1. Planea qué es lo que quieres lograr. Si sabes por qué estás luchando, lo buscarás con más vitalidad.

  1. Planea en la noche cómo vas a levantarte en la mañana. No dejes que el reloj despertador controle tu vida.

  1. Para comenzar el día con el pie derecho, levántate 10 minutos más temprano y recita el Shemá.

  1. Repasa tu día. Observa cuáles fueron los obstáculos que tuviste. Haz una estrategia para evitarlos en el futuro. Repasa lo que estudiaste en las últimas 24 horas.

  1. Atrápate a ti mismo soñando despierto al menos una vez al día y analiza: ¿Qué estoy haciendo ahora, y cómo podría utilizar este momento de forma más efectiva?

  1. Conviértete en un estudioso de la vida. Estudia donde quiera que estés. Carga contigo libros, pensamientos, etc., para mantener tu mente en crecimiento (en lugar de mirar por la ventana como un zombi).

  1. Memoriza piezas de sabiduría. Te va a dar algo para estudiar mientras estás caminando en la calle o esperando en la fila del supermercado.

  1. Escoge frases atractivas para inspirarte y para animarte cuando te sientas ahogado.

  1. Medita frecuentemente en la pregunta: ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Qué estoy haciendo en este planeta?

  1. Planea a futuro. ¿Qué quieres estudiar? ¿Qué necesitas para lograr tus ambiciones? ¿Cómo quieres crecer?

Artículo 1 de 50 en la serie Los 48 Caminos a la Sabiduría

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Comentarios: 2

(2) Anónimo, April 17, 2016 5:32 PM

Excelente articulo, los felicito

(1) Alberto Zetune Jafif, September 22, 2015 6:20 PM

Me encanta aprender y estoy interesado en mejorar,y ser mejor persona para ayudar a otros.

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