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Rezar o no Rezar

Rezar o no Rezar

¿Es todo azar o hay algún mensaje más profundo?

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Daniel va caminando por un callejón oscuro, cuando de pronto es confrontado por dos hombres enmascarados que portan armas. Temiendo por su vida, Daniel eleva sus manos en dirección al cielo y comienza a rezar, "¡Dios, sálvame, por favor sálvame! Haré cualquier cosa, Dios – ¡iré a la sinagoga todos los días, realizaré ese largo viaje a Israel que he postergado durante tanto tiempo, incluso donaré la mitad de mis ingresos a obras de caridad!"

Justo en ese momento, aparece un coche de policía en el callejón, y los ladrones huyen. Daniel mira hacia el cielo y dice, "¡No te preocupes Dios, ahora yo me puedo hacer cargo de esto!"

El libro de Levítico describe cómo las ofrendas llevadas al Tabernáculo (más tarde al Templo de Jerusalem) eran el medio principal de la humanidad para conectarse con Dios. Sin embargo, hoy en día, nuestra principal conexión con Dios es a través del rezo (por ejemplo: los servicios de Shajarit y Minjá corresponden a las ofrendas "tamid" de la mañana y de la tarde). Cada judío es su propio "Templo" en miniatura. No se necesita viajar, ni hay necesidad de ningún intermediario.

El rezo es una parte sorprendentemente importante en la vida del ser humano. La historia de tapa de uno de los números de la revista Newsweek reportaba que la mayoría de los americanos rezan por lo menos una vez al día. Con toda nuestra tecnología, cinismo moral e indiferencia, es remarcable que por sobre todas las cosas, nuestra confianza en Dios persista.

Esto es más evidente en tiempos de crisis. Como dice el dicho: "no hay ateo en la cueva del lobo". Cuando tú estás hundido y el enemigo está viniendo - todo el mundo sabe a quien dirigirse. Incluso alguien que generalmente ignora a Dios, intuye en un nivel subconsciente que tenemos un Padre en los Cielos que nos ama. En la encuesta de Newsweek, el 87% dijo que Dios ha respondido a sus rezos. Cuando Dios contesta a tus rezos, ¡eso es una evidencia maravillosa de Su amor por ti!

Hay una leyenda en Jerusalem, la cual dice que si vas al Muro Occidental (el Kotel) por 40 días consecutivos y rezas por una cosa específica, eso te será otorgado. Hay muchas historias sobre esta costumbre que evidencian que esto realmente funciona y es difícil negarlo. Yo compartiré con ustedes mi propia experiencia:

Hace varios años atrás, yo deseaba mucho casarme y decidí que iba a comprometerme a ir al Kotel durante 40 días consecutivos. Al principio yo traté esta costumbre como un método mágico y metafísico para adular a Dios y obtener puntos a favor. Pero a medida que pasaban los días, comencé a entender el poder del rezo como un medio para la auto transformación. Un día y otro día, yo estaba forzado a examinar las áreas sobre las cuales necesitaba crecer antes de que se me considere "listo para el matrimonio".

El rezo judío es siempre dicho en voz alta porque el ejercicio de vocalizar las palabras nos fuerza a definir y refinar nuestras metas. Mi viaje diario al Kotel (el cual me llevaba 45 minutos de caminata de ida y otros 45 minutos de vuelta en Shabat) solidificó mi compromiso a confrontar estos temas y resolverlos.

A pesar de que Dios contesta todos los rezos, a veces la respuesta es "no". Es posible que nosotros estemos pidiendo algo erróneo sin saberlo. Un buen padre no le dará las llaves del auto a su hijo adolescente que aún no es suficientemente responsable como para manejarlo. Todas las súplicas del mundo no harán que un buen padre cambie de parecer. Pero el rezo es nuestra oportunidad para ir más allá de estas limitaciones. La palabra hebrea para rezar es "leitpalel", y viene de la raíz "palel", la cual significa inspeccionar. El prefijo "leit" es la forma reflexiva - que denota una acción que uno hace para uno mismo. Entonces, "leitpalel" es un acto de introspección personal. Cuando rezamos, miramos hacia nuestro interior y preguntamos: "¿Qué necesito cambiar de mí mismo en función de obtener lo que realmente quiero en la vida?". Este proceso de auto transformación significa que hoy yo puedo no ser más la misma persona a la que Dios le dijo "no" ayer.

¿El final de mi historia? Yo completé mis 40 días, y una semana más tarde me comprometí con mi mujer Keren.

Si el rezo es sólo para nuestro beneficio, entonces (tú puedes preguntar) ¿por qué el rezo judío siempre comienza con alabanzas a Dios? La respuesta no es porque Dios tiene un ego débil y necesita que nosotros se lo levantemos. Sino que el propósito de esta alabanza es para que nos sensibilicemos respecto de la capacidad increíble de Dios para ayudarnos. Nosotros debemos tomarnos el tiempo para reconocer y apreciar todo lo que Él hace por nosotros. Nosotros sabemos que nuestros padres nos aman por todo lo que ellos nos han dado, ¡pero Dios nos ha dado regalos infinitamente más valiosos! Si un ser humano te devolviera la visión, imagina lo que sentirías por él. Dios nos ha dado los ojos, los oídos, la inteligencia - ¡la vida! El saber que Dios puede hacer todo es lo que finalmente nos da las fuerzas y la resolución de empujarnos más allá de nuestros límites.

Esta es la razón por la cual cuando el judío reza en la mañana, el servicio comienza con la bendición sobre la visión, la movilidad, la conciencia y la libertad. Esto despierta nuestra apreciación por todos los regalos que Dios nos ha dado y nos recuerda cuánto Dios nos ama. Cuando nosotros apreciemos lo que tenemos, entonces Dios querrá darnos más.

Es lo mismo respecto del padre y su hijo. Si yo le doy a mi hija un nuevo juguete, y ella lo agarra sin ninguna apreciación, entonces yo, como un buen padre no debería darle más juguetes ¡hasta que ella aprecie lo que ya tiene! Nosotros podemos entender que el hijo de un millonario será un niño consentido si los padres le dan todo sin que él necesite trabajar para obtenerlo.

Lo mismo ocurre en nuestra relación con Dios. Ciertamente, Él puede darnos todo lo que necesitamos; Dios es infinitamente más rico y poderoso que la persona más rica de este mundo. Pero puesto que Dios quiere lo mejor para nosotros, Él quiere que nosotros crezcamos, lo ganemos - y seamos grandes.

A veces nosotros sólo apreciamos algo cuando lo perdemos. Cuando he tenido una gripe y luego me recupero, yo aprecio lo que significa estar saludable. ¡Pero yo no tendría que enfermarme para llegar a apreciar mi salud!

A pesar de que hay muchos factores, los rabinos dicen que una manera de garantizar una buena salud es decir la bendición "Asher iatzar" con concentración y sinceridad. (Asher iatzar es la bendición que el judío dice, créase o no, después de ir al baño. Nosotros le agradecemos a Dios por haber creado nuestros cuerpos con un maravilloso sistema de tubos y conductos. Y nosotros reconocemos que si incluso uno de ellos se bloqueara, nosotros no podríamos seguir con vida). El decir esta bendición con sinceridad afirma mi gratitud por la buena salud. Las bendiciones son la versión judía de "detente y huele las rosas". Yo puedo aprender mi lección sin experimentar una pérdida.

El Rab Noaj Weinberg, el Rosh Ieshivá de Aish HaTorá, nos cuenta sobre un hombre joven que relató lo siguiente:

"Dios y yo somos muy cercanos. Dios hace milagros para mí. Una vez, yo estaba subiendo con mi motocicleta por un camino de cornisa. Un camión dio vuelta en una curva y se pasó a mi carril, viniendo derecho hacia mí. Mis únicas opciones eran quedar aplastado o tirarme al precipicio. Lo siguiente que recuerdo es que estaba volando y veía las piedras debajo de mí. Yo grité "¡Dios!". Caí al piso y... ¡un milagro! Mi moto aterrizó entre dos rocas, las que actuaron como absorbentes del golpe y amortiguaron el impacto. Y luego yo caí delicadamente entre un conjunto de arbustos. ¡Yo no recibí ni un golpe! Entonces usted ve, Dios hizo un milagro para mí".

Rab Weinberg lo miró y le dijo: "Dime, mi amigo, ¡¿Quién crees tú que te ha tirado por el precipicio?!".

A veces necesitamos recibir un gran golpe para apreciar lo que tenemos.

La parashá Tzav (Levítico 7:11-15) discute acerca del Korban Todá, la ofrenda de agradecimiento que una persona llevaba a Jerusalem por haber sobrevivido a una situación de peligro – por ejemplo recuperarse de una enfermedad mortal, llegar sano y salvo después de un viaje a través del océano, etc. Esta ofrenda de agradecimiento constaba de 40 panes, que la persona debía comer de manera festiva en conmemoración del suceso.

El Talmud remarca dos características inusuales de la ofrenda de agradecimiento, que la distingue de otras ofrendas similares: (1) Involucraba una enorme cantidad de alimento – 40 panes, y (2) Todos los panes debían ser consumidos dentro de un período de tiempo excepcionalmente reducido – ¡menos de 24 horas! Obviamente, la persona que llevaba esta ofrenda de agradecimiento ¡nunca podría comer tanta comida en tan poco tiempo! Entonces, ¿por qué la Torá establece estos parámetros? La respuesta es que la Torá desea generar una situación en la cual uno no sólo agradezca por su buena fortuna, sino que también comparta su agradecimiento con otros. Con toda esta comida, uno se verá obligado a invitar familiares y amigos para compartir la historia de cómo se salvó del peligro. Hoy, sin nuestro Templo Sagrado, recitamos la bendición de agradecimiento (Birkat HaGomel) en la sinagoga durante la lectura de la Torá. (A propósito, el dar a luz indiscutiblemente se considera una experiencia dolorosa y peligrosa, ¡por la cual una mujer debe estar agradecida de haber sobrevivido!). La forma en que fortalecemos nuestra conexión y nuestra creencia es publicitando la protección divina. Esta es la esencia de Kidush Hashem, la santificación pública del Nombre de Dios. Después de la llegada del Mashiaj y de que el mundo alcance su estado de perfección, no existirá más la necesidad de llevar ofrendas de expiación, porque la gente no pecará. Pero ofrendas de agradecimiento van a haber siempre, ¡porque la necesidad humana de expresar gratitud es eterna!

Si tú quieres construir una relación con Dios, necesitarás un marco para hacerlo. Tú puedes intentar un viaje "virtual" durante cuarenta días al Kotel http://www.aishlatino.com/wallcam/. Además, el viernes por la noche es un buen momento para reducir la estática exterior y ponerte en contacto con tu ser interior. No mires televisión ni escuches la radio. (Y si eres realmente valiente, desconecta el teléfono). Puedes invitar a tus amigos, preparar una buena comida, encender las velas de Shabat y disfrutar del aislamiento.

Y respecto del rezo: Cualquier relación se construye con comunicación, y la comunicación debe provenir del corazón. Dios desea darnos el placer de la conexión. El Talmud dice que Dios hizo que Sara, Rivká y Rajel sean estériles, para que ellas se dirijan a Él rezando. Tú puedes rezar en cualquier lenguaje. En voz alta. Para ayudarte a comenzar, aquí hay unas líneas, escritas por mi primo, Leibel Rudolph (de bendita memoria): Querido Dios
Dame valentía para dejar ir las cosas,
Y así dejarte entrar.
Yo se que me amas.
Y con tu ayuda,
Encontraré el propósito, la alegría y la felicidad
Que Tú quieres para mí.

30/11/2008

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