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Camino #2: Escuchando efectivamente

Camino #2: Escuchando efectivamente

Cuando los medios te envíen un mensaje, no creas inmediatamente lo que dicen. Analiza y cuestiónate.

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¿Estuviste alguna vez en una conversación importante y sentiste que no podías dar a entender tu punto de vista? Comenzaste a gritar: "¿¡Escuchas lo que digo!? No estás prestando atención. ¿¡Me escuchas!?".

A todos nos ha pasado. ¿Cuántas veces creemos escuchar a la otra persona, para luego darnos cuenta que nuestra mente estaba en otro lado? Antes de decidir si aceptar o rechazar una idea, antes de discutir, de hacer comentarios y de negarla, debes asegurarte que estás siendo objetivo. De otra forma, estarás expresando un prejuicio emocional y no una opinión inteligente.

El Camino #2 es Shmiat beozen, que significa literalmente 'escucha con tus oídos'. Cuando la Torá utiliza la palabra Shemá así como en el Shemá Israel (Escucha Israel) esto implica un nivel más profundo de atención: enfocarse, prestar atención y poner en acción. Pon toda tu atención en lo que te están diciendo y permite que el mensaje penetre tus pensamientos.

Escuchar efectivamente significa:

  1. Escuchar las palabras.
  2. Entender el mensaje.
  3. Ponerlo en acción.

Define tus términos

Una vez, estaba hablando con un turista en su primera visita a Israel. Él parecía estar desencantado.

"¿Le llaman a esto Tierra Santa?", me dijo. "He estado en el norte, en el sur, en Jerusalem, en Masada y en el resto de los lugares, y no hay nada santo en este lugar".

Entonces le pregunté: "Dime, ¿eres un bafustick?".

"¿Qué es eso?".

"Sólo contesta la pregunta: ¿eres un bafustick o no?".

"¡¿Cómo puedo contestarte si no sé sobre qué estás hablando?!".

"Ahá”, lo detuve. “¿Y qué es santidad? ¿Son acaso ángeles aleteando sus alas por las calles?".

Hablamos sobre conceptos, pero muchas veces nuestros pensamientos son vagos y carecen de fundamento. Sin una definición objetiva, no podemos empezar ningún proceso intelectual.

"¿Eres una buena persona?".

"¡Claro que soy bueno! ¿Qué tipo de pregunta tan insolente es esa?".

"Entonces dime, ¿cuál es la definición de ‘buena persona’?”.

Si realmente deseas ser una buena persona, necesitas más que sentimientos para determinar si estás logrando tu objetivo o no. Necesitas tener una forma clara de medirlo. De otra manera, la gente puede hacer lo que le parezca bien y creer que son "buenos". Inclusive Hitler tenía supuestamente una meta de "hacer el bien", liberar al mundo de los parásitos judíos. Pero en alguna parte, algo estaba mal.

Una vez que tengas una definición objetiva, entonces puedes determinar si tu vida es consistente con esa definición. Es verdad, una persona puede tergiversar lo que sea. Pero cuanta más claridad tengamos, más difícil será de tergiversar.

El juego de "yo-tú-él"

Los 48 caminos tienen un concepto llamado el juego "yo-tú-él". Está basado en la premisa de que generalmente describimos a la gente en tres niveles. Cuando nos referimos a nosotros mismos, nos pintamos de la mejor manera posible. Con los demás, no queremos ser groseros delante de ellos, por lo que los pintamos de forma más grisácea. Y cuando alguien no está para defenderse, lo pintamos de negro. "Yo" soy blanco. "Tú" eres gris. "Él" es negro.

Eres el pasajero en un auto que está recorriendo una montaña llena de curvas a 90 kilómetros por hora. Mientras te agarras fuertemente temiendo por tu vida, volteas hacia el conductor y le dices: "¿No estás siendo un poco arriesgado?".

"¿Yo? No. Yo soy valiente. ¡No le temo a nada!".

Si eres lo suficientemente afortunado para vivir y contarlo, dirás: "¡Esa persona es un tonto imprudente!".

El conductor se refiere a sí mismo como "valiente". Cuando hablas con él, lo llamas "arriesgado". Pero hablando con una tercera persona, lo describes como un "tonto imprudente".

¿Cuál es la descripción real?

Mediante trabajar con definiciones objetivas, podemos evaluar la situación sin que las emociones se interpongan en el camino:

  1. "Valiente" = es tomar un riesgo necesario por un propósito que vale la pena (por ejemplo, entrar a un edificio en llamas para salvar a unos niños que están atrapados adentro).
  2. "Arriesgado" = es quien toma un riesgo innecesario por una causa noble (por ejemplo, entrar a salvar a los niños, pero sin el equipamiento adecuado).
  3. "Tonto imprudente" = es quien toma un riesgo innecesario por un propósito que no vale la pena (por ejemplo, entrar al edificio sólo para ver cómo las llamas destruyen el lugar).

Regresemos al auto en la montaña. Volteas hacia el conductor y le dices: "¿Por qué estamos arriesgando nuestra vida? ¿Cuál es el propósito de esto que hace que valga la pena?".

El conductor tendrá que aceptar que está siendo un tonto imprudente.

Eso es ser un intelectual. Dirigir con tu cabeza, en lugar de guiarte por la vida basado solamente en emociones. De otra forma, siempre quedarás estancado en el nivel de: "Yo soy valiente, él es un tonto imprudente".

Regresa a lo básico

Para que tus definiciones sean rectas, debes comenzar con lo básico. Piensa en los conceptos que usas todo el tiempo, los fundamentos sobre los cuales has construido tu vida. No utilices palabras hasta que tengas una definición. Te sorprenderás de cuánto has asumido sobre alguna idea en particular, y de cómo esa suposición ha guiado tu vida.

Tú crees en la "tolerancia". ¿A que te refieres con eso? ¿Crees en la justicia? ¿En la verdad? ¿En el amor? ¿En la libertad? ¿En la imparcialidad? Pregúntate: "¿Qué significan realmente estas ideas?". Si es una idea básica que moldea tu visión del mundo, ¡más vale que sepas lo que significa!

Toma el ejemplo del libre albedrío. El judaísmo dice que libre albedrío es la decisión entre lo que "quieres” hacer y lo que "tienes ganas" de hacer. Por ejemplo, si le haces daño a alguien, sabes que "quieres" pedirle perdón. Claro, es lo correcto y harás las paces. Pero no "tienes ganas" de hacerlo, porque puede ser desagradable y vergonzoso.

Salvo raras excepciones, nadie escoge conscientemente hacer el mal por hacer el mal en sí mismo "¡Oh, quiero ser malo e infligir sufrimiento!". No es así. Escogemos hacer el mal porque en el corto plazo, es una manera menos dolorosa de lidiar con una situación difícil. Hacemos lo que "queremos hacer" porque es más fácil.

Aplica esta definición de libre albedrío a tu vida. ¿Quieres ser grandioso? ¡Claro! Pero no tienes ganas de realizar el esfuerzo. Te dan ganas de posponerlo, de perder tiempo y de evadir el asunto.

"Yo no quiero ser grandioso, sólo quiero ser alguien promedio".

"¿En verdad? ¿Quieres ser mediocre?".

"Claro que no. Quiero grandeza. ¡Sólo que no hoy!".

"¿Por qué no hoy?".

"Porque no me siento con ganas...".

¿Tienes una meta? Tú sabes que lo puedes lograr, sólo que es demasiado doloroso. Toma la decisión y nada te detendrá. Eso es usar tu libre albedrío. ¿Lo ves?

Discusión objetiva

Algunas veces no prestamos atención. Podemos hablar por horas y ni siquiera saber por qué estamos discutiendo.

Beit Hillel y Beit Shamai son dos famosos grupos de estudiosos de la literatura talmúdica. Ellos discutían sobre prácticamente todas las cosas, y veían el mundo desde perspectivas totalmente opuestas. Por ejemplo, Beit Hillel dice que debemos encender una vela en la primera noche de Januca, y agregar subsecuentemente una vela cada noche. Por otro lado, Beit Shamai dice que hay que encender ocho velas la primera noche e ir disminuyendo una vela cada noche. ¡Perspectivas opuestas!

La ley judía sigue la opinión de Beit Hillel. ¿Por qué? Porque en cualquier desacuerdo, Beit Hillel siempre escuchaba primero la opinión de Beit Shamai y sólo después planteaba su postura. De esta forma, la posición de Beit Hillel era considerada como más objetiva y reflejaba una verdad que estaba en algún lugar intermedio. Es por eso que la ley judía sigue a Beit Hillel.

La próxima vez que te encuentres en una discusión, analiza la situación de forma clara. No tomes ninguna idea por sentada, inclusive si crees que entiendes lo que significa. Escucha el mensaje detrás del mensaje. Frecuentemente la pelea es sobre algo completamente diferente de lo que pensabas que era. Quizás, la otra persona está sintiendo que "él no me respeta" o que "no me valora". Capta el mensaje, no sólo las palabras. Pregunta: "¿Cuál es su punto? ¿A qué se refiere? ¿Qué es lo que quiere?".

No te dediques a preparar tu respuesta mientras la otra persona está hablando. Por medio del cuestionamiento, encontrarás que siempre hay algo más profundo. Pregúntale a la otra persona: "¿Quieres decir que...? Por favor dime si te entendí correctamente". De esta manera, al menos vas a saber que están discutiendo sobre el mismo asunto.

Una vez que creas que entendiste la idea, haz el esfuerzo de repetirlo en tus propias palabras. Asimismo, utilizar un ejemplo propio para ilustrar lo que los demás te están diciendo te forzará a concentrarte en la esencia de la idea. Es una buena prueba para ver si entendiste el mensaje. Te ayudará a integrarlo y recordarlo.

No seas un zombi

La pereza nos impide avanzar. Los animales utilizan sus mejores herramientas de forma efectiva: sus alas, garras o pico. Pero el hombre frecuentemente fracasa en utilizar su mejor instrumento, la mente. Una persona es capaz de hacer todo tipo de cosas para evitar pensar. Puedes leer el periódico por unas cuantas horas y después... nada, ¡vacío! Es una gran sensación, pero ¿qué significado tiene? ¿Qué aprendiste de eso?

Aprende a definir. Adquiere el hábito de analizar qué es lo que está pasando a tu alrededor. Cualquier cosa en la que valga la pena invertir tu tiempo leer el periódico, una novela, tener una conversación, ver una película, pasear debe ser algo productivo. Siempre debes definir primero tu objetivo. ¿Qué quieres lograr?

Posteriormente, articula lo que has aprendido. Si no lo haces, vas a terminar viviendo con una confusión intelectual. Por ejemplo, las personas que son despedidas de sus trabajos dicen que han aprendido mucho: "Ahora, sé que no puedo confiar en los dueños, que soy incapaz de hacer una carrera satisfactoria, que el mundo de los negocios es un infierno..."

Pero no es eso lo que deberían aprender. ¡Lo que deberían aprender es la importancia de estudiar las claves para tener una carrera exitosa antes de obtener un trabajo!

En el judaísmo, vamos un poco más allá. Decimos "claridad o muerte". La “muerte" es la ausencia completa de conciencia; una conciencia reducida es por lo tanto una muerte parcial. Si no sabes por qué estás viviendo, qué quieres de la vida y qué te causa placer – quiere decir que estás viviendo como un zombi. Es por eso que necesitamos definiciones. Nos dan claridad para vivir.

La Sabiduría de la Torá

Tener definiciones adecuadas es especialmente importante cuando estás estudiando nuestra herencia judía. Superficialmente, la Torá puede parecer simplista. Sin embargo, sabemos por nuestra tradición que los conceptos más profundos están contenidos en la Torá, comúnmente codificados en mensajes más simples. Cada palabra es escogida cuidadosamente.

Si Dios te está hablando, entonces debes entender exactamente qué te está diciendo. Cuando hablamos de Torá, estamos hablando de Dios y de eternidad. No podemos tolerar errores en esta área de la vida. Un error al entender la Torá es un error para la eternidad. Es como enviar un cohete a la luna. Si lo mandas hacia determinada dirección, pero desvías la puntería en una pequeña fracción por un error de cálculo, entonces estarás perdido en el espacio.

Veamos un ejemplo. La Torá dice que hay un mandamiento que te pide "saber que existe un Dios". Entonces deberás preguntarte: "¿Cuál es ese mandamiento? ¿Qué significa "saber"? ¿Quién es Dios? Define tus términos, de forma tal que puedas comprender a cabalidad el mensaje y descubrir ideas profundas para la vida. Decodifica la clave.

Y el último paso es que siempre debes preguntarte: "Ahora que lo entiendo, ¿qué voy a hacer al respecto?".

¿Por qué escuchar efectivamente es un camino a la sabiduría?

  • Debes escuchar atentamente cuando te hablan.

  • Mira el problema de forma objetiva, especialmente cuando estás involucrado emocionalmente.

  • No entres en el juego del "yo-tú-él".

  • Sin definiciones, puedes estar engañándote a ti mismo y pensar que estás viviendo una "buena vida".

  • Nadie quiere ser un bafustick.

  • La Torá posee herramientas muy poderosas para vivir. Asegúrate de buscar su profundidad y significado.

  • No tiene sentido discutir si no sabes sobre qué estás discutiendo. No tiene sentido estudiar si no sabes lo que has estudiado. No tiene sentido hacer algo si no sabes lo que quieres lograr.

  • Si utilizas esta herramienta por el resto de tu vida, serás rico.

 

Artículo 2 de 50 en la serie Los 48 Caminos a la Sabiduría

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Comentarios: 2

(2) Alejandro Angarita, April 18, 2017 1:44 AM

Agradezco de la manera mas entusiasta que pueda existir. Gracias por el articulo, me siento feliz por las lecturas profundas que recibo a través de Uds.

(1) Anónimo, April 14, 2009 12:48 PM

escuchando efectivamente

ahora se que he vivido como un zombie durante mucho tiempo, he logrado cosas, peor no he dado mi ciento por ciento. Gracias

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