En Sudáfrica, donde vivo, tenemos la mayoría de las comodidades del siglo XXI —como Internet de alta velocidad, agua potable y electricidad— a pesar de los terribles servicios gubernamentales y la creciente corrupción. Pero recientemente, debido a una terrible falta de planificación de recursos y de visión de futuro, nuestra red de electricidad nacional se ha vuelto incapaz de proveer suficiente electricidad para todo el país. El resultado de esto es que ahora hay cortes de electricidad tanto planificados como no planificados, los cuales pueden durar muchas horas. La oscuridad resultante es molesta, frustrante y dañina.

De la misma forma, el mundo judío ha experimentado recientemente un período de oscuridad: el secuestro y asesinato de nuestros tres jóvenes, las docenas de soldados que murieron en la Operación Margen Protector, la nueva ola de violencia y la reciente masacre de Har Nof. Nuestra psiquis colectiva ha quedado tambaleándose de tanto dolor y pérdida.

Podemos aprender mucho de las respuestas que han habido ante estas dos situaciones: cuando nos quedamos sin luz física y cuando nuestro mundo espiritual parece oscuro y sombrío.

1. Estar preparados

Cuando comenzaron los cortes de electricidad, mi vecina no perdió su tiempo quejándose. Ella fue directamente a la tienda de artículos de acampar y compró una pequeña cocinilla a gas y luces de emergencia. Cuando se produjo el siguiente apagón, ella estaba lista para hacerle frente. No se asustó ni paralizó con lo que ocurría, ya que tenía los recursos necesarios para resistir hasta que volviera la electricidad.

La campeona espiritual de nuestros tiempos, Rajel Frenkel, sorprendió a los judíos alrededor del mundo con su respuesta ante el secuestro y asesinato de su hijo. Ella se volvió un ícono de fuerza e inspiración extraordinarias. Sin embargo, su fortaleza no apareció de forma instantánea cuando ocurrió la tragedia. No me caben dudas de que fueron los muchos años de estudio de Torá, plegaria y desarrollar una profunda relación con Dios los que le permitieron responder de manera tan trascendental y espiritual.

2. Estar agradecidos

Cuando me quedo sin electricidad, es fácil enojarme. ¿Cómo se atreven a hacerme esto? Con todos los impuestos que pago, ¿este es el servicio que merezco? Sin embargo, la falta de electricidad me recuerda también cuán afortunada soy el 98% del tiempo. Tengo el lujo de tener agua caliente y electricidad, siendo que millones de personas alrededor del mundo no tienen estas comodidades. Su ausencia temporal me recuerda que debo estar agradecida cuando están presentes.

Cuando el yerno de mi maestra, la Rebetzin Tzipora Heller, resultó herido en el ataque de Har Nof, la respuesta de ella fue sorprendente. Estaba llena de gratitud por los milagros que habían ocurrido. Esto era sin dudas un resultado de toda una vida de cultivar una visión de mundo centrada en Dios y Su bondad.

3. No estamos solos

Cuando hay cortes de luz, no importa dónde estés. Un rico hombre de negocios y un simple trabajador se ven enfrentados a la misma realidad. Las murallas que construimos a nuestro alrededor se vuelven súbitamente irrelevantes.

Cuando ocurrieron las tragedias, las ideologías políticas, visiones religiosas y diferencias culturales se volvieron irrelevantes. Las procesiones fúnebres y las casas de shivá se vieron inundadas por judíos de todos los tipos que deseaban consolar a las familias. Apreciamos que somos una sola familia.

Nuestro desafío es recordar que cada uno de nosotros es único y es una parte importante del pueblo judío, y que debemos amarnos mutuamente todo el tiempo y no sólo cuando ocurren tragedias.

4. Utiliza la oscuridad para traer luz

Cuando dejé a mi hija en la escuela, me quejé con una amiga sobre el corte de luz la noche anterior. “Oh”, me dijo con una sonrisa, “nosotros tuvimos una maravillosa cena con velas. Fue hermoso”.

A pesar de que ninguna de las esposas de quienes fueron trágicamente asesinados en Har Nof habría elegido esta realidad, ellas respondieron con una profunda conciencia de que la oscuridad no es el final del camino. Le imploraron a cada judío que se una con los otros y que esparza amor y bondad.

En estos días previos a Januca, espero que el pueblo judío reciba la luz espiritual que necesita tan desesperadamente, que podamos aprender del destacable coraje y fe que nos rodea y que elijamos traer luz a este mundo cuando sea que podamos.