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Cuando los Padres No Están de Acuerdo

Cuando los Padres No Están de Acuerdo

Cuando se trata de honor y respeto, la Torá le da el mismo estatus al padre y a la madre.

por

P. Siempre trato de respetar los deseos de mis padres y ayudarlos cada vez que puedo, pero ¿qué debo hacer cuando no se ponen de acuerdo?

R. El mandamiento de honrar a los padres es uno de los Diez Mandamientos (Éxodo 20:12):

Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Hashem, tu Dios, te concede.

La Torá también comanda respetar, o temer, a ambos padres por igual (Levítico 19:3):

Toda persona debe respetar a su madre y a su padre, y respetar mi Shabat. Yo soy Hashem tu Dios.

Si bien el orden en que aparecen el padre y la madre es diferente en estos dos mandamientos, ninguno de estos establece diferencias entre el padre y la madre. Lo mismo es cierto para otros mandamientos que se relacionan con el respeto a los padres, como el especial rigor que hay con respecto a pegarles o maldecirlos (Éxodo 21:15,17).

El comentario de Rashi al versículo de Levítico explica que la diferencia en el orden entre estos versículos tiene, de hecho, el objetivo de acentuar la igualdad de los padres: a pesar de que la tendencia es honrar más a la madre y respetar más al padre, la Escritura los presenta en el orden inverso para enfatizar que los mandamientos aplica a ambos por igual.

La única vez en que la ley judía le da preferencia a un padre es cuando hay una situación en que hay dos deseos que cumplir, pero sólo se puede satisfacer uno de ellos. El Talmud declara:

El hijo de una viuda le preguntó a Rabí Eliezer: Si el padre dice "Tráeme agua" y la madre dice "Tráeme agua", ¿Quién tiene preferencia? Él contestó: aplaza el honor de tu madre y honra a tu padre, porque tanto tu madre como tú están obligados a honrar a tu padre (1).

Pero esto se debe a una particular confluencia de eventos: dado que en los roles normales de la casa (al menos durante el tiempo del Talmud) era la responsabilidad de la mujer alimentar al marido, en este caso particular darle agua al padre lo honraba tanto a él (al cumplir su pedido) como a la madre (al hacerse cargo de su responsabilidad por ella). Por eso honrar al padre tiene precedencia. El talmud continúa explicando que si los padres están divorciados, esta diferencia desaparece, y que ningún padre tiene preferencia sobre el otro. En este caso, el hijo puede elegir a qué padre atender primero. El prominente comentarista Rabí Menajem haMeiri declara que en ese caso el hijo debería darle precedencia a quien pueda satisfacer más rápidamente, para mostrar presteza al cumplir con los mandamientos de Dios.

De hecho, podríamos imaginar una situación en la que la misma regla se aplique al revés. En un hogar con las reglas tradicionales para los sexos, es el trabajo del hombre hacerse cargo de las reparaciones. Si la madre dice: "Por favor arregla la canilla" y el padre dice: "Por favor arregla el hervidor", el pedido de la madre tendría precedencia, dado que tanto el hijo como el padre están obligados a hacerse cargo de la reparación que solicita la madre.

Si la diferencia de opinión aplica a tu conducta personal y no a las tareas que debes hacer por tus padres, no estás obligado a escuchar a ninguno de los dos. Considerar cuidadosamente el consejo de un padre es respetuoso y, en la mayoría de los casos prudente, pero no es el punto principal al que la Torá se refiere. Honrar y respetar a los padres trata principalmente sobre sus necesidades, no sobre las tuyas; eres tú el responsable, no ellos, de elegir tu conducta en la vida diaria.

Las diferencias de opinión entre los padres pueden ser meramente incómodas o pueden llegar a ser incluso traumáticas, por lo que espero que tengas éxito en mantener relaciones amorosas y constructivas con ambos. En la medida en que tengas que elegir, deberías saber que la Torá no le da precedencia a ningún padre en los mandamientos de honor y respeto.

FUENTES: (1) Talmud Babilónico Kidushin 31a.

18/7/2013

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