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Tres lecciones para el éxito que aprendí al entrenarme para una maratón

Tres lecciones para el éxito que aprendí al entrenarme para una maratón

La imaginación, los hábitos y salir de tu zona de confort son elementos cruciales para poder crecer.

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Hay pocas experiencias tan intensas como escribir tu primer libro y entrenar para tu primera maratón al mismo tiempo. Esa fue mi vida este año y a primera vista parecen dos cosas mutuamente excluyentes. Pero como mi libro era sobre la ciencia del desarrollo personal, muy pronto me di cuenta que entrenar para la maratón era apenas una metáfora experimental para la investigación y la escritura a la que me dedicaba.

Un día, en medio de una larga carrera, comprendí que muchos corredores no se dan cuenta cuánto los prepara su entrenamiento para tener más éxito en otras áreas de la vida.

Hay muchas lecciones, pero permítanme referirme sucintamente a tres.

1. La imaginación

Uno de los recursos más subestimados que todos tenemos es nuestra imaginación. Nuestra capacidad de imaginar cosas que no existen es simplemente asombrosa. Podemos visualizar nuevas formas de presentar ideas, resolver problemas, ayudar a los demás.

Si bien todos contamos con esta capacidad innata, su uso en gran medida ha quedado relegado para los niños, los artistas y los emprendedores. El resto vivimos en el “mundo real”, donde la imaginación se considera algo improductivo. Estamos demasiado ocupados para soñar.

Pero la imaginación no sólo es un componente crítico de la educación, la poesía y la innovación. Si se la utiliza debidamente, puede incrementar dramáticamente nuestra capacidad de lograr cualquier objetivo en la vida. Por ejemplo, veamos lo que ocurre en un productivo y exitoso grupo de personas, los Navy SEALS (el equipo de operaciones especiales del ejército norteamericano).

Durante años, los SEALS utilizaron la fuerza de la imaginación para la calificación de sus reclutas. Durante el entrenamiento, los reclutas son sometidos a un ejercicio en el que los obligan a permanecer bajo el agua durante un periodo específico de tiempo. Les otorgan todo el equipo necesario: tanques de oxígeno, máscaras, etc. A primera vista, el ejercicio parece sencillo, casi demasiado fácil. Pero se trata de los SEALS, y como suelen decir: “el único día fácil fue ayer”.

Apenas un recluta salta al agua, los instructores saltan tras de él y comienzan a acosarlo. Le rompen la máscara, le pegan en el estómago y anudan sus tubos de oxígeno. Si los reclutas mantienen su compostura por unos instantes, los instructores se alejan y le permiten recobrar el control del equipo y completar la tarea. En esencia, la prueba es mantener la calma bajo presión.

La mayoría de los reclutas entran en pánico y fallan. En vez de mantener la calma, ellos salen nadando a la superficie antes de que se cumpla el tiempo establecido.

El ejército consultó con un grupo de psicólogos para aprender cómo podían ayudar a incrementar los porcentajes de reclutas que pasaban la prueba y juntos construyeron el Programa de Fortalecimiento Mental. Un componente clave de este programa es utilizar la imaginación de los reclutas. Antes de los ejercicios, en una habitación alejada de la pileta, los reclutas efectúan un ensayo mental de la experiencia que están por atravesar. Se imaginan a sí mismos siendo atacados pero permaneciendo en calma bajo la presión. Luego de pasar por este programa, el porcentaje de reclutas que pasaban la prueba se incrementó de 25% a 33%. (1)

Tu recurso más valioso para tener éxito es tu mente y aprovechar su increíble capacidad es un componente clave para lograr el máximo rendimiento.

Para mí, correr una maratón estaba más allá de cualquier cosa que alguna vez haya imaginado. De hecho, hasta la maratón nunca había corrido cerca de 42 kilómetros en toda mi vida. Lo que me llevó a empezar y me mantuvo adelante durante el entrenamiento, fue una sola cosa: imaginar la línea de llegada. Mi imagen mental de cruzar esa línea entero, fue lo que alimentó mi motivación. Antes de cada carrera, dedicaba algunos minutos a visualizar la euforia del logro al cruzar la línea. Me veía a mí mismo durante la carrera, cansado pero persistiendo. Cada vez que perdía la motivación, o cuando me invadían pensamientos de inactividad, esa imagen se convertía en mi inspiración.

Algunas de las más grandes personalidades utilizaron la imaginación como una clave para su éxito. Desde Einstein a Walt Disney y Jack Nicolas, desde neurocirujanos a maestros de ajedrez, la visualización sirvió no sólo como una guía para crear un nuevo futuro sino también como una fuente interna de inspiración a lo largo del duro camino.

Trata de usar la imaginación también en otras áreas de tu vida. Imagina un objetivo que deseas alcanzar. Que sea algo realista y ambicioso. Algo que puedas lograr con duro trabajo y determinación. Dedica tiempo para imaginarlo. Observa todos los detalles. Deja que la posibilidad de lograrlo te inspire. Mientras más clara sea la visión, más impulso tendrás para lograrlo.

2. Hábitos, no resoluciones

Sólo la mente no te llevará a completar la maratón. Ella te señalará la dirección correcta e incluso te inspirará a lo largo del camino, pero tu cuerpo es el que debe llevarte a destino. Entonces, ¿cómo hacemos que nuestros cuerpos cambien?

Las resoluciones del nuevo año son el método menos efectivo para el cambio. Millones de personas adoptan resoluciones ,pero sólo una pequeña fracción se apegan a ellas. Un estudio reciente demostró que sólo el 8% de las personas que adoptan una resolución logran concretarla. (2) Ocho por ciento. Todavía más, el 25% de los que toman una resolución la abandonan durante la primera semana. (3)

En oposición a la creencia popular, las resoluciones no nos ayudan a lograr nuestros objetivos; nos ayudan a fracasar.

¿Por qué? Porque resolver cambiar no lleva a resultados a largo plazo. El cambio no ocurre cuando uno crea nuevos objetivos. El cambio ocurre cuando uno crea nuevas rutinas.

Cuando creas una rutina y la repites, cambian tus conexiones neuronales. Tu cerebro forma nuevas conexiones neuronales que no sólo afectan tu capacidad de completar la tarea sino que de hecho cambian cómo funcionas como persona. Las rutinas literalmente te hacen cambiar.

Por ejemplo, apuesto que te cepillaste los dientes esta mañana y ni siquiera recuerdas haberlo hecho. ¿Por qué? Porque cepillarse los dientes es una rutina. Lo haces cada día aproximadamente a la misma hora. Al principio era difícil recordarlo, por eso en mi casa cada mañana escucho que mi esposa les pregunta a los niños si recordaron cepillarse los dientes. Con el tiempo, esa rutina se vuelve un hábito porque tu cerebro lentamente se adaptó al nuevo comportamiento. Tú has cambiado.

Con cada repetición, tu mente refuerza la conexión entre despertarse y cepillarse los dientes. No necesitas que esa mañana algo te inspire ni utilizar autodisciplina para cumplir la tarea. Ya es parte de tu ser.

Como dijo Aristóteles: “La excelencia es un arte que se gana con entrenamiento y acostumbramiento… Somos aquello que hacemos repetidamente. Por lo tanto, la excelencia no es un acto sino un hábito”.

Cuando te inscribes para participar en una maratón, no puedes limitarte a decidir correr. No puedes entrenarte sólo una semana antes. No puedes confiar en tener mucha autodisciplina o inspiración para completarlo. No puedes simplemente improvisar, sino que debes transformar tu cuerpo para ser capaz de correr 42 kilómetros.

Esto sólo se logra con rutinas. No importa qué programa sigas, todo tiene el mismo marco básico. Convierte el hecho de correr en una rutina. Hazlo de forma consistente. Sin semana de vacaciones. ¿Por qué? Porque el cuerpo se está reconstruyendo. Está recreándote para ser capaz de enfrentar ese desafío. Al reprogramar tus conexiones neuronales, tu cerebro efectúa los cambios necesarios en tu cuerpo.

Adopta un objetivo y trata de diseñar una rutina que te ayude a acercarte a él. La rutina debe ser algo pequeño que puedas hacer de forma consistente. No debe exigirte mucha autodisciplina para cumplirla, porque entonces la abandonarás. Comprométete a cumplir esa rutina sólo por un mes. Observa qué rápido esa rutina se transforma en tu segunda naturaleza y cómo te acerca un paso más a la realidad que imaginaste.

3. La vida comienza fuera de tu zona de comodidad

¿Cuántas veces has oído esta expresión?

Si bien es sencillo compartir un meme respecto a ir más allá de tu zona de confort, cuando te entrenas para correr, lo vives. Al continuar con mi entrenamiento comprendí que el programa que seguía tenía poca paciencia para la comodidad. Apenas sentía que podía correr cierta distancia, tenía que incrementarla. Era como si toda la idea fuera encontrar mi zona de confort y superarla. Correr un poquito más de lo que sentía que era capaz, una y otra vez hasta que las limitaciones que percibía quedaban en el espejito retrovisor.

Entonces entendí que para muchos la vida es una búsqueda de confort. Trabajamos para estar cómodos., evitamos desafíos y circunstancias que pueden llevarnos a sentirnos vulnerables o emocionalmente expuestos. Pasamos el tiempo con personas que comparten nuestras opiniones y evitamos opiniones que pueden darnos nuevas perspectivas pero que no son agradables de digerir. El deseo de comodidad es la razón por la que muchas personas no aceptan nuevos trabajos, hablar en público, compartir sus sentimientos más profundos con sus seres queridos o esforzarse para cumplir sus sueños. Para muchos, el objetivo es el confort.

¿Qué ocurre si vivimos cada aspecto de nuestra vida con la mentalidad de un entrenamiento? ¿Qué ocurre si en nuestras carreras, en nuestras relaciones y en nuestro desarrollo personal nos empujamos para llegar a momentos de desafío, disfrutamos el momento y nos seguimos impulsando para seguir un poco más adelante?

Para los corredores de una maratón, la vida no se trata de estar cómodos. Se trata de ser grandiosos. Es empujarse constantemente a uno mismo más allá de la zona de confort para ver cuán lejos y cuán rápido se puede lograr que el cuerpo se mueva.

Como me dijo hace algunos años un mentor: “La vida te dará la opción entre estar cómodo y llegar a ser grande, pero no puedes tener ambas cosas”.

El éxito en la vida no es un accidente, sino que se basa en ciertos principios. Cuando utilizas la fuerza de la mente para imaginar un futuro mejor, estableces rutinas para llevarte allí y progresas para superar tu comodidad, puedes lograr cosas que están más allá de tus sueños.

Si quieres una prueba, espera un rato al lado de la línea de llegada.


Notas:

[1] Bakari Akil. “How the Navy Seals Increased Passing Rates.” Psycholo-gy Today. November 09, 2009. Accessed September 5, 2016. http://www.psychologytoday.com/blog/communication-central/200911/how-the-navy-seals-increased-passing-rates.

[2] Tom Anderson, “5 Ways to Keep Your Financial New Year’s Resolutions,” Forbes, January 8, 2016

[3] Norcross, John C., Marci S. Mrykalo, and Matthew D. Blagys. “Auld lang Syne: Success predictors, change processes, and self‐reported outcomes of New Year’s resolvers and nonresolvers.” Journal of Clinical Psychology 58, no. 4 (2002): 397-405

4/11/2018

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