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Camino #18: El placer físico

Camino #18: El placer físico

El mundo físico existe para que obtengamos placer de él. El crecimiento espiritual viene a través de elevar lo mundano.

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¿Te involucraste alguna vez en alguna actividad física estimulante y después descubriste que no podías detenerte? Tomaste un paquete de papas fritas y comenzaste a comer dos, tres, cuatro, cinco. Antes de que te dieras cuenta, ya te habías terminado el paquete. En realidad tú no querías más, pero simplemente no pudiste detenerte. Te pasaste de la raya y ahora te duele el estómago.

Pese a que el placer físico es algo esencial para disfrutar de la vida, es importante saber cómo controlarlo. El Camino #18 es bemiut taanug, 'minimizando los placeres'. No puedes pasar el día entero comiendo barras de chocolate. Eso no es vivir.

Los seres humanos somos buscadores de placer. El placer es energía. Descubre cómo transformar una mera sensación física en un profundo placer, como el amor, el sentido, la creatividad. No te preocupes, no perderás el placer físico, sino que en realidad lo potenciarás y lo apreciarás más.

Vida gourmet

Imagina que estás comiendo un bife con papas fritas. La primera mordida, te enfocas intensamente en el placer.

¿Pero qué ocurre después? Antes de que te des cuenta, comienzas a engullir lo que queda.

Cuando un catador de vinos toma una copa de vino, el “tomar” mismo es tan sólo uno de los aspectos de su disfrute. Primero lo huele, después se pone un poco en la boca y lo mueve, chequeando su frutosidad y aroma. Sólo si pasa la prueba lo tomará.

La próxima vez que tomes una gaseosa, pregúntate a ti mismo: “¿Cómo me afecta esto? ¿Qué hace esto por mí?”. Para la mayoría de nosotros, el 90% de la gaseosa va directo al estómago, sin pasar por las papilas gustativas. No la disfrutamos realmente.

Lo importante es que identifiques e intensifiques los placeres. Define con exactitud qué es placentero. ¿Qué hace que tenga buen sabor, que se vea bien, que huela bien, que se sienta bien? Por ejemplo:

  • Helado: frío, dulce, suave.

  • Amigos: seguridad, conexión, sentimiento de pertenencia.

  • Torá: claridad, sabiduría, trascendencia.

Sé un gourmet de la vida. Enfócate y asegúrate de recibir el placer completo. Medita sobre él para prolongar su efecto. Mientras más profunda es la apreciación, más motivación y energía tendrás.

La belleza del placer físico

Al haber crecido en una sociedad occidental, es posible que muchos de nosotros hayamos escuchado la idea de que “el placer físico es malo”. Esto puede tener origen en la visión católica, para la cual la intimidad, incluso en el contexto del matrimonio, es considerada como una concesión a los instintos humanos, mientras que los sacerdotes y monjas son célibes.

La sociedad secular, por el otro lado, se basa en la visión opuesta: la vida es la búsqueda hedonista de placer físico sin restricción alguna.

El judaísmo toma el camino intermedio: Dios no creó un mundo físico para que nos sintamos frustrados, sino que lo creó para que disfrutemos. La vida debiese ser hermosa y atractiva. La espiritualidad judía no se alcanza meditando durante muchos años en la cima de un monte o ayunando en reclusión en un monasterio. La espiritualidad judía se alcanza lidiando con el mundo de forma tal que éste sea elevado. En la noche del viernes, levantamos una copa de vino y la utilizamos no para emborracharnos, sino para hacer kidush y santificar el día de Shabat. La espiritualidad dice el judaísmo se encuentra en la cocina, en la oficina, y sí, incluso en el dormitorio.

Dios creó este mundo para que nosotros tengamos placer. El Talmud dice que si una persona tiene la oportunidad de probar un nuevo fruto y se rehúsa a hacerlo, entonces tendrá que rendir cuenta por sus acciones en el mundo venidero. ¿Qué hay de especial en los frutos? Dios pudo haber creado una avena que contuviese todas las vitaminas y minerales necesarios para nuestra supervivencia. Pero los frutos son el postre que creó Dios. Son una muestra de amor; fueron creados simplemente para nuestro placer. Rehusar probarlos muestra una falta de apreciación.

Nuestros Sabios enseñan también que una persona anciana debe sentarse al sol. No importa cuánto aprecies la sabiduría y el conocimiento, igualmente debes tratar bien a tu cuerpo. E incluso cuando la fortaleza física ha disminuido, uno aún puede disfrutar del calor del sol.

La Torá también nos ordena recitar una bendición de agradecimiento antes de comer o beber cualquier alimento, e incluso al presenciar fenómenos naturales como un relámpago o un arcoíris. Decir una bendición nos da tiempo para pausar y reflexionar; para recordar que todo es un regalo de Dios.

Toma nota de cuántas oportunidades tienes cada día para obtener placer. El amanecer, un chapuzón en el agua, una brisa refrescante. ¿Estás prestando atención o estás dejándolas pasar?

Un medio, no un fin

Imagina que invitas a alguien a una cena elegante. Primero les sirves un aperitivo y ellos, después de comerlo, te agradecen y se levantan de la mesa.

“¿Adónde van? Apenas estamos comenzando. ¡Lo mejor está aún por venir!”.

Esa es la visión judía del placer físico. Si haces del aperitivo la parte principal de tu dieta alimenticia, ésta nunca te proveerá de todos los nutrientes que necesitas para estar sano y satisfecho. Similarmente, el materialismo es simplemente el aperitivo de la existencia. No cometas el error de levantarte después del aperitivo, ya que nunca estarás satisfecho.

Cuando lo utilizamos con sabiduría, el placer físico es un trampolín hacia placeres más elevados. Cuando estamos disfrutando de cosas hermosas, nuestros cuerpos se sienten relajados, y por lo tanto, estamos más preparados para encarar los problemas más profundos de la vida. Lidiar con problemas violencia, desempleo, guerra requiere de una inmensa fortaleza emocional, y el propósito del placer físico es generar esa fortaleza.

Ponte en contacto con el deseo de trascendencia que tienes adentro. Corremos tras el placer físico, pero la verdadera satisfacción no se encuentra en tus papilas gustativas. Es un deseo del alma. Queremos trascendencia. Queremos significado.

Cuando obtienes energía a través del cuerpo, ésta puede ayudar a que el alma se abra. Este es el placer de Shabat. Es un día hermoso. Comida deliciosa. Comes con calma. El placer físico es un incentivo. Estás llevando al cuerpo contigo. Entonces puedes abrir tu alma y acercarte a Dios.

Debes distinguir un tipo de placer del otro. Esta es una manera de saber si estás experimentando un simple placer físico o un placer espiritual más profundo.

El placer físico es:

  • Transitorio.
  • Te deja deprimido.
  • Es un fin en sí mismo.
  • No te satisface completamente.

Un placer espiritual es:

  • Permanente.
  • Energizante.
  • Un medio y no un fin.
  • Te despierta.

El auto y el conductor

Toda persona que tiene un automóvil sabe que debe hacerle un mantenimiento mecánico y que debe ponerle gasolina de calidad. Si abusas del automóvil, entonces éste no te llevará donde quieres ir. Y para hacer que se siga viendo bien, es posible que ocasionalmente tengas que lavarlo y limpiar su interior.

Pero obviamente el automóvil no es más importante que el conductor mismo. Alguien que reniega de su familia y pasa interminables horas encerando su automóvil ha perdido todo sentido de prioridad.

Lo mismo ocurre con el cuerpo y el alma. El cuerpo es el vehículo del alma. Debes estar en control. Por otro lado, no quieres ser un tirano. Para dominar al cuerpo, la clave es la autodisciplina, no la opresión. Lo importante es controlar las cantidades, y utilizarlas adecuadamente en los momentos correctos.

A veces debes mimar a tu cuerpo para que tu alma pueda lograr más. Luego de haber completado un proyecto complicado, por ejemplo, quizás quieras premiarte a ti mismo con una cena en un restaurante lujoso. Pero debes mantener las cosas en perspectiva. Debe haber un balance entre disfrutar y mimarte en demasía. No te confundas y creas que esa cena es el objetivo de todo.

“Disfruta” el placer, pero sin llegar a “necesitarlo”. Ya que si no, querrá decir que eres adicto, que estás esclavizado.

Debes estar atento a las artimañas del cuerpo. Cada vez que intentas controlar los placeres físicos, una pequeña voz en tu interior declara: “Esto es opresivo, aburrido, antinatural. ¡Voy a tener un colapso nervioso!”.

Siéntete confiado y seguro. No te desmayarás si no comes otro caramelo. La gente cambia sus hábitos y viven felices para siempre. Inténtalo. Mantente enfocado. Sé fuerte.

Tal como debiste aprender a conducir un automóvil, asimismo debes aprender cómo conducir esta máquina llamada cuerpo. Tú sabes que tiene un tremendo potencial. Tienes 48 engranajes, 48 herramientas para maximizar tu vida. ¿Estás teniendo suficiente placer?

Minimiza para poder maximizar

Para evitar el abuso, debes decidir de antemano: ¿Cuánto placer voy a tomar de esto?

Generalmente, la gente come hasta que ya no pueden tomar otro bocado. Pero el Shuljan Aruj, el Código de Ley Judía, nos instruye a comer sólo dos tercios de nuestra capacidad. Detenernos antes de que el medidor diga “lleno” es una forma más sana de actuar desde todos los puntos de vista: digestión, cintura, autoestima.

Toma una decisión: “Esto es lo que voy a comer y me voy a apegar a ello”. No puedes cambiar de opinión después. Incluso si calculaste mal y “una papa frita más estaría bien”, lo siento, no puedes ceder. ¡La próxima vez haz tu estimación calculando una papa frita más! Pero ahora, no hay vuelta atrás, porque tu juicio está nublado. Nos confundimos por cómo nos sentimos durante la actividad, a expensas del sentimiento que tendremos después de ella. Por lo tanto, establece un límite firme con anterioridad y apégate a él. Ya que de no ser así, podrías terminar yendo más allá de los límites y podrías arrepentirte.

Haz que valga la pena tu inversión

Antes de disfrutar de algún placer en particular, pregúntate a ti mismo: “¿Qué pretendo obtener de esto?”. Luego, durante la actividad, pregúntate: “¿Estoy obteniendo el placer que pretendía?”. No asumas que estás obteniendo placer. Presta atención. ¿Lo estás obteniendo? Si la respuesta es no, no seas indulgente. Toma una decisión consciente.

Disfruta de tu comida. Haz que valga la pena tu inversión. Pero si no te gustó, no obtendrás más de ella por comértela, ¿o sí? “¡Pero ya pagué por ella, debo comerla!”. Te dará dolor de estómago. “¡Pero ya pagué por ella!”. ¡No! Pagaste por placer. No te deprimas por ello. No seas un zombi. Al principio estabas interesado. Ahora estás atrapado en ello, obsesionado. “Mira, pagué mucho dinero por esto”. No te fuerces a ti mismo. Es una mala inversión. Si no te dará placer, ¡entonces arrójalo al tacho de la basura!

Esto no sólo aplica a comer, sino que a cualquier forma de estimulación sensorial, tal como ir a ver una película o un partido de fútbol. Debes saber cuándo es suficiente, y no perder tiempo preciado en ello.

Sé consciente desde el punto de vista energético. No desperdicies tu tiempo. Si no estás transformando ese helado en energía para vivir, entonces es un desperdicio. “¿Qué está haciendo este placer por mí? ¿Lo estoy utilizando con desgano, o para energizarme para avanzar y lograr cosas?”. Si te da energías renovadas, entonces está bien. Si no, no lo está.

Monitoréate a ti mismo: ¿Qué quieres obtener de estas papas fritas? Un sentimiento de haber probado algo sabroso. ¿Basta una papa frita para eso? La probaste. No, quiero que me quite el hambre; quiero que sea llenador y sabroso. Entonces, ¿cuántas hacen falta para eso?

¿Puedes ver cómo esto es un ejercicio de auto-conocimiento?

Rompe el hábito

El mimarse materialmente puede ser utilizado como un escape. “Me subí a la balanza y me di cuenta que peso demasiado. Voy a ir al refrigerador y tomaré una gran tajada de torta de chocolate para sentirme mejor”.

No utilices el placer como un escape a los problemas. ¿Por qué lo estás haciendo? ¿Para obtener energía o para escapar de la vida? Escapar es atractivo. Pero quién escapa hoy deberá escapar también otro día. Si una persona se consuela a sí misma por ser obesa por medio de comer más, tendrá que comer aún más para consolarse del extra peso que ha ganado. Es un ciclo vicioso.

Debes notar que cualquier hábito sin importar cuán desagradable sea o cuán determinado estés es difícil de cambiar.

La mejor manera de sobreponerse a un mal hábito es ser feliz y estar absorto en la vida. Las personas que no tienen una dirección clara en la vida, son más propensas a tener baja autoestima y a buscar maneras de “mimarse” a sí mismas. Pero si tienes algo importante que lograr, verás que te es más fácil deshacerte de los malos hábitos. Cuando tu energía y vitalidad están en la potencia máxima, tu deseo de lograr cosas también lo está.

Haz un plan. Desarrolla una estrategia de crecimiento que sea acorde con lo que pretendes lograr, y luego sube la vara un poco más alto.

Una manera de romper un mal hábito es conseguir un “nudnik” amistoso. Por ejemplo, si estás tratando de apegarte a una dieta, pídele a un amigo que te indique cada vez que saques mucho pastel o que tomes un bocadillo entre comidas.

Incluso puedes establecer un sistema de multas. Dile al nudnik: “Si me ves comiendo caramelos, te pagaré 50 dólares”. A un costo de 50 dólares por bocadillo, romperás tu mal hábito antes de romper tu cuenta de banco.

¿Por qué el placer físico es un camino a la sabiduría?

  • Desperdiciar cualquier cosa en la vida es tonto: desperdiciar placer es absurdo.

  • El cuerpo es para el alma lo que el automóvil es para el conductor. Mantén al cuerpo sintiéndose bien para que el alma pueda enfrentar la vida.

  • Vivimos en un “mundo de placer”. Asegúrate de obtener los placeres verdaderos y duraderos.

  • Cuídate de no utilizar los placeres como una forma de escapar de la vida.

  • Mimarse en demasía atenta contra tu auto-respeto.

  • Para obtener el máximo placer de la vida, debes estar lleno de vitalidad y propósito.

  • Saborea tus placeres como un gourmet.

  • Transforma tus placeres en energía para vivir.

  • Cuando tomas una taza de café, te sientes bien. Ahora, ¿cómo aplicarás esa nueva ráfaga de energía?

  • Para maximizar cualquier experiencia física, debes asegurarte de entender su “significado” subyacente.

  • No te retires de la vida, elévala.

  • La sabiduría es un sabor delicioso. Transforma la energía de un buen helado en sabiduría.

  • No te pierdas en un paquete de papas fritas.

Artículo 18 de 50 en la serie Los 48 Caminos a la Sabiduría

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