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Las pruebas de la vida son parte de las lecciones que cada persona tiene que superar con el fin de mejorar su carácter, estas siempre llegan bajo el área en la cual se tiene que trabajar, por esta razón, son difíciles de superar y algunas veces complicadas para reconocerlas. Cuando la persona entiende que el problema o la situación que vive no es un castigo sino una prueba de Dios, lo único que le queda es subir la mirada, agradecer y aprender la lección para poder superarla.

Las pruebas de la vida no se escogen, llegan sin pedirlas y cuando uno menos las necesita. Lo importante es que cuando tocan la puerta, hay que reconocerlas, captarlas y hacer lo mejor de ellas; a pesar del enojo, frustración, e impotencia que causan, estas pruebas vienen a confrontar los sentimientos más profundos, brindando la oportunidad de crecer y ver el mundo con una visión renovada y más madura. Las pruebas marcan para siempre.

¿Pero cómo saber cuándo un problema es en realidad una prueba enmascarada? Muchas veces el enojo nubla la visión y no permite ver más allá del incidente o la complicación, sin embargo si el problema persiste, se repite y no se diluye a pesar de todas las acciones que se realizan, seguramente el problema es simplemente una prueba oculta que viene a dar una lección importante.

A cada persona le toca una prueba y un reto, nadie tiene o necesita entender la misma lección. Hay personas que tienen que aprender a vivir sin lujos o con problemas de dinero, otros tendrán que luchar contra su fuerza de voluntad, habrán quienes deban superar alguna enfermedad y algunos otros deberán aprender a manejar sus relaciones personales. Lo cierto es que nadie se salva, hay una prueba para cada quien en esta vida, nadie se salva de ellas.

Por años Rosita renegaba de la poca respuesta que su esposo tenía cada vez que ella le pedía que la entendiera, muchas fueron las discusiones donde ella le suplicaba con fervor que tratara de hacer el intento de entenderla, que tratara de ver la vida con sus ojos, en vano fueron sus suplicas, ya que él, nunca pudo cambiar, prometía, y claro que tenía la intención de hacerla feliz, pero la realidad fue que él nunca supo cómo hacer algo concreto para mejorar, no por malo, al contrario, era una buena persona pero con muchos otros conflictos internos, simplemente no contaba con los recursos emocionales necesarios, ni tampoco sentía una necesidad urgente para conseguirlos.

Fue así como Rosita entendió que la única que estaba sufriendo en la relación era ella, que la que no vivía en paz solamente era ella, por lo tanto la prueba que tenía era un reto para ella, nada que ver con él, por lo menos no en ese momento, ni con esa cuestión.

Este descubrimiento, no fue algo placentero, sin embargo al aceptarlo, le ha traído mucha paz y entiende que el vivir con una persona tan difícil como su marido, quizá sea el regalo más preciado, ya que gracias a la nueva actitud que ha tomado, Rosita podrá entender bajo su propia experiencia lo que significa querer, tener paciencia y saber que la vida es como es, no como ella quisiera que sea.

La receta: Reconoce tus pruebas en la vida

Ingredientes:

  • 1 pieza de reconocimiento; aceptar la situación incómoda como una prueba
  • 1 racimo de fortaleza; valor para confrontar y buscar una solución
  • 2 rebanadas de actitud sensible; disposición abierta, flexible y positiva
  • 3 gotas de confianza y fe; inspiración y esperanza para una solución acertada
  • 2 cucharadas de determinación, actitud con lucha y dirección para triunfar
  • 1 taza de constancia; tenacidad y propósito para no abandonar la lucha
  • 2 pizcas de calma; voz interna que da tranquilidad y perspectiva

Recomendación del chef: No hay casualidades en esta vida, si llega alguna situación difícil, lo más probable es que sea una prueba diseñada para la persona que siente esa incomodidad. Es mejor aceptarla y solucionarla lo más rápido posible, con el fin de evitar dolor y sufrimiento innecesario.

Modo de preparación:

  1. Las pruebas suceden en el perímetro inmediato de cada persona. Estas son subjetivas ya que dependen de la propia percepción y generalmente vienen acompañadas de una lucha interna; para que se dé el crecimiento personal es necesario que haya una lucha.

  1. Todas las acciones que uno realiza cuentan. Cada paso, acción y pensamiento puede ya sea conducir a un estado de grandeza, paz o tranquilidad o bien angustiar, frustrar y aumentar el enojo y la incomodidad.

  1. No existen pruebas que no se puedan pasar. Es importante entender que no hay imposibles, aun cuando la prueba no tenga solución habrá algún mensaje que se pueda aprender. Finalmente todo pasa, se acomoda y se mejora, esta es la naturaleza.

Solo cuando se enfrentan y se superan las pruebas que se presentan, se obtiene un sentido claro y valioso de la vida”.

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