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Historia de Una Plegaria

Historia de Una Plegaria

Un Seder en Bergen-Belsen

por

Según lo dicho por Josef Freuchtwanger, sobrino de Rab Davids

Era erev Pesaj, 1944. Toda la comunidad judía de Rótterdam – hombres, mujeres y niños –había sido trasladada desde Vesterbork, un campo de deportación en Holanda, al campo de concentración de Bergen-Belsen en Alemania.

Las condiciones en Vesterbork habían sido duras, pero la continuidad de la observancia religiosa había preservado la dignidad de los judíos y sus deseos de vivir. Bajo el liderazgo del amado y respetado sabio de la Torá, Rab Aharon (Bernard) Davids, se había mantenido algo de optimismo y espíritu comunitario. Al arribar a Bergen-Belsen, sin embargo, la vida diaria tomó un repentino, abrumador y drástico giro, la mayoría de las cosas que hacen que un ser humano se sienta humano, fueron arrancadas. En lo que para nosotros, 60 años después, se ha vuelto un escenario familiar, pero imposible de imaginar, familias fueron divididas, el absurdo trabajo forzado destrozó cuerpo y alma, y las enfermedades se esparcieron rápidamente.

Disponer de matzá para el seder, era, por supuesto, inviable.

Rab Davids, en ese entonces de unos cuarenta años – quien había sido separado de su esposa e hijos al arribar al campo de concentración – anhelaba mantener vivo el espíritu de su familia, incluso mientras su fuerza física disminuía. Sin embargo, bajo tales circunstancias calamitosas, la abstención de comer jametz seguramente traería debilidad y muerte para un gran numero de judíos. ¿Qué debían hacer durante la semana de Pesaj con su pequeña ración diaria de pan?

Él se reunió con otras autoridades rabínicas en el campo, y luego de una angustiante y larga discusión, acordaron una línea de conducta.

En la noche del 14 de Nisan, la noche del seder, Rab Davids se sentó en la cabecera de la larga mesa en la barraca de los hombres, conduciendo la ceremonia, no con una Hagadá – por supuesto que no había una – sino que de memoria. Cuando recitó la bendición, "...Quien nos santificó con sus preceptos y nos ordenó comer matzá..." levantó su voz y claramente recitó la siguiente plegaria, posteriormente traducida a ingles por el Prof. Harold Fisch:

Padre Celestial, es manifiesto y sabido por Ti que nosotros deseamos cumplir con tu voluntad con respecto al precepto de comer matzá y abstenernos estrictamente del jametz durante la fiesta de Pesaj. Pero con mucho dolor, no podemos hacer esto, debido a la opresión y el riesgo mortal en el que nos encontramos. Debemos cumplir con tus mandamientos, respecto a los cuales se dice, "Deberás hacerlos y vivir con ellos", (Vaikra 18:5), lo que significa, deberás vivir por ellos y no morir por ellos. Y consecuentemente nosotros escuchamos tus palabras, así como está escrito: "Cuídense y mantengan viva su alma". (Devarim 4:9) Por lo tanto te suplicamos que nos mantengas con vida y nos reestablezcas y redimas rápidamente de nuestra servidumbre de modo que podamos hacer a tiempo Tus preceptos y realizar Tu voluntad con un corazón perfecto. Amén.

Entonces él tomó un pedazo de pan y comió un trozo, impulsando de tal modo a sus hermanos a hacer lo mismo.

Rab Davids, junto con su hijo Elisha, murieron muy poco tiempo después de su liberación de Bergen-Belsen por parte de las fuerzas aliadas.

Su esposa Erika y sus hijas, junto con otras 2.800 personas, fueron evacuadas del campo por tren. Durante el viaje sin rumbo de dos semanas, 570 personas murieron y fueron enterradas en una tumba general en algún lugar a lo largo del camino. Aquellos que sobrevivieron al viaje fueron abandonados por los nazis cerca de la aldea de Troebits en Alemania del Este.

En 1947, Erika emigró con sus hijas a la tierra de Israel, llevando consigo una copia de la plegaria que su esposo había escrito. Ella murió en un asilo en Herzliya en 1997.

Cada año, su familia y sus descendientes leen la plegaria en voz alta en la noche del Seder, para oír otra vez como Rab Davids clamó a Dios, mientras le pedía a un grupo de judíos destrozados que hicieran lo inimaginable y que vivieran con los mandamientos, no que murieran por ellos.

Este artículo originalmente apareció en la revista "Jewish Action" de la Orthodox Union.

10/4/2009

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