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Respetando Shabat en Hollywood

Respetando Shabat en Hollywood

Pensé que la frase "¡No trabajarás nunca más en ésta ciudad!" sólo se utilizaba en las películas antiguas.

por David Sacks

Poco después de haber empezado a cuidar Shabat, conseguí mi primer trabajo como escritor en un programa de comedia. El programa estaba en el puesto número 99, del ranking de 99 programas, que se transmiten en el horario central. No es que esto tenga algo que ver con la historia, sólo que siempre pensé que eso era muy gracioso.

No había mucho que hacer la primera semana, y era verano, cuando el sol se pone relativamente tarde, así que terminábamos de trabajar antes de que hubiera algún conflicto. La segunda semana fue distinta. El viernes ya había llegado, y estábamos terminando justo a tiempo para que yo pudiera llegar a casa para el encendido de las velas. Yo vivía cerca del estudio, así que siempre y cuando termináramos rápido, podría llegar a casa justo a tiempo.

Tuvimos una de esas reuniones en las que uno esta desesperado porque termine. Sin embargo, cada vez que estaba a punto de terminar, alguien invariablemente tocaba otro punto. Y después otro. Esto significaba estar sentado frente a una enorme ventana, mirando como el sol se ponía poco a poco. Finalmente, llegó la hora en que si no corría hacia mi casa, no lo iba a lograr.

No sabía que decir o hacer. Ya que no había tenido la experiencia de cuidar Shabat y a la misma vez estar trabajando un viernes hasta tarde, no había pensando en hablar del tema previamente con mi productor ejecutivo. Lo único que sabía era, que unos cuantos minutos antes de la puesta del sol no era el momento adecuado para empezar un discurso acerca de mis creencias religiosas. En otras palabras, estaba en problemas. Entonces, hice lo único que se me ocurrió en el momento. Me levanté, y sin decirle nada a nadie, me fui. Ellos debieron haber pensado que había ido al baño. Pero nunca regresé.

Recuerdo haber pensado mientras corría hacia el automóvil, que para un día de descanso toda esa situación estaba causándome mucha ansiedad. Tenía que hablar con mi productor ejecutivo, explicarle mi situación, y esperar que me apoyaran.

Después del fin de semana, fui con mi socio a la oficina del jefe, y le pregunté si podía salir unas horas antes la noche del viernes para poder cuidar Shabat. Me dijo, "No". Después me preguntó si quería seguir con eso del Shabat, porque si quería, ellos iban a reemplazarme. En otras palabras, trabajaba en Shabat o me despedían.

Cuando llegué a casa, llamé a mi agente. Él me preguntó que quería hacer. Yo le dije que no iba a trabajar en Shabat. Él me contestó que si ese era el caso, entonces, yo no iba a trabajar en la televisión nunca más.

Este fue un momento increíble. Los magnates de Hollywood son famosos por decir, "¡No trabajarás en ésta ciudad nunca más!", pero yo pensaba que eso sólo ocurría en las películas antiguas. Entonces, ahí estaba yo, y no sólo que alguien lo estaba diciendo, ¡me lo estaban diciendo a mí!

Al día siguiente le dije a mi socio que no seguiría trabajando. Él entendió, pero me dijo que iba a tratar de seguir en el programa sin mí. No lo culpé. Después de todo, él no era siquiera judío. Y no sólo eso, las personas trataban por años de entrar a los programas de comedia. Esta era una gran oportunidad para él, y estaba en todo su derecho de ver hasta donde podía llegar.

En muchos aspectos, este fue el momento más crítico de mi vida. Yo había sido extraordinariamente bendecido. Había logrado mi meta de ir a la Universidad de Harvard, escribir para la revista universitaria, y entrar a Hollywood. Pero a pesar de todo esto, algo estaba faltando.

Relacionado con esto, escuché una enseñanza, que por muchos años pensé que había salido de un sabio jasídico del siglo 19. Después me enteré que había salido de un ciclista tatuado que estaba en recuperación. No sólo que eso no le quita valor a la enseñanza, si no que yo pienso que la hace aún más interesante.

Él dijo, "todos nosotros somos creados por Dios con un hueco". Nosotros tratamos de llenarlo con logros académicos, drogas, relaciones, dinero, pero nada de estas cosas lo llena excepto Dios, precisamente porque es un hueco creado por Dios.

Necesitaba saber a donde el "éxito" me estaba llevando, y quizás aún más importante, a donde no me estaba dejando avanzar.

La sociedad moderna ve la religión cínicamente como un sostén, pero nada puede estar más lejos de la verdad. La búsqueda por la espiritualidad es una expresión del anhelo creado dentro de nosotros por Dios mismo. Para algunos de nosotros, esa voz interna se vuelve cada vez más fuerte en los momentos trágicos. Para otros, incluyéndome a mí, se vuelve más clara durante tiempos de abundancia. Esta voz interna dice: todas estas oportunidades son buenas, ¡pero tiene que haber algo más en la vida!

Ya no tenía la seguridad de que subir a ciegas la escalera del éxito me iba a llevar a lugares mejores. Necesitaba saber a donde el "éxito" me estaba llevando, y quizás aún más importante, a donde no me estaba dejando avanzar. Me di cuenta que si no podía avanzar por el camino junto con mi alma, entonces no importa cuanto avanzaba, era claramente un callejón sin salida.

La presión estaba definitivamente creciendo. Estaba a punto de perder mi trabajo, a mi socio, y me habían dicho que nunca más iba a poder trabajar en la televisión. Pero de alguna manera, a pesar de esto, me quedé tranquilo. Quizás no trabajaría en mi área favorita, pero en mi corazón yo estaba seguro que nada malo saldría de cuidar Shabat.

Mis agentes se involucraron y se reunieron con los encargados del estudio y con los productores ejecutivos. Para mi asombro, detrás de las puertas, todo el grupo resultó ser respetuoso y comprensivo.

Ahora, antes de aceptar un trabajo, siempre discuto sobre Shabat. A pesar del estereotipo que se tiene de las personas de la industria de entretenimiento, me ha conmovido la respuesta positiva que los judíos y los no judíos han tenido.

El judaísmo nos enseña que cuando uno se encuentra en medio de una dificultad, uno daría cualquier cosa porque desapareciera. Pero si la pasas exitosamente, no cambiarías la experiencia por nada. Dios me dio un gran regalo. Él pudo haber hecho que todo el proceso fuera fácil. Pero en su lugar, me dio la oportunidad para luchar por lo que creo. Quizás por esta razón, esto permanece marcado en mí como el momento más orgulloso de mi vida.

Desde ese momento, mi vida no ha sido la misma. Cuando se acerca el atardecer del viernes, no importa que este pasando a mí alrededor, no importa que tan ocupado este, todo desaparece y lo único que permanece es el Shabat. El Santo Shabat.

Publicado: 20/5/2008


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