Casi todos han visto el hilo rojo. Si no en la muñeca de Madonna, entonces en la de Demi Moore o en la de Ashton Kutcher. O en la mitad de la gente dando vueltas en la calle.

¿Qué significa?

Uno de los ítems requeridos para construir el Mishkán, el Tabernáculo portátil que acompañó al pueblo judío en el desierto, era hilo rojo (Éxodo 26:1). La tintura roja venía de un tipo de gusano, enseñando que hasta el humilde gusano tenía un rol en la residencia de Dios. Desde entonces, el hilo rojo en la muñeca tenía la función de recordarnos obtener inspiración de Dios y mantener nuestros egos en jaque.

Desafortunadamente, como con tantas otras cosas, el significado del hilo rojo ha sido corrompido. En lugar de ser un recordatorio para poner los pies en la tierra cuando estamos centrados en nosotros mismos, se ha convertido en un amuleto, un escudo protector. Se supone que el pequeño hilo rojo puede protegernos de enfermarnos, de robos, accidentes. Puede conseguirnos un trabajo, una esposa, un bebé.

Entonces todo lo que necesitas es tomar mucho hilo rojo, darlo vuelta alrededor de la tumba de Rajel unas cuantas veces, recitar algunas bendiciones, y voila: ¡un talismán mágico! Sin embargo, esto es una descarada violación a la Torá, y está a miles de kilómetros de su objetivo original.

En las Jambas de tus Puertas

 De la misma manera, la mezuzá también ha sido imbuida con poderes especiales, de acuerdo a algunas personas. El mandamiento de ubicar las palabras de Dios “en las jambas de tus puertas” es para nosotros, literalmente, un recordatorio. “Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el señor es Uno”. es nuestra afirmación diaria de nuestra creencia en Dios, nuestra declaración de que Dios dirige el mundo, y nuestro compromiso de seguir las leyes que Dios nos dio.

Y sin embargo, la mezuzá ha sido disminuida a un amuleto de buena suerte, protegiéndonos de espíritus malvados. Consideramos a la mezuzá como una pata de conejo (lo que nunca ha representado mucha suerte para el conejo). Algunos usan la mezuzá como un pendiente o como un adorno, y otros ubican a la mezuzá en el tablero de su auto. Mientras que esto puede ser una bonita exposición de identidad judía, no está relacionado en absoluto con el mandamiento de “pon estas palabras en las jambas de tus puertas”.

En La Guía de los Perplejos, Maimónides incluye específicamente el uso de amuletos y fetiches en su definición de idolatría. Imbuirles a estos ítems “poderes” especiales diluye la fuente verdadera de todo poder, que es Dios. Hay mucha gente con hilos rojos que tiene problemas. Y sí, hay muchas historias de gente que ha tenido una lesión o una enfermedad, y después de ponerse un hilo rojo, su lesión sana. Por supuesto, no es una coincidencia, pero tampoco debemos creer que el hilo rojo los curó mágicamente.

Todos estos símbolos son recordatorios de que todo proviene de Dios.

Los judíos no tocamos madera, ni tiramos sal sobre nuestros hombros. Está bien, no deberíamos pasar por debajo de una escalera, ¡pero es por cuestiones de seguridad! Entonces, siéntete seguro de dejar que un gato negro se cruce en tu camino. Utiliza un hilo rojo si deseas, para recordar a tu matriarca Rajel y su santidad, o para recordar ser humilde, pero no para otras cosas.

Asegúrate de que la mezuzá en el marco de tu puerta es casher, porque si no lo es, no estás cumpliendo la mitzvá de “pon estas palabras en las jambas de tus puertas”. Toca tu mezuzá cuando pases como un recordatorio de que las palabras de Dios son una guía de cómo deberíamos vivir nuestras vidas. Utiliza un jamsa como un recordatorio para no ser fanfarrón, para no poner celosos a los demás. Utilízala como un recordatorio para no dar a los demás “mal de ojo”, para no ser resentido del éxito de los demás, para no desear lo que los demás tienen.

Eso es lo que son todos estos símbolos, recordatorios de que todo proviene de Dios. Toda protección, todo éxito, toda bendición, y hasta todo fracaso, todo proviene de Una Única Fuente. Con estos símbolos, lo que ellos invocan es el poder más grande de todos.