“Debes sentirte tan aliviada ahora que tus hijos crecieron”, sugirió una conocida el otro día. “No puedo esperar a que los míos abran las alas”.

“¿Estás bromeando?”, le respondí. “Ser padres no tiene fin. Es una tarea de 24/7 para toda la vida. Los términos y las necesidades pueden cambiar, pero la responsabilidad siempre está ahí. Uno no se jubila de ser padre”.

Ella se fue un poco arrepentida de haber comenzado esa conversación.

Luego tuve una experiencia a partir de la cual yo entendí que estaba pensando de forma muy limitada. No sólo la paternidad es una empresa 24/7 para toda la vida; la verdadera “empresa” es nuestra responsabilidad con todos los otros seres humanos y, particularmente, con nuestros hermanos judíos.

En un breve viaje de negocios a Nueva York, encontré unos cuantos minutos para ir de compras; un poco de “tiempo para mí”. La vendedora me preguntó mi nombre y por la forma en que lo pronunció, entendí que era israelí. “Shavua Tov”, me dijo, confirmando mi impresión.

Mientras registrábamos mis compras (¡fui muy eficiente en mis pocos minutos!) ella empezó a conversar. “Anoche tuve que hacer havdalá yo sola”, me dijo, “porque soy soltera y vivo sola”.

¿Qué se supone que yo debía hacer con eso? La experiencia se acababa de transformar de un indulgente “tiempo para mi” a un tiempo de “responsabilidad por otro judío”. No lo estaba esperando. No estaba preparada. Me tomó completamente por sorpresa. Y a decir verdad, no lo quería.

Como no vivo en Manhattan, no había mucho que pudiera ofrecerle a parte de mi empatía. Hice lo mejor que pude, pero me sentí aliviada cuando otro cliente entró a la tienda y desvió su atención.

Sé que no hice mi mejor jugada en esa conversación, aunque no estoy segura de cuál debería haber sido. Pero también sé que ella me enseñó una lección.

Es posible que yo no fuera capaz de ayudarla (quizás lo único que ella buscaba era alguien que la escuchara), pero pude aprender algo. No existe estar en “tiempo libre”. No hay retiro.

Hay personas necesitadas en cada lugar, en cualquier momento, y no puedo ignorarlas. Tengo una responsabilidad y esta no termina al entrar a una tienda a un restaurante o la tintorería. Es 24/7. Es lo que significa ser un ser humano. Y es particularmente cierto al ser parte del pueblo judío, que vive con el credo kol Israel arevim zé lazé, ‘todos los judíos son responsables los unos por los otros’.

Iba a decir que no hay tal cosa como “tiempo para mí” pero creo que sólo necesito redefinir el concepto. No es que hago algo para mí cuando realizo una actividad egocéntrica sino que, paradójicamente, hago algo para mí cuando ayudo a otros. Y si alguien tiene un espacio extra en su mesa de Shabat en la ciudad de Nueva York, yo conozco a alguien que podría estar disponible…