Todos hablan sobre prepararse para Rosh HaShaná. "¿Estás preparado?" (¿Lo estamos alguna vez? ¿Estar preparado es algo con un comienzo y un fin finitos?) "¿Te estás preparando?" (¿Es un proceso en curso? ¿No deberíamos estar preparándonos toda nuestra vida?) "¿Terminaste con tus preparativos?" (¿Hiciste tus menús y preparaste tus cenas?).

Pero se me ocurrió recientemente (¡probablemente como a las 3 a.m. el cual parece ser mi tiempo "libre" en estos días!) que para prepararnos adecuadamente, debemos saber exactamente para qué nos estamos preparando. ¿Qué es Rosh HaShaná? ¿Qué se supone que debo aprender y entender e interiorizar en ese día? ¿Y cómo me preparo para hacerlo?

Por supuesto que hay preparaciones físicas – las compras, la planificación del menú, cocinar. Esta ese nuevo vestido que los esposos deben supuestamente comprarle a las esposas (y que las hijas parecen pensar que se aplica a ellas también). Está el preparar la mesa y recibir a los invitados. Estas cosas no son triviales. Estas cosas no son menores. Estas cosas son una parte esencial de la festividad. Y ciertamente requieren mucho esfuerzo.

Pero el verdadero trabajo es espiritual. El verdadero trabajo requiere introspección y reflexión. El verdadero trabajo demanda exploración y comprensión.

Hay tres ideas que son centrales en Rosh HaShaná – reinado, shofar y recuerdo (maljuiot, shofarot y zijronot). Es la aceptación y la interiorización de estos conceptos lo que será determinante en tu experiencia de Iom Tov. Eso es en lo que necesito trabajar. Yo siempre les digo a mis alumnos que la conciencia es la mitad de la batalla. Solamente saber en dónde tengo que enfocar mis energías me ayuda a darle forma y estructura al día – y a mis pensamientos errantes y caóticos.

Pero no es suficiente. Voy a escoger una idea en cada área de trabajo.

Reinado (maljut) significa aceptar la absoluta autoridad de Dios. Lo que sea que Él diga, aplica. Ya sea que me haga sentido o no. De hecho, si me hace sentido hay un peligro de que esté actuando en respuesta a mi propio intelecto y razón y no a la orden de Dios.

Una vez que he utilizado mi intelecto para determinar que hay un Dios y que Él nos dio Su Torá, entonces tengo que subyugar mi voluntad a la de Él. Puedo profundizar mi entendimiento de las mitzvot (mandamientos) para fortalecer mi observancia de ellas y mi conexión con Dios – pero no como una forma de evaluar su importancia o relevancia. Mi intelecto y mis metas no pueden compartir la monarquía con Dios. Estoy trabajando en reconocer el hecho de que mi intelecto es solamente una herramienta al servicio de mi Creador.

¿Qué pasa cuando escuchamos sonar el shofar? Es una experiencia muy profunda, casi fundamental. Nos llega muy adentro para tener acceso a un lugar innato de esperanza y anhelo. El shofar simboliza la redención. No siempre será así. Hay un mundo mejor en camino. No hay que desesperarse. Lo que sea que ocurra en la ONU…

Dios nos redimirá. El Mesías vendrá. Habrá un mundo de claridad y no de confusión. Esto nos permite levantarnos y enfrentar cada día. El shofar nos recuerda nunca darnos por vencidos, nos recuerda que no importa cuán sombrío parezca, el amanecer está a la vuelta de la esquina.

Y finalmente, recuerdo (zicarón). ¿Qué significa que Dios nos recuerda? ¿Había un riesgo de que Él se olvidara? Significa que tenemos una relación personal con Él; a Él le preocupa cada uno de nosotros individualmente. Reinado puede ser (y debe ser) un poco intimidante. Reinado puede ser un poco distante, ¡un poco impresionante! Recuerdo en cambio, es una experiencia cara a cara. Dios se preocupa por mí. Él está involucrado en mi vida. Él está interesado en mi bienestar. Él me ama más (mucho más) de lo que yo amo a mis hijos. Él quiere mi bienestar más (mucho más) de lo que yo quiero su bienestar. Y a diferencia de mi una madre humana, Él nunca está demasiado ocupado para mi, Él nunca se enoja conmigo y Él nunca comete errores.

Todo lo que ocurre está hecho a medida sólo para mí. ¡Wow! Recuerdo (zijronot) es nunca olvidarse que Dios me ama – imperfecta, luchando (un pie para adelante, dos pasos para atrás).

Voy a intentar absorberlo todo – el miedo, la esperanza, el amor. ¿Qué más podríamos pedir en el nuevo año?