¿Soy sólo yo o ustedes están de acuerdo en que estas subastas benéficas se nos están yendo de las manos? Me parece que cada semana otra (meritoria) organización sin fines de lucro me envía su amplio catálogo (¡Y aún no he ganado nada!).

Cuando llegó el último catálogo, no fui demasiado entusiasta. No planeé mirar los premios. Se veía como la solicitud habitual. Pero afortunadamente otro miembro de mi familia revisó el catálogo y me mostró algo realmente sorprendente. Sí, allí había la variedad usual de regalos incluyendo joyas, viajes y remodelaciones para la cocina. Pero lo que era notable de esta subasta era el premio mayor. No se trataba de miles de dólares en efectivo, ni un auto o un viaje a Israel o algún lugar exótico.

El premio mayor era algo especial, algo que duraría eternamente. Esa organización distribuye una vez al año zapatos a las personas necesitadas en Israel. Se trata de un evento altamente esperado en el cual 42 000 niños recibirán zapatos nuevos antes de Pesaj. Sí, leíste bien: ¡42 000! Y el ganador del premio mayor recibe el mérito de la distribución de los zapatos. Todos esos zapatos serán donados en honor del ganador o, si él lo desea, en honor a la memoria de un ser querido.

Me emocionó mucho leer eso. Fue uno de esos momentos en donde todos los problemas que afectan al pueblo judío desaparecieron y pensé: “Realmente es un privilegio ser parte de este pueblo” (¡y realmente quiero ganar el primer premio!). Esto es lo que significa dar, esto es lo que significa enfocarse en los demás y en nuestra vida espiritual, no en la material.

Normalmente yo arrojo estos catálogos directo al tacho de reciclaje, pero a este lo guardé. Y sí, decidí participar en el concurso. Puse algunos tickets para la rifa de un lindo collar que vi, pero estaba motivada por los pensamientos sobre el premio mayor. Era más caro que los otros tickets, pero también la recompensa es mucho mayor.

No estoy esperando que mi nombre salga sorteado (¡no tengo buenos antecedentes!) pero siento que ya soy una ganadora tan sólo por participar. De hecho, sólo por ser parte de este pueblo, incluso sólo por saber que existe un concurso así que motiva a otros miembros del pueblo judío.