Por lo general los niños no son respetuosos cuando están enojados, desilusionados o frustrados. Cuando no obtienen lo que desean o no hacen lo que quieren hacer, a menudo dicen cosas tales como:

¡Tú no eres mi jefe!

¡Tenemos la peor familia que existe!

¡Nunca me dejas hacer nada!

Los niños son insolentes porque no aprendieron a manejar los abrumadores sentimientos de enojo, desilusión y frustración. Entonces dicen cosas que no desean decir. Todavía no aprendieron el arte de la diplomacia.

Por eso, cuando dicen: “¡Tú no eres mi jefe!”

Lo que en verdad quieren decir es: “Estoy en medio de un juego maravilloso y no quiero irme a dormir. ¿Puedo jugar otros cinco minutos?”.

Cuando dicen: “¡Tenemos la peor familia que existe!”

Lo que en verdad quieren decir es: “Siento muchos celos de Sara. Ella acaba de viajar con su familia a Disneyworld y todo el tiempo alardea por eso. ¡Realmente yo también deseo viajar!”.

Cuando dicen: “¡Nunca me dejas hacer nada!”

Lo que en verdad quieren decir es: “¿Cómo voy a mantener mi imagen frente a mis amigos? Tendré que decirles que no iré con ellos a la mejor fiesta del año”.

Si sólo nos dijeran lo que en verdad quieren decir, si expresaran su enojo, su frustración o su desilusión respetuosamente, sentiríamos mucha más compasión. No te preocupes, esto no significa que necesitemos rescindir de nuestras reglas o de nuestras decisiones. Sin embargo, sin duda puede ayudarnos para evitar nuestras habituales respuestas enojadas, lo cual por lo general sólo logra exacerbar todavía más el problema y provoca más peleas.

Para alentar a los niños a decir lo que realmente quieren decir y ayudarlos a expresar esos sentimientos difíciles, necesitamos actuar de una forma contraria a la intuición. Tenemos que controlar nuestra reacción y responder con calma ante la falta de respeto. Es todavía mejor si le damos al niño una oportunidad para traducir lo que está diciendo, en esencia si le enseñamos cómo expresar su enojo, su frustración o su desilusión de una manera que sea más diplomática y más inteligente emocionalmente.

Aquí hay 4 frases que pueden ayudarnos a lograrlo:

1. “Se te escucha muy molesto y enojado…”

Responder a la impertinencia del niño con empatía probablemente sea la táctica más efectiva que puede aplicarse. De esta forma les damos las palabras que necesitan para decir cómo se sienten. Esto puede calmar a los niños rápidamente, lo que les permite pensar mejor. También es una invitación para comenzar una conversación respecto a lo que en verdad les está molestando.

2. “Lo que en realidad quisiste decir, pero no pudiste hacerlo, es…”

Tamar Chansky, autora de Freeing Your Child from Negative Thinking, dice que esta es su frase favorita, porque es una manera sencilla de enseñar un lenguaje respetuoso. Esto le da al niño el argumento y una segunda oportunidad. Por ejemplo, cuando tu hijo te dice: “¡Sólo compraste helado de vainilla y no de chocolate! ¡Yo quiero helado de chocolate! ¡Nunca compras nada que me gusta!”. Tú debes decirle: “Lo que en realidad quisiste decir, pero no pudiste hacerlo, es: ‘Mami, muchas gracias por hacer cada semana las compras y alimentar a la familia. Por lo general compras golosinas que me gustan y preparas mis platos favoritos. Estoy desilusionado respecto al helado; mi sabor favorito es el chocolate. Por favor, ¿puedes comprar helado de chocolate la próxima vez?’”.

3. “Yo sé que estás molesto, pero puedes decirlo respetuosamente…”

La empatía y un recordatorio amable para ser respetuoso pueden obrar maravillas con niños que ya han aprendido cómo ser respetuosos y cómo manifestar sus problemas de una manera razonable.

4. “Sé que sabes cómo hablar con respeto… ¿Puedes tratar de decirlo de nuevo?

Similar al número 3, también es un reproche amable. En esencia le estás diciendo: “Fuiste completamente irrespetuoso, pero sé que puedes mejorar tu comportamiento”.

El comportamiento respetuoso es una de las habilidades interpersonales más importantes que necesitamos enseñarles a nuestros hijos. Estas 4 frases pueden ayudarte a lograrlo.