El Señor Jeff Bezos es el fundador de la empresa Amazon.com y es considerado hoy como el hombre más rico del mundo. Se estima que su fortuna alcanza los 150 mil millones de dólares. ¡Sin duda una gran fortuna! El Sr. Bezos imparte conferencias al personal de su empresa varias veces al año y en ellas comparte su visión de la vida y da consejos para ayudar a su equipo a potenciar su liderazgo.

Vida familiar versus vida laboral

En cierta entrevista le preguntaron al Sr. Bezos qué consejo le daba a sus empleados acerca del difícil balance entre la vida laboral y la vida personal. Es de suponer que en una empresa tan dinámica y activa como Amazon, existen presiones y exigencias laborales que ponen en riesgo la vida familiar de sus empleados, por lo que la pregunta era muy relevante.

Antes de contarles sobre la respuesta del Sr. Bezos, quiero contar una pequeña anécdota. Cierta vez, volaba en un avión de una aerolínea europea y me puse a charlar con el encargado de la tripulación. Era un hombre de unos cincuenta años que llevaba veinticinco años trabajando para esa aerolínea. Le gustaba mucho su trabajo y se sentía muy orgulloso de la buena relación que había dentro del equipo. Por curiosidad le pregunté “¿Cómo hace un hombre que lleva veinticinco años volando tres o cuatro veces por semana, para mantener una relación familiar estable? ¿Cómo hace para mantenerse unido física y emocionalmente a su esposa e hijos?” Su respuesta fue automática, pero la verdad nada sorprendente. Me dijo: “La verdad que la mayoría somos divorciados”. Entendí inmediatamente que este hombre había hecho una elección en su vida. Él logró el privilegio de pertenecer a una empresa prospera y formar parte de un equipo fraternal, pero tuvo que pagar un precio por ello. Su vida familiar y su vida laboral eran incompatibles.

No me gusta el balance

De vuelta a la entrevista de Jeff Bezos, pongan atención a su respuesta cuando le preguntaron acerca del desafío que enfrentan sus empleados al tratar de balancear su vida familiar y laboral: “No me gusta hablar acerca de un balance entre la vida familiar y la laboral, pues todo balance o equilibrio implica la lucha de dos fuerzas opuestas… más bien, me gusta hablar acerca de la armonía entre la vida familiar y la laboral. Al hablar de armonía estamos suponiendo la compenetración de dos fuerzas, que forman una realidad superior cuando se complementan y se respetan, aunque sean diferentes”.

Creo que la respuesta del Sr. Bezos es muy acertada. El ser humano es un ente complejo, compuesto de fuerzas y necesidades que se expresan casi de manera constante. Cuanta más energía reciba de sus relaciones familiares, más energía podrá transmitir en su trabajo y viceversa. No es cuestión de equilibrio es cuestión de armonía (nótese que el Diccionario define el equilibrio como "el punto en el que se anulan dos fuerzas opuestas").

La armonía según el judaísmo

Esta idea me ha hecho pensar en ciertos conceptos fundamentales dentro del pensamiento judío. En esta oportunidad quiero mencionar uno esencial: la relación entre el cuerpo y el alma.

Como sabemos, el cuerpo y el alma son dos fuerzas que componen a todo hombre. Cada una de ellas tiene sus propias necesidades y las exige de forma estricta. El cuerpo necesita y exige alimento, descanso, y bienestar. El alma exige sabiduría, conocimiento divino y trascender lo físico. El cuerpo es “polvo de la tierra” y el alma es un “aire de vida” (Bereshit 2:7). Lo interesante es que el hombre no es exactamente un cuerpo, pero tampoco es un alma. ¿Qué es el hombre? ¿Acaso el hombre no es más que el campo de batalla entre el cuerpo y el alma? ¿Tiene sentido pensar que la vida se limita a ser simplemente el terreno de una guerra entre dos fuerzas opuestas? El final de aquel versículo dice que el hombre se convirtió en una “alma viva”. Los distintos comentarios a la Torá nos enseñan que esto alude a la capacidad del hombre para pensar, reflexionar y por ende actuar en el mundo real.

La base del amor propio

Resulta, pues, que el hombre es mucho más que un simple campo de batalla, el hombre es el producto de la fusión entre el cuerpo y el alma. El hombre es un ser que expresa la armonía de estas dos fuerzas actuando en forma complementaria y sincronizada. Me atrevo a decir que esa fusión expresa el amor que existe entre el cuerpo y el alma. Pensemos: ¿Cómo se vería un hombre cuya alma predomina de tal forma que opaca las necesidades del cuerpo? Probablemente ese hombre tendría un aspecto desagradable, estaría mal alimentado, sin suficiente descanso y con algunas enfermedades. Pensemos ahora: ¿Cómo se vería una persona cuyo cuerpo predomina de tal manera que opaca las necesidades del alma? Pues, probablemente muy infeliz, sin propósito ni sentido, lleno de vicios y sin satisfacción ninguna de la vida. Vemos que obligatoriamente debe existir un trabajo armonioso y coordinado entre el cuerpo y el alma, para que un hombre pueda expresar y materializar su grandeza en este mundo.

No creo que el Sr. Bezos haya llegado a pensar que su idea podría tomar una faceta tan profunda, pero a la luz de las enseñanzas de nuestros sabios, parece claro que la armonía entre el cuerpo y el alma es la base del amor propio y por ende de la felicidad.

¡Aprendamos a vivir en armonía con nosotros mismos!


Dedicado para la pronta recuperación de Yehuda ben Miriam junto con los necesitados de Am Israel.

Este artículo fue publicado originalmente en el Blog de Alex Corcias