Mis problemas son más serios que los tuyos… las dificultades de mi familia son más intensas y duelen más… Cuando uno sufre se satura y se angustia de tal forma que siente que sus problemas tienen complicaciones más difíciles de resolver que las de otras personas.

¿Por qué se pierde más fácilmente la perspectiva cuando las dificultades son propias? ¿Por qué se puede entender o ver soluciones más prácticas y objetivas a los problemas de otros?

El término “cirugía menor” se refiere a todas las cirugías que les hacen a “otros”, porque cuando se trata de uno… hasta las muelas duelen más. El drama se siente con mayor intensidad, después de todo, uno es el que se encuentra en medio de los problemas, o incluso es uno mismo el que provocó o creó la complicación.

Los problemas personales no se ponen en tela de juicio, ni tampoco son una competencia para ver quién sufre más. Cuando se trata de dificultades, cada quien sabe qué tanto le aprietan los zapatos y lo difícil que la está pasando. Todos los problemas deben de ser respetados.

Cuando la persona que sufre se siente validada y comprendida, muchas veces, su problema difícil se puede diluir y hasta se puede resolver con mayor facilidad.

Tener la capacidad de sentir empatía por el dolor y los problemas de otros, no sólo ayuda a la persona que está sufriendo, también hace que la persona empática se vuelva más sensible, más humilde y hasta más sabia, ya que aprende cómo escuchar, entender y ayudar. Asimismo, facilita la comunicación, abre horizontes y perspectivas, fortalece la autoestima, y sobre todo, permite aprovechar las oportunidades para aprender a tratar a otros y mejorar la calidad de vida en general.

La realidad es que lo que para uno pudiera ser una gran dificultad, para otro puede ser sólo un inconveniente o hasta una tontería que no requiere mucha ciencia para poderse resolver. Sin embargo, uno debe de reconocer que a la persona que se le complica o le crea conflicto, genuinamente le está costando trabajo. Por lo que uno debe ser prudente y respetuoso. Si se puede ayudar fabuloso y si no, por lo menos no se debe criticar o menospreciar.

Cuando uno se siente cómodo con sus pensamientos y acciones, tiene mayores posibilidades para entender a los demás. No tiene que convencer a nadie de nada, ni tiene que buscar la aprobación, por lo tanto, se puede valorar y reconocer que otros también tienen el mismo derecho a sufrir y a tener problemas y estos son tan serios e importantes como los propios.

Sentir empatía por las personas, no es tener lástima, ni es un sentimiento superficial o ligero. La empatía es el ingrediente principal para validar, sanar y resolver conflictos.

La receta: Empatía

Ingredientes

  • Atención – estar consciente y presente sin dar interpretaciones o juicios personales.

  • Sensibilidad – poder sentir y entender la aflicción y el sentir de otros.

  • Actitud positiva – disposición abierta y dispuesta a ayudar si hay oportunidad.

  • Integridad – no comprometer los principios personales, pero saber escuchar y aceptar otros.

  • Prudencia – reconocer cuándo es el mejor momento para hablar y cuándo es mejor callar.

Afirmación Positiva:

Deseo con todo mi corazón que la persona que está pasando por un mal momento pueda sentir paz y armonía en su alma. Espero que pronto pueda resolver el problema que le está creando conflicto. Escucho su sufrimiento y quisiera servirle de apoyo. Sé que algo bueno puede salir de esta situación. Envió a través de mis pensamientos fortaleza, armonía, amor e inteligencia para que solucione sus problemas.

Los beneficios de ser una persona empática:

  1. La empatía valida los sentimientos de otros y mejora las relaciones personales. La acción de ser escuchado y reconocido es la base para crear una relación sincera y emocionalmente nutritiva. Escuchar con los ojos y con el corazón absorbe y regenera dolores profundos difíciles de conciliar.

  1. La empatía acerca a la humanidad y crea lazos cercanos. Una persona empática puede ofrecer la fortaleza necesaria para solucionar o sana los problemas que causan sufrimiento y angustia. La empatía te ayuda a caminar con los zapatos de otros, por lo que te hace más noble y más sensible.

  1. La empatía es un maestro muy sabio. Cuando las experiencias y el dolor propio pueden sanar a otras personas, se transforman en sentimientos poderosos que hacen que la persona pueda ser un profesor que puede guiar, sanar y salvar vidas de otras personas.

La empatía tiene la magia que nos ayuda a entender el corazón de las personas que sufren y las hace sentir que no están solas y que son comprendidas.


Extraído de recetasparalavida.com