La verdadera forma de consolidar una conexión es dar. Usualmente pensamos en esto en términos de la relación padre-hijo. Debido a que la naturaleza del dar va en un solo sentido, los padres aman a sus hijos mucho más de lo que los hijos aman a sus padres. Pero esta idea también se puede aplicar a una relación que te gustaría reparar, a alguien con quien te gustaría sentirte más cercano. Solamente tienes que empezar a brindarte.

Este fascinante principio no se aplica tan sólo a las relaciones, sino también a todo en la vida y puede utilizarse para profundizar nuestra conexión no solamente con las personas sino también con nuestros trabajos. No importa si objetivamente se trata del trabajo más significativo o no, del trabajo que más estimula el intelecto o no, tu trabajo soñado o no. Si das, te importará.

Aprendí esta idea de mi plomero. Ahora sé que puedes ganar un buen sueldo siendo plomero (¡algunos dicen que en estos días ganan mejor que un médico!) y por cierto estoy agradecida de tener un plomero disponible en el momento en que lo necesito, pero no hubiera pensado que es un trabajo muy interesante o emocionante. Aprendí lo contrario; o al menos aprendí a verlo a través de los ojos de mi plomero.

Tuvimos un problema con unas cañerías tapadas, aparentemente por las raíces de unos árboles. El plomero tiene una cámara especial que puede introducir a través de las cañerías y filmar lo que ocurre. De esta forma puede determinar cuánto avanzaron las raíces en nuestras cañerías y qué clase de reparaciones son necesarias. Yo quería saber la respuesta final, pero mi plomero deseaba mostrarme el video de nuestras cañerías. Realmente yo no deseaba verlo. Tenía muchas cosas que hacer, pero él fue muy insistente. ¡Y estaba muy entusiasmado!

A él le encanta mirar el video, las raíces y las cañerías y encontrar una solución para el problema. A mí no me fascina el video (quizás un poco de popcorn hubiera ayudado), pero me encantó su entusiasmo. Como dudo que él haya soñado desde pequeño con ser un plomero, creo que este es un ejemplo de “tú das, te importa”. Él invirtió en su trabajo y llegó a amarlo.

En el otro extremo del espectro, la semana pasada fui con mi esposo a una “Feria de Aromas”. Como pueden imaginar, era una exhibición y venta de perfumes, en donde los mismos perfumeros exhibían y explicaban sus mercancías. La explicación fue la que nos hizo pensar en este punto. Una mujer de Barcelona entró en muchos detalles describiendo la conexión de cada aroma del agua y de los paisajes de su ciudad natal. Un hombre de Inglaterra habló de la relación entre los perfumes que él creaba y las emociones que evocaban. Y así siguió. ¿Quién hubiera pensado que había tanto para decir sobre los perfumes? Ellos invirtieron en ese campo y su entusiasmo era contagioso.

Esto no es tan sólo algo interesante de observar. Es una oportunidad para todos. Ya sea que amemos o no un proyecto actual, nuestro trabajo o el área en que nos movemos, podemos llegar a amarlo e incluso sentir pasión por él. No estamos condenados o atrapados por nuestras emociones presentes. Si realmente damos, si realmente invertimos, nos llegará a importar. Esto significa que en verdad todo el mundo está abierto para nosotros.