Oznei Hamán de cheesecake con chispas de colores, Oznei Hamán con nueces pecán… ¡Oznei Hamán de carne! La lista puede seguir interminablemente. Apenas puedo llegar a mis mensajes importantes de correo electrónico porque mi buzón de entrada está repleto con nuevas e innovadoras recetas de Oznei Hamán. ¿Qué debería preparar este año? ¿Cómo puedo mantenerme al ritmo de todas las posibilidades? ¿Debo por lo menos intentarlo? (¿Acaso alguien realmente los come y los disfruta?).

Por un lado, este renovado interés en estas galletas tradicionales de Purim es emocionante. Cocineros aventureros por todo el mundo judío crean nuevas recetas e intentan agregar un poco de sabor a este dulce de Purim que, supuestamente, representa el sombrero que usaba el villano de la historia, Hamán.

Siempre es importante mantener viva la tradición y un interés renovado es inspirador. Yo disfruto los desafíos culinarios de cada festividad judía y la oportunidad de aunar lo nuevo con lo viejo. Pero hay un punto en donde ya es suficiente, en donde quizás estamos tan ocupadas probando oznei Hamán de tartas rellenas, Smores o de pastel de terciopelo rojo con queso crema parve, que nos olvidamos del propósito de la festividad. O el hecho de hornear puede realmente servir para aumentar nuestro interés… Ese es, por supuesto, el desafío.

Purim es la festividad que nos recuerda que siempre tenemos que mirar debajo de la superficie, tras las bambalinas, para identificar y reconocer que Dios es el máximo titiritero, que Él es Quien mueve todos los hilos. Hay muchas cosas que bloquean esta idea. Podemos pensar que todo depende de nosotros: nuestro poder, nuestras elecciones, nuestros cerebros, nuestros esfuerzos son los que hacen que las cosas ocurran. Podemos observar tan sólo la superficie y no darnos cuenta del significado más profundo que está bajo cada cosa que ocurre. Podemos caer en la trampa filosófica patrocinada por Amalek, el ancestro de Hamán, y afirmar que todo es coincidencia; sin entender que no existe algo así sino que todo es determinado por Dios.

O, simplemente, podemos distraernos por estar demasiado ocupadas con nuestras galletas, nuestros disfraces y nuestros mishloaj manot como para prestar atención al punto del día. ¿Escuchamos cada palabra de la Meguilá con concentración o estuvimos demasiado ocupadas planificando la siguiente comida?

Las festividades judías no son mágicas. Son oportunidades que requieren esfuerzo y concentración. Debido a que Dios quiere que nuestras elecciones sean significativas, porque Él quiere que veamos Su mano en el mundo de nuestro propio libre albedrío y no a través de coerción o a la fuerza o incluso notoria claridad, Él nos da la oportunidad de escoger incorrectamente.

Podemos cometer el error de pensar que todo es “mi logro”. Podemos cometer el error de pensar que todo es superficial. Podemos cometer el error de pensar que todo es capricho y casualidad y, Dios no lo permita, “al azar”. Podemos cometer el error de estar demasiado distraídas como para darnos cuenta. Podemos cometer el error de estar demasiado preocupadas con toda la belleza y la creatividad y (posiblemente incluso) con deliciosos oznei Hamán… Y perdernos el mensaje del día. Eso sería un verdadero desperdicio.

Por supuesto, seamos creativas. Preparemos oznei Hamán de arrollado primavera, oznei Hamán de tacos y oznei Hamán de cebollas con aceite balsámico pero no olvidemos el objetivo. Asegurémonos de tomarnos el tiempo para correr la cortina y ver claramente que todo (¡realmente todo!) viene de Dios. Incluso esta receta de oznei Hamán de pretzel de chocolate y mantequilla de maní que estoy a punto de probar…