Además de la creación del mundo (1), en Rosh Hashaná también ocurrieron otros eventos significativos, incluyendo la liberación de Iosef de la prisión.(2) (Iosef fue falsamente acusado de un crimen y pasó varios años en una prisión egipcia). Entender la conexión que la liberación de Iosef tiene con Rosh Hashaná nos dará una nueva perspectiva sobre la festividad.

Iosef era el hijo favorito de Iaakov (3), el hijo mayor de Rajel, la esposa preferida de Iaakov. Él estaba destinado al liderazgo entre las tribus y a la grandeza espiritual, un actor principal para llevar el mensaje de Dios a toda la humanidad. El singular estatus y el destino de Iosef fueron confirmados en sus sueños proféticos, en el que todos sus hermanos se posternaban ante él como rey.

Sin embargo, cuando Iosef tenía 17 años, todo se derrumbó. Sus hermanos primero planearon matarlo. Reubén los convenció de salvarle la vida, pero lo arrojaron a un pozo profundo (que ellos no sabían que estaba repleto de serpientes y escorpiones) (4). Finalmente los hermanos decidieron venderlo a una caravana para que se lo llevaran como esclavo a una tierra lejana. Su familia lo había rechazado; sus esperanzas estaban quebradas; sus aspiraciones de grandeza se veían muy lejanas. Hasta donde él podía ver, ahora viviría una vida de esclavitud, vacía de todo sentido.

A pesar de lo difícil que era para Iosef vivir como esclavo, las cosas se pusieron todavía peores. Acusado falsamente de atacar a la esposa de su amo, fue arrojado en prisión. Iosef entendió que pasaría el resto de su vida languideciendo en esa celda. El camino hacia el cumplimiento de sus sueños parecía haberse perdido (5).

En un solo día, Iosef pasó del punto más bajo de su vida a la mayor grandeza.

Entonces, en Rosh Hashaná, llegó un mensajero del faraón para sacar a Iosef de prisión. De repente Iosef se encontró frente al faraón, uno de los reyes más poderosos del mundo. Tras interpretar los sueños del faraón, Iosef fue promovido a ser el segundo al mando después del faraón. Recibió un anillo con el sello real, lo vistieron con prendas reales y le brindaron grandes honores mientras viajaba en la carroza real. En un día, en Rosh Hashaná, Iosef pasó de ser un esclavo y un prisionero sin esperanzas a ser el poderoso virrey de Egipto. El cumplimiento de sus sueños de infancia ya no era una fantasía lejana sino una cercana realidad.

Este repentino cambio de dirección también nos puede ocurrir a todos en Rosh Hashaná. Rosh Hashaná es un día designado para cambios drásticos. Cada año, el mundo se refresca y se vuelve a crear en este mismo día (6). Dios juzga a cada creación y decide si y cómo debe ser recreada para el nuevo año. Esto nos presenta una oportunidad increíble. Dado que nuestra creación se renueva en Rosh Hashaná, podemos convertirnos en una persona diferente de la que éramos el año previo. Con sincera plegaria y arrepentimiento, Dios puede recrearnos sin los desafíos de nuestro pasado.

Por lo general, no podemos esperar cambiar de forma tan drástica de la noche a la mañana. Sin embargo, hay momentos especiales del calendario, tales como Rosh Hashaná, que nos brindan una ayuda Divina especial que puede potenciar nuestro crecimiento y llevarnos a nuevas alturas. Por ejemplo, alguien que tiene mal carácter puede ser recreado con un mecanismo para controlar ese carácter, o como una persona más equilibrada en control de sus propias emociones. Nadie está limitado por sus rutinas o sus desafíos previos, sino que se puede convertir en una nueva persona.

Nuestro primer paso es la seria autorreflexión para determinar las áreas en las cuales nos gustaría desarrollarnos. (Esta es la tarea principal del mes de elul). Si tenemos una imagen de nuestro ser ideal, nos arrepentimos sinceramente y rezamos con completa devoción en Rosh Hashaná, Dios puede darnos las herramientas que necesitamos para progresar y convertirnos en la persona que soñamos.

Si nos comprometemos a cambiar e invertimos el esfuerzo necesario, con el tiempo podemos llegar a sentir cómo nos hemos renovado y transformado.

En nuestras vidas, al igual que Iosef, tenemos nuestras propias esclavitudes, prisiones y desilusiones. A veces caemos presas de nuestros propios defectos personales, no tenemos control sobre nuestras relaciones y perdemos todas las esperanzas. ¿Acaso podemos quebrar la rutina y convertirnos en la persona que soñamos?

Cuando estos pensamientos nos deprimen, necesitamos recordar la historia de Iosef. En Rosh Hashaná, Iosef fue elevado de las profundidades de la desesperanza a las alturas de la realeza. Aprovechar la fuerza de este día tiene la capacidad de elevarnos de nuestras luchas y transformarnos con un idealismo renovado, con fuerza y optimismo para ayudarnos a seguir adelante durante todo el año.


NOTAS:

(1) Rosh Hashaná 10b

(2) Ver Bereshit 41

(3) Bereshit 37:3

(4) Shabat 22a

(5)Sin duda, durante todo su sufrimiento Iosef tuvo confianza en Dios. Iosef es considerado un baal bitajón, alguien que tiene fe inmensa en la providencia del Creador sobre el mundo (Bereshit Rabá 89:2). Sin embargo, desde una perspectiva terrena todo parecía estar perdido.

(6) Este es un concepto del Arizal analizado profundamente en Netivot Shalom