“Asume que el otro tiene buenas intenciones”. Este era uno de los consejos en un artículo del Wall Street Journal sobre matrimonio. El artículo se enfocaba en situaciones en las que esposos y esposas tienen recuerdos diferentes sobre el mismo evento (¡y yo pensando que nos pasaba solamente a nosotros!) pero el consejo puede aplicarse al matrimonio en general. Y puede prevenir tantas discusiones, tantos momentos de frustración, tanta sensación de dolor o traición.

Asume que el otro tiene buenas intenciones. Esto cambiará toda la dinámica de tus relaciones. En vez de perder el control cuando tu esposo llegue diez minutos tarde, asume que él realmente quería estar ahí a tiempo y que el retraso fue inevitable. Ellos no quieren hacernos daño. Ellos no están saboteando a propósito nuestros planes o nuestros horarios cuidadosamente organizados. Ellos nos aman y quieren que estemos felices. El atraso probablemente estuvo fuera de su control.

Tenemos una obligación de “juzgar a todos favorablemente”. Y, si esto aplica a nuestros conocidos, ¡cuanto más aplica a nuestra pareja! Pero “asume que el otro tiene buenas intenciones” lleva esta obligación un paso más allá. No estamos solamente “juzgándolos favorablemente” como seres humanos en circunstancias confusas; los estamos juzgando favorablemente en relación a su esfuerzo e intención dentro de nuestro matrimonio. Muchos de nosotros hemos tenido infancias complicadas, situaciones tumultuosas y relaciones previas poco sanas que nos dificultan confiar en los demás. Pero asumir buenas intenciones hace que todo sea más tranquilo. Tenemos que darle a nuestra pareja una oportunidad, no ser tan duros.

Esto es siempre cierto si queremos construir una buena relación, pero es particularmente cierto cuando nuestra pareja ya nos ha demostrado su amor y lealtad, su preocupación y conciencia. Si tu pareja tiene un historial de buenas intenciones, entonces esta debería ser tu suposición por defecto. No deberías saltar inmediatamente a pensamientos desagradables y lugares oscuros; al contrario, deberías esperar algo bueno. Tu pareja siempre ha llegado a tiempo hasta ahora, así que probablemente no tuvo opción.

Creo que esta idea es uno de esos pequeños (o no tan pequeños) secretos que hacen la diferencia entre una relación ‘cálida y placentera’ y una relación ‘tensa y estresante’. Es un pensamiento tan simple pero al mismo tiempo tan esencial. “Asume que el otro tiene buenas intenciones”.

Y así como esto es crucial en nuestra relación de pareja, también es muy relevante en nuestra relación con Dios. ¿Cuántas veces los pensamientos de “¿Por qué yo?” y “No es justo” y “Todo les resulta mejor a ellos” entran en nuestra mente? ¿Cuántas veces reclamamos en contra de situaciones que son demasiado dolorosas o demasiado estresantes o que no resultan de la forma que esperábamos? ¡Asume que el otro tiene buenas intenciones! En nuestra relación con nuestro Creador, es en realidad más que una suposición. Es una afirmación de la realidad. Él tiene buenas intenciones. Siempre. Él quiere lo mejor para nosotros. Él sabe mejor que cualquiera qué es eso.

Todos seríamos tanto más libres si tomáramos esta idea en serio y la aplicáramos prácticamente en nuestro matrimonio y, por sobre todo, en nuestra relación con Dios.