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Sé feliz

Sé feliz

Cómo enmarcar tu vida para que sea una obra de arte.

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La persona más feliz que conocí es la abuela de mi esposo. Siempre que la veo tiene una sonrisa en su rostro y es imposible no sentir la alegría que irradia desde su interior. A los 94 años sigue activa, siempre está de buen humor y, por lo general, también tiene una broma para compartir.

Con la esperanza de resolver el misterio de su sonrisa eterna, en una ocasión le pregunté: "¿Savta, cuál es tu secreto? ¿Cómo haces para estar siempre tan feliz?" Ella me miró con un destello en sus ojos y respondió con una risita: "¿Secreto? No hay ningún secreto. Sólo no pienses en las cosas malas de la vida. Enfócate sólo en lo bueno. ¡Eso es todo!".

¿Podía ser tan simple el secreto de la felicidad? Pero cuanto más pensaba en sus palabras, más advertía la profundidad de su consejo. Nosotros elegimos la forma en que percibimos e interpretamos los eventos que ocurren en nuestra vida, y podemos elegir ver lo positivo.

Cuando Dios creó el mundo, la Torá dice: "Dios vio que era muy bueno". En el curso de la creación, esta frase es mencionada un total de siete veces. Hubiera sido suficiente escribirla una vez al final de la creación, para resumir todo. ¿Por qué la Torá repite varias veces esta frase?

Los seres humanos estamos “programados” para el pensamiento crítico. Esta increíble capacidad nos permite evaluar inteligentemente el mundo que nos rodea. Sin embargo, este rasgo también puede teñir nuestra perspectiva haciendo que veamos el mundo bajo una luz negativa. La Torá repite la frase "Dios vio que era muy bueno" para enfatizar que necesitamos enfocarnos constantemente en lo bueno, todos los días. Ese es el secreto para la felicidad.

“Cambiar el enfoque” es una técnica poderosa que puede convertir toda situación negativa en algo positivo. Al visitar a mis padres en Atlanta, vi que tenían una hermosa obra de arte colgada sobre el estante de la chimenea. Si bien era pequeña, parecía haber salido de una lujosa galería. Le pregunté a mi madre: "¿Dónde conseguiste esa obra de arte? ¡Es hermosa!"

Ella rió y dijo: "¿Esa? ¡La compré por cinco dólares en una venta de garaje! Tenía un marco tan feo que se lo cambié. ¡El marco costó una fortuna, pero la obra de arte prácticamente no vale nada!"

Fuimos bendecidos con el increíble poder para reenfocarnos y poner las cosas en la perspectiva correcta. Nuestras vidas consisten de miles de imágenes y experiencias; un cuadro si así le quieres llamar, que podemos considerar feo. Pero si nos tomamos el tiempo y la energía para ver las imágenes de otra forma, pueden transformarse en hermosas obras de arte. La clave está en el marco: invirtiendo tiempo y esfuerzo para enmarcarlas, podremos apreciar la obra maestra que es nuestra vida.

Por ejemplo, imagínate que esperas en la farmacia para recibir tu medicina. Estás detrás de 10 personas, y esperas y esperas. Al parecer es el primer día del farmacéutico en el trabajo. Si quieres tu medicina, tendrás que esperarla.

¿Cómo te sientes?

Situaciones como esta pueden ser increíblemente frustrantes. A medida que se acumula la ira, te escuchas diciendo: ¡Estoy desperdiciando mi tiempo! A medida que pasan los minutos, también sube tu nivel de enojo.

Ahora trata de reenfocar la situación. ¿Realmente estás perdiendo el tiempo? Aquí tienes una oportunidad para esforzarte en dominar tu paciencia y controlar tu enojo. Esta puede ser una experiencia muy significativa para tu crecimiento personal. ¡Qué afortunado!

Reenfocar tiene la fuerza de cambiar la forma en que vemos el mundo que nos rodea, desde algo tan simple como esperar en la farmacia hasta los eventos más importantes y decisivos de nuestra vida.

Practica reenfocar con tus hijos. Sugiere un escenario y pídeles que le cambien el marco y lo vean de manera positiva.

Cuanto más adquieras el hábito de ver lo bueno, más feliz serás. Pregúntale a la abuela de 94 años de mi esposo.


Savta (Miriam Lindeberg z"l) falleció el 4 de diciembre de 2016, poco antes de cumplir 96 años. Falleció de manera inesperada pero pacífica, en su departamento de Jerusalem. Tuvo salud, felicidad y una mente aguda durante toda su vida. Atribuimos su longevidad a que siempre vio lo bueno, más allá de las circunstancias. Que este artículo nos sirva como recordatorio sobre cómo vivir la vida al máximo y con felicidad.

Leilui nishmat Miriam bat HaRav Tzvi Shalom z"l.

29/1/2018

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