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Pesaj en Blanco y Negro

Pesaj en Blanco y Negro

¿Por qué la Hagadá considera que Labán es el peor enemigo del pueblo judío?

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La historia judía trata con malvados villanos que han intentado destruir al pueblo judío. La Hagadá de Pesaj nos recuerda que existen en cada generación, y que Dios nos salva cada vez. Sin embargo la Hagadá nos cuenta acerca de un individuo que ha sido peor que cualquier otro. Y el ganador es... ¿El Faraón? ¡No! Es Labán, el suegro de nuestro patriarca Jacob, que engañó a Jacob bajo la jupá y siguió engañándolo una y otra vez.

Uno se pregunta por qué de todos los malvados, maniáticos genocidas y déspotas con sangre judía en las manos, durante más de 2000 años de historia judía, la Hagadá presenta a Labán como el peor. El Faraón, que literalmente se bañaba en la sangre de 350 niños judíos diariamente para aliviar su enfermedad de la piel, no obtuvo el título.

La Hagadá explica que el Faraón era un enemigo menor que Labán "Porque el Faraón solamente sentencio a los hombres a la muerte, pero Labán, quiso destruir a todos". ¿Qué significa esto?

Para entender el mensaje interno de nuestros sabios, necesitamos volver a la fuente bíblica donde Labán y Jacob se enfrentan. Después de trabajar lealmente para Labán, a pesar de haber sido engañado, Jacob tomó a su familia y a sus pertenencias, todas merecidas y ganadas de buena manera, y se fue de la casa de Labán para siempre. Labán persiguió a Jacob y lo enfrentó con una acusación extravagante, que necesariamente debe ser explicada. "Las hijas son mis hijas, los hijos son mis hijos, las ovejas son mis ovejas y todo lo que ves es mío" (Génesis 31:43). Labán tuvo las agallas de declarar eso después de que Jacob le recordara sus 20 años de arduo trabajo a pesar de haber sido engañado. ¿Qué puede reclamar Labán con respecto a todo lo que Jacob había obtenido?

El Color Blanco

La respuesta se basa en el nombre "Labán". La palabra hebrea significa Blanco. Representa el potencial para cualquier color del espectro. Uno que observa la luz a través de un prisma, sabe que la combinación de todos los colores es, luz blanca.

El color blanco representa el potencial de recibir todo pero de no comprometerse con nada.

El poder del blanco reside en el contraste que ofrece. El blanco es la superficie para el negro, y nosotros regularmente nos referimos a algo "claro" o "verdadero" como "negro sobre blanco". Pero, el blanco no está comprometido con ningún color, y en su forma pura, se mantiene blanco. El color blanco representa el potencial de recibir todo pero de no comprometerse con nada.

Estos rasgos únicos caracterizaban a Labán. Labán era un inescrupuloso, uno que ofrece un trato pero que luego lo cambia por otro. El podía sonar amigable un minuto y hostil en otro, cambiando de colores para obtener lo que quiere al final, pero nunca comprometiéndose con algo en particular. Para Labán no existe una verdad absoluta, la realidad es solamente una infinidad de posibilidades, el potencial para cualquier color.

Jacob es el opuesto exacto. Jacob está completamente dedicado y comprometido, y personifica el compromiso de alcanzar la voluntad divina. Jacob era "negro sobre blanco", la verdad clarificada en contraste con el fondo blanco, el Labán (blanco) sobre el cual construiría su familia, que eventualmente se transformaría en el pueblo judío.

Un Intento de Destruir Todo

Labán entendía esto, y sabía que Jacob se preparaba y se comprometía cada vez más con sus objetivos, en el contexto del contraste "blanco" que Labán proveía. Su reclamo con respecto a las pertenencias de Jacob no era una acusación legal. Era una acusación mas profunda: "¡Yo te ayudé a ser lo que tú eres! Tú me lo debes". Labán estaba técnicamente en lo correcto en relación a su contribución a la identidad de Jacob. La intensidad de la deshonestidad de Labán sólo hacía que la diferencia entre Jacob y Labán se acentuara, permitiendo que cada uno de ellos se centrara cada vez más en sus objetivos. Con ese argumento él quería tomar todo lo que Jacob poseía, quería reclamar a la familia como suya propia, y quería establecer el dominio del blanco sobre el negro, que se traduce en mantener abiertas las posibilidades sin comprometerse con ninguna.

Labán reclamó que la familia de Jacob era de él, pero eso era una acusación sin bases, era simplemente otra demostración de la habilidad de Labán para distorsionar los hechos a su favor.

Si Labán hubiera prevalecido, él habría destruido a los judíos, y el potencial de comprometerse con la espiritualidad se habría perdido. El Faraón no habría podido matar niños judíos, ¡porque no habrían existido niños judíos!, ¡jamás! Jacob resistió, y el negro por el que el luchó, el compromiso con el cielo, prevaleció sobre el no-compromiso que Labán representaba.

Los místicos ven esta batalla como el tema central de la festividad de Pesaj. El Gaón de Vilna explica que la batalla de Jacob y Labán representó un adelanto de nuestra supervivencia comprometida mientras fuimos esclavos en la sociedad hedonista de Egipto, la cual contaba con todas las posibilidades del mundo, pero rechazaba cualquier tipo de compromiso. Era una sociedad que creía en la magia negra para crear incluso más posibilidades, cuando las opciones naturales se acababan.

Exponiendo... Nada

El Éxodo de Egipto nos da las herramientas para resistir el mismo escenario en nuestra generación, elegir el "negro sobre el blanco", comprometernos y reducir las posibilidades. Una historia contada por un rabino israelí puede ilustrar este punto. Un hombre simple fue a ver una película por primera vez en su vida. Fascinado con los colores vívidos y con las imágenes gigantes, imágenes que parecían tan reales para él, se acercó a la pantalla y encendió una linterna para observar con mayor claridad. Para su desilusión todo lo que vio fue, Labán, blanco.

La Hagadá exige que nos veamos a nosotros mismos como si nosotros, personalmente, hubiéramos salido de Egipto. El prisma de la sociedad fragmenta la luz en miles de colores, y algunas personas sugieren que la idea de la fe, y la noción de la verdad absoluta, es anticuada. Pero cuando uno expone y confronta al relativismo, se puede ver más allá de las sofisticadas explicaciones y encontrar sólo blanco. Nada.

Pesaj nos da el poder necesario para defender nuestras creencias, para encender nuestra linterna en la pantalla que los demás perciben como realidad y exponer así lo blanca (Labán) que es en verdad.

4/4/2009

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