• 10 de Febrero, 2012 / 17 Shvat 5772
  • Parashá: Itró

Queremos ser amados y dar amor, pero no sabemos cómo hacerlo sin destruir en el proceso lo que más queremos.

por Rebetzin Tzipora Heller

Amor: Lo queremos más que nada en este mundo. Desde nuestra infancia, nuestra búsqueda por seguridad es aliviada por el calor del contacto de piel a piel... nuestra búsqueda por conexión y unión no acaba hasta el día en que fallecemos - e incluso el momento de la muerte es endulzado por la presencia de aquellos cercanos a nosotros.

Buscamos el amor por todas partes. Pasamos nuestras vidas comunicando su valor a través de los medios de expresión humanos. Tenemos miedo de su poder y comúnmente escogemos no amar en lugar de ser vulnerables al dolor de la frustración o peor a veces... al rechazo.

Todavía recuerdo el deseo y el miedo que se activaba en el día de los enamorados: "¿A quién le daré mi regalo? ¿Lo querrá? ¿Me mandarán algo a mí?".

Mientras vamos creciendo las palabras que carecemos de niños entran en nuestro diálogo interno. "¿Acaso alguien me amará realmente? ¿Puedo confiar en mí mismo lo suficiente como para amar a alguien sinceramente?".

Nuestra sociedad nos ha enseñado mal. Nuestra visión es arruinada por palabras que esconden engaño. Nos convertimos en víctimas constantemente. Queremos ser amados y dar amor, pero no sabemos cómo hacerlo sin destruir en el proceso lo que más queremos.

Examinemos la fuente de nuestra ambigüedad hacia el amor -- desde la fuente de la vida misma.

La Fuente de la Ambigüedad

La Torá nos dice que Adam, el primer hombre, fue creado a imagen y semejanza de Dios. Adam pudo haberse visto como alguien completo y sin tener la necesidad de buscar conexión o un significado. Pero el texto continúa y dice que "no era bueno para Adam estar solo". Después aprendemos sobre la separación de Adam en dos entidades - el Hombre (Ish) y la Mujer (Isha).

Lo que Adam carecía como individuo era la oportunidad de dar y recibir de una manera significativa. Después de la división, Adam es descrito por el Talmud como la persona que perdió algo y no puede dejar de buscarlo.

Pero la Torá no está dispuesta a permitir que la búsqueda se desintegre en una que tiene sólo una meta – el ser amado. Debe haber una meta adicional que impida que esto sea una "fiesta caníbal" - cosa que a veces ocurre.

Entonces, la Torá instruye: "Y el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su esposa".

Puesto que el primer ser humano no tenía padres, esta directiva es extraña. ¿A quién debía dejar? Nuestros Sabios dicen que debía dejar la relación padre - hijo que tenía.

La relación normal entre padres e hijos es que los padres dan y los hijos reciben. El amor que crece entre ellos es sorprendentemente desequilibrado. Los padres aman a sus hijos mucho más de lo que los hijos aman a sus padres. Hay un fallo inherente en la relación que causa esta falta de equilibrio. El amor nunca es el resultado de "tomar". Es el resultado de "dar". Cuánto más damos más amamos. Cuánto más amamos más somos amados.

Una Relación Significativa

Para que la relación entre un hombre y una mujer funcione, primero debe ser definida como algo significativo. Cuando alguno de los integrantes añora ser el "bebé mimado" del otro, la relación fracasa.

La única respuesta a esto es un matrimonio en el cual ambas partes estén dispuestas a sentirse lo suficientemente vulnerables como para permitirse expresar amor al entregarse totalmente.

Este ideal es difícil de vivir en una sociedad donde la Dra. Judy Seifer - la presidenta de la Asociación Americana de Educadores y Terapeutas Sexuales - les advierte a las mujeres: "Dejen sus expectativas de lado. Tomen conciencia de que este maravilloso hombre tuvo una vida muy ocupada antes de conocerlas... ustedes sólo son una parte de ella... enséñenle que ustedes son personas independientes".

¿Qué es lo que ella está diciendo? No cuenten con nadie. Tengan expectativas bajas. No se humillen a sí mismas amando a otro que no sea ustedes mismas.

Nos ponemos una armadura y nos protegemos de lo que más queremos. No cometamos errores: La Torá reconoce que somos seres imperfectos viviendo en un mundo imperfecto. Es por eso que mientras nos dice amar, también nos indica cómo preservar nuestra integridad emocional. Somos frágiles. Somos fácilmente heridos por el egoísmo y el rechazo.

Entonces, ¿cómo nos da la Torá el equilibrio que necesitamos?

La Respuesta de la Torá

Cuando un hombre conoce a una mujer con la cual quiere entablar una relación, debe darse cuenta de que él está encontrando aquello que ha perdido, aquello que ha estado buscando todo el tiempo. Pero al mismo tiempo él no puede pensar que esta búsqueda es como salir a "cazar". Cada mujer debe ser tratada como una persona. Sólo bajo esta base la relación puede llegar a ser genuina y él se hará uno con ella.

Para que esto funcione, las mujeres también deben tomar una decisión. Deben decidir rechazar la noción social de que pueden ser amadas honestamente, mientras que al mismo tiempo se definen como la "presa".

Las mujeres, al igual que los hombres, deben ser recatadas. Deben tomar la decisión de proyectarse a sí mismas como verdaderos seres humanos... si es que quieren ser vistas como tal.

El recato no es una obsesión. Es ser lo más humano posible.

Wendy Shalit escribió en la obra "El Regreso al Recato" (Free Press/ Simon & Schuster 1999):

"Esto se está convirtiendo en nuestra gran barrera divisoria - el problema masculino del compromiso y el problema femenino del recato. Estos dos problemas han resurgido juntos por una razón. Una sociedad que ve al recato femenino como un problema, es necesariamente una sociedad que no logrará un compromiso masculino".

Ha llegado el tiempo para un nuevo orden en el mundo del amor. Debemos darnos cuenta de que nuestra vulnerabilidad es el punto que nos ayudará a romper las barreras que nos separan los unos de los otros.

Debemos aceptar nuestra vulnerabilidad, pues sólo entonces podremos vivir y amar sin miedo.

Publicado: 24/1/2009

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Comentarios: 1

(1) Anónimo, January 29, 2009 11:14 AM

Recibiendo y dando amor

Cuánta falta hace a la humanidad el tener en cuenta lo que es la verdadera relación de pareja, lo que es la familia base de la sociedad Excelente artículo

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Sobre el Autor

Rebetzin Tzipora Heller

Con sus característicos consejos agudos, prácticos y profundamente basados en los conocimientos de la Torá, la autora y educadora Rebetzin Tzipora Heller nos muestra como confrontar los ocho desafíos esenciales de la vida – incluyendo el desafío del enojo, de las relaciones, la paternidad, incluso el desafío de la felicidad. En estos artículos aprendemos a abrazar los numerosos desafíos de la vida transformándolos en oportunidades positivas para el crecimiento personal y la conexión con Dios.

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