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Mi cirugía justo antes de Pésaj
Con Ojos de Mujer

Mi cirugía justo antes de Pésaj

Ser completamente dependiente de otros me obligó a redefinirme.

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Me sometí a una cirugía de túnel carpiano justo antes de Pésaj. Gracias a Dios no fue nada serio. No fue cirugía a corazón abierto y cuando me preguntaron sobre directivas de salud avanzadas, en realidad me reí. ¿Para túnel carpiano? Por más nerviosa que estaba (¡y solamente pregúntenle a mi familia lo nerviosa que estaba!), nunca imaginé que esta cirugía era peligrosa. Y gracias a Dios no lo fue.

El equipo en el hospital no pudo ser más amable; el procedimiento no pudo haber sido más tranquilo (aunque el doctor si mencionó que le tardo 14 minutos en vez de 13). Pero llegué a casa con mi muñeca inmovilizada. No podía utilizar mi mano derecha, ¡justo antes de Pésaj! ¡¿En qué estaba pensando?!

Tengo mis excusas, realicé la cirugía a través de una compañía de seguros y tenía que tomar la cita disponible (estuve con dolores bastante tiempo y había esperado mucho), pero más que nada, cuando el doctor me dijo antes de la cirugía que iba a poder usar mi mano después —siempre y cuando no me doliera— nunca imaginé que a lo que él se refería era a mover mis dedos de los nudillos para abajo. ¡Yo me imaginé cocinar!

Mientras que no puedes mantener a una “chica que le gusta hacer” tranquila, yo tenía que reconocer mis limitaciones. No podía cortar, no podía cocinar, no podía levantar, no podía peinarme el cabello o atar mis zapatos o hacer mucho la verdad… al menos durante los primeros días. ¿Mencioné que no podía cocinar? Algunas personas pueden verlo como una bendición (¡¿Sin cocinar?! ¡Cuenten conmigo!) Pero la verdad yo sí me sentí bendecida ya que mis hijas ayudaron mucho e hicieron todo. Realmente aprecié su esfuerzo.

Pero estaba adolorida. No dolor físico; dolor emocional. Fue tan difícil para mí quedarme quieta. Me gusta hacer cosas. Me gusta ser productiva. Me gusta sentir esa sensación de logro. Me gusta servir comida que yo cociné (y sí, ¡me gustan los cumplidos!). Este Pésaj no podía ‘hacer’. Solamente podía ‘ser’.

Y sabía que, por más que me irritara, esta era mi oportunidad de crecer este año. Siempre me he definido a mí misma en base a lo que hago. Ahora tenía que enfocarme en ser. Y era muy incómodo.

Primero tenía que aceptar que estaba en una posición de dependencia. No podía comer si alguien más no lo preparaba por mí. No podía vestirme sin ayuda. No podía tipear artículos, emails o mensajes de texto. Ni siquiera podía abrir la botella de Tylenol con codeína sin ayuda. Y por supuesto que la lección de ‘depender de otros seres humanos’ siempre nos enseña sobre nuestra ‘dependencia en Dios’. A veces, cuando podemos lograr algo nosotros solos, nos olvidamos de Quién está realmente a cargo. Y, en el plan general de las cosas, fue un recordatorio relativamente “indoloro” de esto (comparado a las plagas que les comunicaron el mismo mensaje a los egipcios).

Y segundo, tuve que dejar de definirme a mí misma por lo que hacía. A pesar de que siempre había despreciado la idea de que una carrera definía la esencia de un ser humano y me había burlado de la clásica respuesta de fiesta a la pregunta de “¿Qué haces?”, la cual siempre involucraba una descripción laboral. Me transformé en presa del mismo problema. ¿Quién era yo si no podía cocinar para Pésaj, si no estaban “mis” brownies en la mesa, si estaba demasiado drogada por las medicinas como para compartir “mis” pensamientos? Tenía que escarbar más profundo. Tenía que enfocarme en lo interno, no en lo externo. ¿No le digo eso a la gente todo el tiempo? ¿No es eso parte del objetivo de la limpieza de Pésaj? Apuntar esa linterna hacia el interior de uno mismo no es tan cómodo, pero ayuda a reenfocarse.

Por suerte mi tiempo de semi-invalida fue corto. Al cabo de unos cuantos días estaba comprando, cargando y haciendo ejercicio. Solamente no podía cocinar y cargar cosas pesadas. Y después de unos días más ya era yo misma otra vez. ¿O no? Espero que no. espero haber aprendido las lecciones. Espero haber crecido a partir de la experiencia. Espero haber aceptado mi dependencia en Dios y renovado mi autodefinición en términos espirituales. ¡Espero no tener que pasar otro procedimiento médico cerca de Pésaj para asegurarme de interiorizar estas ideas!

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