Hay muchas maneras en que se puede cumplir la mitzvá de encender la menorá de Jánuca. Si bien se pueden usar velas de cera, de cera de abeja, de parafina o una variedad de aceites, lo preferible es encenderla con aceite de oliva. ¿Por qué con aceite de oliva?

Este era el aceite que el pueblo judío usaba para encender la Menorá del Templo Sagrado, y con aceite de oliva ocurrió el milagro. Hoy, cuando encendemos nuestra menorá con aceite de oliva, imitamos la manera en que los cohanim encendían la Menorá en Jerusalem.

Sin embargo, hay otras razones por las cuales el aceite de oliva es significativo y contiene un simbolismo especial, sobre todo en Jánuca. Para los griegos, todo lo que era externamente bello era bueno; para el judío, todo lo que por dentro es bueno, es bello. La victoria de Jánuca es la victoria de la esencia interior sobre la apariencia externa, de la luz sobre la oscuridad.

La oliva es un símbolo apropiado para esta victoria, porque la luz de la Menorá viene del aceite de la oliva. Aunque la aceituna parece ser apenas una fruta pequeña y poco distinguida, su apariencia externa es engañosa. En la aceituna hay mucho más que lo que el ojo puede ver. Dentro de esa pequeña fruta está el aceite que puede iluminar toda una habitación. Si bien la aceituna parece ser sólo un alimento pequeño y simple, cuando se transforma en aceite esa fruta simple contiene la luz.

Al ver la luz que emana del aceite de oliva, nos despertamos a las posibilidades de luz oculta en otros sitios, la luz oculta en las cosas físicas más simples que esperan ser reveladas a través de nuestro uso y de nuestro entendimiento. También recordamos que si miramos más allá de las superficialidades de este mundo, más allá de la máscara de la oscuridad, podemos percibir la luz.

En la época de Jánuca las olivas en los árboles están al fin de su temporada y comienzan a pasar de verdes a negras. Las aceitunas negras son las que contienen más aceite. Mientras más negra es la aceituna, más luz contiene. A veces necesitamos esperar, aguardar que llegue nuestro momento, para poder tener mayor entendimiento. Cuando los macabeos encendieron la Menorá esa fue la victoria de su paciente entendimiento de que en el mundo hay mucho más que lo que ven los ojos.

La tradición jasídica enseña que la palabra hebrea hashemen, “el aceite”, tiene las mismas letras que neshamá, “alma”. El aceite es la esencia oculta de la oliva; el alma es la esencia oculta del hombre.