Los viernes a la noche, después de encender las velas y bendecir a cada uno de mis hijos, le entrego a cada uno su ‘vaso genial’.

Hace algunos meses, decidí crear un ‘vaso genial’ para cada uno de mis hijos en el cual cada semana pongo algunas notas que describen algo genial que cada uno hizo. A ellos les encanta leer estas notas, por lo que decidí agregar un vaso para mi esposo. Eventualmente incluso ellos agregaron uno para mí.

Escribir cada semana las notas para los ‘vasos geniales’ llena mi corazón y mi hogar del tan necesario optimismo y gratitud. Me ayuda a enfocar la atención en todas las cosas positivas que tanto mi esposo como mis hijos hacen cada día.

¡Nuestros vasos geniales!

También me recuerda reconocer mis propios logros y bendiciones, para que cuando olvide cuánta bondad tengo en mi vida, pueda ir a mi propio vaso y encontrar una nota que me recuerde quién soy y de qué estoy orgullosa.

Algunos ejemplos de notas que he escrito para mis hijos son:

  • Ayudó a la vecina con sus hijos cuando ella lo necesitaba.
  • Estudió mucho y recibió una calificación espectacular en el examen de matemáticas.
  • Compartió la última galleta.
  • Ayudó a descargar las compras del auto.
  • Recibió a los invitados.
  • Aprendió a andar en bicicleta sin ruedas de apoyo
  • Cruzó todas las barras en la plaza sin caerse.

Algunas notas que he escrito para mi esposo incluyen tanto cosas grandes como pequeñas:

  • Trabajó muy duro por nuestra familia.
  • Reparó el lavabo.
  • Puso aire a mis llantas.
  • Estudió Torá con los niños.
  • Me ayudó el viernes por la mañana.
  • Iluminó mi día con una sonrisa cálida.

Los frascos están en el borde de la ventana de la cocina. Poco después de comenzar la tradición, mis hijos preguntaron si podían escribirse notas entre ellos también. Así que puse una pila de hojas y un lápiz frente a la ventana y, de vez en cuando, ellos contribuyen a los frascos de cada uno.

La semana pasada, después de encender las velas, una de mis hijas me dio mi frasco y leí las notas de cada uno de mis hijos con los ojos llenos de lágrimas:

  • Preparó cenas deliciosas.
  • Me llevó a la escuela.
  • Me alegró cuando tuve un mal día.
  • Me ayudó con mi tarea.
  • Me llevó a comprar botas nuevas.
  • Me leyó un cuento antes de dormir.
  • Se despertó temprano para prepararme un desayuno caliente.

De repente comprendí cuántos momentos significativos había vivido durante la última semana sin darme cuenta. Sentirnos valorados y reconocidos nos ayuda a construir nuestra personalidad. Pero al ver los rostros radiantes de mis hijos que me observaban mientras yo leía sus notas, entendí que todavía más nos construye el hecho de reconocer conscientemente los regalos y las bendiciones que los demás traen cada día a nuestras vidas.

Desde que comenzamos a mantener la tradición del ‘vaso genial’, comenzó a ocurrir algo hermoso. Cada uno comenzó a sintonizarse más con los esfuerzos y el trabajo de los demás. Hace poco estábamos en una heladería y la línea avanzaba lentamente. Algunos niños que esperaban delante de nosotros se quejaban y sus padres empezaron a molestarse. Entonces uno de mis hijos dijo en un tono de voz suficientemente fuerte, para que lo oyera la persona que estaba trabajando detrás del mostrador: “Huau, hay tanta gente y ella trabaja sola. ¡Es increíble cuanta paciencia tiene, a pesar de trabajar tan duro y de que todos se estén quejando!”.

Ahora me descubro buscando conscientemente la bondad en las personas que me rodean. Hace unos días, cuando fuimos a patinar sobre hielo, había un señor mayor con un gorro de veterano del ejército sentado a un costado. Yo me acerqué a él y le dije: “Muchas gracias por servir a nuestro país”.

La cara del hombre se iluminó y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando me agradeció por reconocer su servicio. Una simple frase y una sonrisa, pero fue suficiente para iluminar su día y su perspectiva de la forma en que lo ve el mundo.

Pruébalo en tu próxima reunión familiar. Vayan por turnos alrededor de la mesa y agradezcan a cada persona por algo único y maravilloso que ella brinda a sus vidas. Permítanle saber cuánto más brillante es el mundo porque ella es parte de él. Entonces podremos comenzar a reconocer la Fuente infinita de todas las bendiciones y personas en nuestras vidas, Quien nos da a cada uno un ‘vaso genial’ de vida y cada día otra oportunidad para llenarlo con bondad.