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Mitzvá 5: Temer a Dios

Mitzvá 5: Temer a Dios

El instinto humano es escaparse del miedo. El judaísmo enseña que el temor a Dios es un motivador positivo para lograr grandeza.

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La palabra hebrea irá significa tanto 'tener miedo' como 'ver'. La elección fundamental de la vida es abrir nuestros ojos ante las oportunidades disponibles, y temer las consecuencias de evitar esa realidad.

El miedo es como cualquier otra emoción, tiene tanto aspectos positivos como negativos. El miedo negativo es debilitante. El miedo positivo es estimulante. La adrenalina hace que la sangre corra por tus venas. Te da el poder para lograr lo que quieras. Si estás caminando y te encuentras con una serpiente, el miedo te impulsará a correr a gran velocidad y serás capaz de saltar la cerca como un atleta olímpico. Con miedo, estás fuera del mundo de los sueños y cien por ciento en la realidad.

Hacer la elección correcta es una constante lucha humana. Tenemos una tendencia a tomar el camino más fácil e ignorar las consecuencias que vendrán a continuación. "¿Ver o no ver?", esa es la pregunta que hace el judaísmo.

Completa libertad

Imagínate cámaras ocultas que monitorean tu progreso durante la vida. Todo el mundo está viendo. La gente aplaude cuando tienes éxito y abuchean cuando fracasas.

Con toda esa gente observando, ¿no te cuidarías en cada uno de tus movimientos? ¿Acaso tu motivación para lograr el éxito no se incrementaría tremendamente?

Camina con una conciencia constante de Dios. Todo está siendo grabado en video. ¿Estás maximizando la oportunidad de vivir o la estás desperdiciando? Un día tendremos que rendir cuentas por nuestras acciones.

Ese temor te puede motivar para alcanzar la grandeza.

Desafortunadamente, la naturaleza humana es distraerse con facilidad. Cada uno de nosotros tiene una inclinación negativa llamada ietzer hará. Es como un perro feroz, siempre amenazándote: "Te estás excediendo. Vas a tener un ataque nervioso y te vas a quebrar". Pensamos dos veces antes de actuar porque le tememos a estas amenazas.

El temor a Dios es la llave para todo lo que queramos lograr en este mundo.

El temor a Dios te libera. Nada se interpondrá en tu camino. El perro es insignificante comparado con el temor a Dios. Tan sólo debes intentar avanzar. Eres libre de todos los otros temores. Te has convertido en un medio para que se exprese la voluntad de Dios.

El temor a Dios es el medio a través del cual podemos adquirir todas las otras mitzvot, y la llave para todo lo que queramos lograr en este mundo. Entonces, ¿qué es lo que nos está deteniendo?

Considera los siguientes cuatro mitos:

Mito #1: El miedo es doloroso

Por un lado, la gente dice que el miedo es desagradable y amenazante. Estructuramos nuestras vidas de forma tal que podamos evitarlo. Pero por otro lado, las personas se suben a montañas rusas y ven películas de terror, ¡y pagan mucho dinero para que las asusten!

¿Cómo podemos entender esta contradicción?

Es un error pensar que el miedo es doloroso. Sí, el miedo es incómodo, pero te puede dar un gran placer. Cuando saltas de un avión, antes de que el paracaídas se abra, te olvidas de todos los disparates de este mundo. El roce con la muerte te hace apreciar cuán bueno es estar vivo. Te reconectas con la realidad. ¡De pronto la vida vuelve a ser emocionante!

Céntrate en el lado positivo del miedo para neutralizar el malestar que te causa: ¡cada momento es vivido de forma consciente y con emoción! Reúne tus poderes. Utiliza tu potencial. Que el miedo te motive. ¡Tener miedo es muy emocionante!

Ve a un parque de diversiones y observa a la gente bajar de la montaña rusa. Al principio, todos se ríen y dicen: "¡Huau, sobrevivimos!". Luego, se ponen cada vez más serios a medida que comienzan a recordar sus problemas. Poco tiempo después, están nuevamente sumidos en tonterías insignificantes, de vuelta en sus depresivas vidas…

La vida es aburrida si no hay miedo. Fíjate cómo la gente "exitosa" busca inevitablemente tener nuevas aventuras arriesgadas. Puede ser una riesgosa inversión financiera, o pueden ser clases de paracaidismo.

¿Cuál es la clave para obtener el máximo provecho de la vida? Sentir como si estuvieras constantemente bajándote de la montaña rusa.

Mito #2: El miedo es paralizante

La gente cree que el miedo es paralizante y que reduce tu potencial.

En realidad, lo contrario es cierto. El miedo puede generar proezas sobrehumanas. Todos hemos escuchado historias acerca de alguna madre que es capaz de levantar incluso un vehículo con tal de salvar a su hijo que está atrapado debajo. Enfrentar el miedo te hace sentir poderoso. Te da fuerzas que nunca supiste que tenías.

El miedo es sólo perjudicial cuando uno lo evade y no le hace frente.

Imagina que viste cómo golpearon unos matones a una persona y tú simplemente te quedaste ahí mirando. Te estremecerías cada vez que pensaras en ello. Si no enfrentas el miedo y haces algo para defender lo que es correcto, sufrirás a partir de esa experiencia por el resto de tu vida.

Pero si haces frente a los matones y logras que se vayan (o incluso si luchas y sales herido), disfrutarás de ese momento por el resto de tu vida. Tenías miedo, pero te mantuviste firme. Hiciste lo correcto. Eso es placer verdadero.

Es mejor haber intentado y fallado, que haber temido intentar.

Una "conmoción" te debilita, el "miedo" te motiva. Imagina un vaquero montando un caballo salvaje. El miedo de ser sacudido lo hace estar atento a cada movimiento, y por eso es capaz de responder de manera rápida y precisa.

¿Entiendes la idea? Tú también debes mirar la vida de esa manera.

Evitando el desafío

Con demasiada frecuencia perdemos una oportunidad para sobresalir porque decimos: "No puedo. Es demasiado esfuerzo". Por ejemplo, imagina que te piden que memorices una página de la guía telefónica en 24 horas. "¡Imposible!", dirías.

Pero si fueses secuestrado y te dijeran: "Si no memorizas una página de la guía telefónica antes de mañana por la noche, te mataremos", ¡No hay duda que lo harías!

He aquí un ejemplo práctico. ¿Quieres levantarte de la cama con mucha energía por la mañana? Claro, pero es demasiado esfuerzo. ¿Qué tal si yo fuese con un arma cada mañana? ¡Te levantarías enérgicamente sin lugar a dudas!

Ahora, ¿cuánto pagarías para despertar así todos los días por el resto de tu vida? ¿$5.000 dólares? ¿$10.000? ¡Ciertamente quieres levantarte así! ¡Así que vamos! ¡Levántate!

Aprovecha el poder del miedo como un instrumento para hacer frente a todos tus "no puedo". Haz una lista de los "no puedo" y ponles precio. ¿Cuál es la recompensa y cuál es la consecuencia? Tener esta claridad te convertirá en un ser humano muy eficaz.

Mito #3: El miedo te hace perder la libertad

Los humanos solemos evitar el miedo porque queremos preservar nuestra independencia. Creemos que si hay una fuerza externa diciéndonos qué hacer, vamos a terminar actuando como robots. Preferiríamos elegir hacer lo correcto por nuestra propia cuenta.

Pero el temor a Dios es diferente. Cuando tienes miedo de violar la palabra de Dios, eso en sí mismo libera tu potencial. ¿Por qué? Porque Dios no quiere controlarte, sino que sólo quiere lo mejor para ti. Por lo tanto, el temor a Dios te libera de los disparates, de los miedos tontos, de las pequeñeces. Si temes a Dios, serás libre de todos los otros temores del mundo.

Si temes a Dios, serás libre de todos los otros temores del mundo.

El miedo te esclaviza sólo cuando alguien intenta deliberadamente ser intimidante y controlador. Pero el miedo de la realidad —la posibilidad de perder oportunidades— es una motivación que nos ayuda a llegar donde queremos estar. Todos decimos: "Quiero ser bueno, pero no quiero hacer el esfuerzo". El miedo te motiva a hacer realmente el trabajo.

Tú sabes que si no te presentas al trabajo te despedirán. Por lo tanto, te levantas de la cama temprano. El miedo a reprobar una prueba te hace estudiar más duro. Al final, el miedo te ayuda a tener éxito y a tener más respeto por ti mismo.

Todos queremos grandeza. Queremos ser fuertes, disciplinados y organizados. El miedo elimina las trabas. Por una cantidad de dinero apropiada o por supervivencia, harías lo que fuese necesario con tal de tener éxito.

Mito #4: El miedo es humillante

La gente piensa que si cierta acción es correcta, deberías hacerla por el simple hecho de que es correcta, y no por el miedo a las consecuencias de no hacerla. Parece humillante actuar en base al miedo.

Idealmente, deberíamos hacer lo correcto por el solo hecho de que es correcto, y deberíamos evitar lo que no es correcto, independiente de cuáles sean las consecuencias. De hecho, nuestros sabios dicen: “Quien sirve a Dios porque busca una recompensa, o para evitar el castigo, es un mal sirviente”. Él se está sirviendo solamente a sí mismo. Si hacer el mal fuera más beneficioso, entonces lo haría.

Entonces, ¿por qué hay una mitzvá especial de temer a Dios? ¿No deberíamos obtener toda nuestra motivación de nuestro amor a Dios?

Sí, alguien que sirve a Dios por amor está en un nivel mucho más alto. Y deberíamos esforzarnos para hacer lo correcto simplemente porque es correcto, y no porque te va a “llevar al cielo”. Pero también tenemos que ser realistas. El amor suele ser una motivación insuficiente para hacer el bien. Si recibir un pago de $100.000 dólares te ayuda a ser más efectivo y a hacer lo correcto, ¡es mejor que tomes el dinero y hagas lo correcto!

Imagina que hay un programa que acoge a quienes no tienen hogar en un alberge comunitario. Idealmente, deberías hacer esto de forma gratuita. Pero si te ofrecieran $100 dólares por cada persona sin hogar que llevases al albergue comunitario, probablemente llevarías mucha más gente. ¿Acaso la “recompensa” te corrompió? No. Simplemente te dio una motivación más fuerte para hacer lo que ya sabías que era correcto.

Y hay una cosa más que debes considerar. Es probable que hacer algo por temor te lleve eventualmente a hacerlo por amor.

El reflejo del dolor

Todos nacemos con la capacidad de sentir dolor. Si nos clavamos una aguja o nos quemamos con fuego, retraemos nuestra mano de forma instintiva. Pero algunas personas nacen con una insensibilidad al dolor. No sienten nada si ponen su mano al fuego.

Seguro, es agradable no sentir dolor. Pero alguien que no siente dolor está en constante peligro. Él podría poner su mano en el fuego y decir “¿Hueles algo quemado? ¡Hey, es mi mano!”, pero el problema es que sería demasiado tarde.

El dolor es esencial para nuestra supervivencia. Y ese es el propósito de temer a Dios: mantener siempre en mente las consecuencias de todo. No es el objetivo de la vida, sino que es un medio para conseguir un fin. Nos ayuda a pensarlo dos veces antes de insultar a alguien o de gritarle a nuestros padres.

Imagina que estás hablando con alguien y de pronto, la persona comienza a hablar chismes. Tú sabes que está mal escuchar chismes, pero evalúas: “Quizás me debería quedar acá, por respeto, tan sólo unos minutos…”. Pero si alguien estuviera dispuesto a pegarte con un palo en la cabeza cada vez que escuchas chismes, dirías inmediatamente: “¡Lo siento! ¡Yo me voy de aquí!”. No comenzarías a hacer cálculos. Simplemente harías lo correcto.

El miedo al castigo es como el reflejo del dolor. Evita que hagamos cosas que nos dañarían más adelante. Te ayuda a llegar donde quieres estar.

Aquí tienes cinco pasos que te ayudarán a lograr aquella importante meta:

Paso #1: Amplía tu mundo

Siéntate y piensa en cuánto placer tiene este mundo para ofrecerte. El placer de la vista, de sorprenderte con los niños, de las maravillas de la naturaleza. Piensa en lo vigorizante que es la natación, el esquiar, el arte, la música, la literatura.

Ahora considera el placer que logra alguien que vive cada momento al máximo a lo largo de toda su vida. Ahora compáralo con nosotros. Hay tantos placeres disponibles en este mundo... y nosotros sólo tomamos una pequeña fracción de ellos.

El primer paso para apreciar las recompensas y castigos es romper tu concepto de lo que la vida tiene para ofrecer. Sueña tus sueños más sublimes y luego haz un plan para alcanzarlos. Imagínate lo que la humanidad podría lograr si todos vivieran a su máximo potencial desde el principio.

El problema es que vamos como sonámbulos por la vida.

Paso #2: Evita el dolor innecesario

Date cuenta de que el potencial del dolor en este mundo eclipsa el potencial del placer. Existen guerras, enfermedades, tragedias. Considera a aquellos que estuvieron en el Holocausto, que fueron testigos del mal gobernando el mundo y se sintieron impotentes al no poder detenerlo.

Dios no quiera que alguien pierda un hijo, pero el dolor sería inimaginable. No existe un placer posible que pueda compensar ese dolor.

¿Lo que digo es deprimente, verdad? El punto es motivarnos. Cuando estás consciente de todo el posible dolor, te interesa más saber qué puedes hacer para evitarlo.

Paso #3: Evita el dolor eterno

Los primeros dos pasos tratan sobre el placer y el dolor que el cuerpo experimenta en este mundo.

El tercer paso es darnos cuenta que el dolor del alma es mucho más devastador. Un momento en el gehinom (la etapa de purificación de los pecados que hay en el mundo venidero) es mucho más doloroso que todo el dolor combinado de este mundo. Porque no es transitorio como el cuerpo; es eterno.

La vergüenza que siente el alma por una transgresión es mucho peor que todo el dolor de este mundo.

La vergüenza y arrepentimiento que siente el alma por una transgresión es mucho peor que todo el dolor de este mundo. Un acto de enojo, o el haber herido a alguien, o deprimirse, o perder el tiempo... es una eternidad de dolor.

Ahora extrapola esto a las grandes transgresiones, como asesinar o profanar el nombre de Dios. El dolor de ese gehinom es inimaginable.

Paso #4: La recompensa de una mitzvá

Ahora vienen las buenas noticias. El dolor del gehinom no es nada comparado con la recompensa de una mitzvá. En otras palabras, si experimentaras el dolor del gehinom de todas las personas que han vivido en la historia, todavía valdría la pena para ganar la recompensa de una mitzvá.

Hay miles de mitzvot posibles. ¿Acaso dijiste "buenos días" con una sonrisa, o tuviste un momento de plegaria sincera? La recompensa es impresionante. Estás conectado eternamente con el placer supremo de Dios.

Y más allá de esto están las grandes mitzvot como estudiar Torá o santificar el Nombre de Dios. O la súper-mitzvá de lezakot et harabim, ("dar mérito a los demás"), donde ayudas a los demás y además compartes la recompensa de sus mitzvot.

Paso #5: Hacer la voluntad de Dios

La mayor recompensa es usar tu libre albedrío para hacer la voluntad de Dios.

Imagínate tratando de salvar la vida de tu hijo. Este valor hace que todo lo demás sea secundario en comparación a ello. Si alguien te preguntara: "¿Cuánto me va a costar salvar a mi hijo?" sabrías inmediatamente que hay algo mal con esta persona.

De la misma manera, estar motivados para conectarnos con Dios basados solamente en el castigo y en la recompensa demuestra una falta de entendimiento. El valor de hacer la voluntad de Dios es, al fin y al cabo, el único valor verdadero en la existencia, porque es una total conexión con Dios.

Todo la recompensa del mundo venidero, todo lo que le pertenece a la gente justa que ha vivido, no se compara con el placer de hacer la voluntad de nuestro Creador, de tomar una decisión difícil sólo porque es lo que Dios quiere que hagas.

Eso es una vida significativa. Esto es vivir en la realidad.

El poderoso tiempo de los tefilín

Para poder absorber esta realidad, necesitas practicar estos pasos no sólo una o dos veces, sino miles de veces.

Maimónides escribe (Leyes de tefilín 4:25) que cuando el judío se coloca los tefilín en su brazo y en su cabeza, la fuerza de la santidad es tan grande que eso lo lleva a un estado de "temor a Dios".

Es por eso que el mejor tiempo para repasar estos cinco pasos es cuando te pongas los tefilín:

  1. ¡Existe tanto placer que no hemos probado en este mundo! ¿Cómo podemos obtenerlo?

  2. Las tragedias de este mundo eclipsan los placeres.

  3. La vergüenza y arrepentimiento eternos de una transgresión, por más pequeños que sean, son más grandes que todas las tragedias combinadas de este mundo.

  4. Todo el gehinom que se merecen todas las personas que han vivido en la historia no es nada comparado con la recompensa de una sola mitzvá.

  5. Todo el mundo venidero que se merecen todas las personas que han vivido no es nada comparado con el placer de hacer la voluntad de Dios.

Repasa estos pasos cuando te pongas los tefilín y vuelve a repasarlos antes de quitártelos. Vas a vivir en una estratosfera diferente... llamada "realidad".

Si quieres temer a Dios... lo lograrás

El Talmud dice: "Todo está en las manos del cielo, excepto el temor a Dios". El temor a Dios depende completamente de nosotros. Si lo quieres, lo tienes.

Pero existe una pregunta acerca de este tema. En nuestras plegarias diarias decimos "vatiten lanu jaim sheyesh bahem irat shamaim veirat jet". Le pedimos específicamente a Dios que nos dé "temor a Dios". Pero si el temor a Dios está en nuestras manos, ¿por qué le pedimos a Dios que nos lo otorgue?

La respuesta es que todo obviamente depende de Dios. No podemos levantar ni siquiera un dedo sin Dios. Con respecto a la mayoría de las cosas, puedes anhelarlas profundamente y de todas formas no ser capaz de obtenerlas. Puedes desear ser un millonario con tantas ganas que puedes trabajar 80 horas a la semana y romperte la cabeza... y de todas maneras morir siendo pobre.

Pero el miedo a Dios es diferente. Es la única cosa que "si realmente la quieres, la obtendrás". En todas las demás cosas, Dios puede evaluar tu pedido y decidir que no es bueno para ti. Pero el temor a Dios es la única cosa que Dios no te rechazará si realmente lo deseas, porque es la única cosa que siempre te trae a la realidad. Siempre es bueno para ti.

Si realmente lo quieres, es tuyo.

Sin temor a Dios, estamos en peligro

El Talmud cita al sabio Rava diciéndole a sus discípulos: "No obtengas dos porciones de gehinom".

Rashi explica la intención de Rava: Si haces de tu estudio de Torá solamente una meta académica y no observas las mitzvot, entonces obtienes doble gehinom. Es como alguien que estudia Talmud en Shabat mientras fuma un cigarrillo. Sin temor a Dios, le falta el mecanismo para conectar la Torá con la realidad. Y no solamente se priva de los placeres de este mundo porque está encerrado estudiando, sino que después, cuando todo acabe, pierde también el mundo venidero.

Ahora bien, ¿qué ocurre con alguien que observa las mitzvot? Tampoco es tan simple. Cuando una persona muere, es convocada para ser juzgada en la Corte Celestial, en donde se le pregunta lo siguiente:

  • ¿Fuiste honesto en tus negocios?

  • ¿Fijaste un tiempo para estudiar Torá diariamente?

  • ¿Intentaste tener hijos?

  • ¿Anhelabas la redención?

  • ¿Intentaste adquirir sabiduría y entendimiento?

Asumamos que respondes que "sí" a todo esto. Lo hiciste todo correctamente. Pero hay una pregunta más:

  • ¿Tuviste temor a Dios?

Si no, dice el Talmud, mejor que no hubieras hecho nada de esto. El temor a Dios es el factor decisivo.

¿Por qué es así? El temor a Dios es tu "preservante". Mantiene a tu Torá fresca. Torá sin temor a Dios es como guardar trigo sin un preservante. El trigo se echa a perder.

El libro Orjot tzadikim (El camino de los justos) nos enseña que sin importar cuánta sabiduría posea una persona, sin temor a Dios, estará completamente perdida. Sí, sabe que la Torá es para ser vivida. Sí, está en un nivel más alto que quien no tiene ninguna conexión con las mitzvot. Pero se lo está tomando con demasiada tranquilidad. Está dejando de lado la esencia más sublime de la Torá: amar a la humanidad, tomar responsabilidad por el mundo, luchar por acercarse a Dios. Él dice: "Déjenme tranquilo. Eso no es para la gente de esta generación. Estoy cómodo en donde estoy".

Y mientras ignora la lucha por el crecimiento, el cinismo afecta toda su perspectiva. Y empieza a corromperse.

Por eso el temor a Dios es tan crucial. Te empuja a confrontar estos ideales y a luchar para incorporarlos a tu vida.

Uniendo todas la piezas

La meta más importante de la vida es tener claridad, vivir en la realidad.

Recuerdas cuando te preguntaste: "¿Cuál es el objetivo de todo esto?". Todos tenemos ese momento de claridad. ¿Y qué hacemos con él? Enterramos la cabeza igual que un avestruz: empezamos a jugar tenis, ponemos música, llamamos a un amigo.

No escondas la cabeza. Recuerda que la realidad existe objetivamente, fuera de tu percepción subjetiva. Ten miedo de levantarte un día y pensar: "¿Qué es lo que hice de mi vida?".

Todos sabemos que algún día vamos a morir. Pero nos forzamos a pensar que quienes mueren pertenecen a un sector separado de la humanidad. "Ellos son los mortales. Nosotros somos inmortales". En nuestro subconsciente, todos tenemos esta ilusión.

¿Realmente crees que serás diferente? ¡Sé realista! ¡Eres uno de ellos!

Todos tenemos un reloj que está avanzando y que no sabemos por cuánto tiempo lo hará. ¿Cuántos años crees que te quedan por vivir? No creas que tu vida será eterna. Algún día sólo te quedará un año. Algún día sólo te quedará un día. Entonces, planéalo. Como dicen los Sabios: "Endereza tu vida un día antes de morir".

Algunos judíos tienen la costumbre de visitar el cementerio una vez al año, usualmente antes de Rosh Hashaná. ¿Por qué? No es por morbosidad, sino porque nos muestra la verdad claramente: "Soy mortal y aquí es donde voy a terminar. Entonces, ¿qué quiero que esté escrito en mi lápida?".

Sé realista respecto a las consecuencias de la vida. No necesitas una montaña rusa. Todo lo que tienes que hacer es recordar que Dios te está observando, cada momento, cada día. Y cuando una persona muere y va al cielo, el juicio no es arbitrario e impuesto externamente. Sino que cada decisión y cada pensamiento, todas las buenas acciones y las cosas vergonzosas que una persona hizo en privado, son reproducidas sin embellecimiento. Por eso es que al mundo venidero se lo llama Olam ha-emet, "el mundo de la verdad", porque ahí veremos claramente nuestras cualidades, nuestros tropiezos y el verdadero propósito de la vida.

Lleva siempre ese temor contigo y úsalo como un motivador para lograr grandeza. Es una lucha constante, pero su recompensa es eterna.

16/8/2008

Artículo 5 de 6 en la serie Las Seis Mitzvot Constantes

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Comentarios: 1

(1) Anónimo, January 5, 2009 5:51 AM

Gracias por este artículo. Me ha hecho comprender que estoy perdiendo el tiempo.

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