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Cábala 20 – Netzaj y Hod – Medios Para un Fin

Cábala 20 – Netzaj y Hod – Medios Para un Fin

Así como un padre amoroso puede parecer cruel cuando disciplina duramente a un hijo para inculcarle buenos valores, las sefirot “tácticas” de netzaj y hod a menudo no son lo que parecen.

Hasta ahora hemos tratado con los dos primeros grupos de sefirot:

  1. Las sefirot conceptuales o “racionales”, compuestas por jojmá, biná y daat, y
  2. Las sefirot activas, compuestas por jesed, gevurá y tiferet.

Ahora vamos a describir el tercer grupo de sefirot, que llamaremos sefirot “tácticas”, que son netzaj, “victoria”, y hod, “temor”.

Cuando les llamamos a estas sefirot “tácticas”, nos referimos a que su propósito no es inherente a ellas mismas, sino que son un medio para otra cosa.

Por ejemplo, si yo quiero que mi hijo, a quien amo con todo mi corazón, haga algo por él mismo, puede que tenga que ser estricto y severo con él para enseñarle disciplina o para asegurar que es aplicado en los estudios, etc. La “severidad” es táctica, o sea, es un medio a través del cual yo le entrego al niño los beneficios que quiero que obtenga. Pero mi intención intrínseca es bondad, es darle una educación y enseñarle valores.

En otra instancia, puedo utilizar una estrategia de “bondad”, aunque mi intención sea hostil. Puedo atraer a un enemigo hacia la trampa al invitarlo con una sonrisa y un comportamiento amigable. La fachada del acto es amistad, el interior es punitivo.

Una Nueva Perspectiva

El hecho de entender estos dos atributos, netzaj y hod, nos da una nueva perspectiva para entender lo que ocurre en el mundo. Ya no juzgaremos un acto por su valor aparente, ni trataremos de entenderlo por él mismo, sino que lo miraremos “como un medio para un fin”.

No podemos juzgar los actos de Dios meramente por su valor aparente.

La Cábala enseña que las preguntas de Job (“¿Por qué sufren los justos?”) y del Rey David (“¿Quién hace que el malvado prospere?”) tienen respuesta en los atributos de netzaj y hod.

Por ejemplo, el sufrimiento de los justos puede ser un test para aumentar su recompensa, o una manera de purificarlos en este mundo de sus pecados y perfeccionarlos para el Mundo Venidero. El malvado puede estar prosperando para que su sentimiento de complacencia imposibilite su arrepentimiento, o para que reciban toda su recompensa en la tierra para que su destrucción posterior sea total.

Hay otras posibilidades también, el punto principal es que en las acciones Divinas hay más de lo que aparenta haber en la superficie.

Netzaj se refiere a las acciones de Dios que son jesed, “bondad”, en esencia, pero se presentan con un preludio de severidad. Hod se refiere a aquellos eventos en donde “el malvado prospera”. Su retribución es, en esencia, gevurá, “fuerza/restricción”, pero se presentan con un preludio placentero.

Estas sefirot marcan un punto decisivo. Mientras que los dos primeros grupos de sefirot tratan sobre la voluntad intrínseca de Dios, y sobre lo que Él desea conferir al hombre, estas sefirot están enfocadas en el hombre: ¿Cuál es la manera más apropiada para que el hombre reciba el mensaje de Dios? ¿Cómo puede Dios implementar esto de la manera más efectiva?

El Pie Derecho y el Pie Izquierdo

Todas las sefirot son comparadas a las diferentes partes de un cuerpo. Netzaj y hod son comparadas a los dos pies de una persona, el pie derecho y el pie izquierdo.

Pero, ¿por qué los pies?

Los pies usualmente son los medios para la actividad de una persona. Las manos son el principal instrumento de acción y los pies son simplemente un vehículo para llevar a la persona al lugar en donde desea ejecutar una acción.

En segundo lugar, la distinción entre el pie derecho y el izquierdo de ninguna manera es tan pronunciada como la distinción entre la mano derecha y la izquierda. De la misma manera, la distinción entre jesed y gevurá es aguda, mientras que la distinción entre netzaj y hod es menos aguda. Las dos son una mezcla de jesed y gevurá y, por lo tanto, la distinción es borrosa.

Las manos son el instrumento principal de acción, los pies son simplemente un vehículo, los medios para llegar allí.

Esta es la razón por la que nos resulta difícil descubrir el motivo de las acciones de Dios. Por ejemplo, Dios envía una cosecha abundante. Si solamente tuviésemos una perspectiva de jesed y gevurá, podríamos decir que esta es una recompensa por nuestras buenas acciones. Pero ahora que tenemos hod en cuenta, debemos preguntarnos ¿Es realmente una recompensa? ¿O posiblemente es el pago por algún bien, mientras el castigo mayor nos está esperando?

Un Significado Más Profundo

Hay un significado más profundo en estas dos sefirot, y es que hay una acentuación de la verdad Divina. Cuando uno percibe el atributo de netzaj y luego percibe el bien que reciben los justos, uno se da cuenta qué tan merecido es.

Los humanos tienden a ser descuidados, a una persona que generalmente es buena se le perdonan errores pequeños, etc. Esto significa que los beneficios recibidos no son totalmente merecidos. Pero el netzaj de Dios, la retribución total por las fallas de los justos, agudiza increíblemente el sentido de merecimiento por cada bien que uno obtiene.

Lo mismo es verdad en la faceta de hod. El castigo del malvado, cuando es tomado en perspectiva junto con el bien que se le ha pagado, puede ser percibido no como un acto malvado de venganza, sino simplemente como una retribución merecida.

Esta explicación nos permite entender los términos literales de netzaj y hod.

Netzaj es un acto de Dios que se parece a “vencer”. Es un acto abierto de conquista. Parece ser el producto terminado de gevurá. Gevurá es fuerza, el potencial de ganar, mientras que netzaj es la victoria real, obtenida a través de la fuerza.

Pero hod es mucho más profundo. El miedo es el sentimiento que tenemos cuando enfrentamos una amenaza abierta, un hombre con un arma amenazándonos. Pero miedo es la reacción a la persona o al ítem que parece tener escondido una mayor fuerza o poder. Uno siente sobrecogimiento cuando se encuentra con un líder poderoso. No porque sea poderoso físicamente o porque tenga un arma, sino por el poder inminente en la persona. Una persona grandiosa nos deja pasmados por el poder espiritual que percibimos en su modestia y humildad inherentes.

Lo mismo pasa con Dios, cuando vemos en retrospectiva que dentro de la abundancia que reciben los malvados, una gran tormenta estaba esperando ser desatada en su contra.

4/7/2010

Artículo 20 de 24 en la serie Cábala

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