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El Camino a Sinai

El Camino a Sinai

Los tres prerrequisitos para recibir la Torá: diligencia, humildad y unión.

por Rav Zvi Dov Kanotopsky

El relato bíblico de la llegada de Israel al Monte Sinai para recibir la Torá está contenido en los dos primeros versículos de la lectura de la Torá de Shavuot. La serie de dificultades obvias que estos dos versículos presentan es tal, que el midrash y todos nuestros comentaristas clásicos percibieron que debía haber un significado mucho más profundo que el que aparece en la superficie.

“En el tercer mes desde el éxodo de los Hijos de Israel de la tierra de Egipto, en ese mismo día arribaron al desierto de Sinai. Ellos Viajaron desde Refidim y arribaron al desierto de Sinai y acamparon en el desierto. Israel acampó allí, frente al monte” (Éxodo, 19:1-2).

Primero, la sucesión de eventos en estos versículos es bastante extraña. En el primero se nos dice que los Hijos de Israel llegaron al desierto de Egipto. En el segundo se nos dice que dejaron Refidim. Podríamos asumir correctamente, que si la Torá simplemente quiere registrar un documental sobre un viaje, o un itinerario real, entonces debería decirnos primero que dejaron Refidim y luego que arribaron a Sinai. ¿Por qué la Torá se sale de la cronología real de los eventos?

Procedamos a examinar cuidadosamente el segundo versículo. Es tan repetitivo que es altamente inusual para la Torá registrar los eventos de esta manera. Se nos dice: Dejaron Refidim, llegaron al Desierto de Sinai. Acamparon en el desierto; acamparon ante el monte. Debemos preguntar nuevamente, si esto fuera meramente una descripción de su traslado a medida que se aproximaban a Sinai, ¿no hubiese sido más simple y claro si la Torá hubiese escrito que acamparon en el desierto adyacente al monte? La repetición de la palabra “acampar” necesita ser explicada.

Quisiera destacar una interpretación fascinante sugerida por uno de nuestros comentaristas clásicos, el Rabino Jaim Ibn Atar en su libro Or HaJaim.

Él sugiere que el itinerario físico de los Hijos de Israel dirigiéndose a Sinai, concluye realmente en el primer versículo. Los Hijos de Israel llegaron a Sinai en el tercer mes después de dejar la tierra de Egipto. El segundo versículo no es una descripción de una travesía física, sino de una travesía espiritual, o de un cambio espiritual, que debía ocurrir antes de que pudiera confiárseles la Torá.

Al analizar el camino que los Hijos de Israel debieron tomar, el Or HaJaim deduce que hay tres características fundamentales que el pueblo debía exhibir antes de poder recibir la Torá y de serle confiada su preservación. Estas tres características son: diligencia, humildad y unión.

Diligencia

 Refidim tiene un significado especial en nuestra literatura midráshica. Nuestros rabinos [1] enseñan que el nombre Refidim viene de la raíz rafá, débil. Refidim toma su nombre del hecho que los Hijos de Israel “debilitaron sus manos” de la Torá y de las mitzvot. Se volvieron descuidados en el estudio de Torá y en su observación estricta. Pero la debilidad no es compatible con el hecho de aceptar y observar la Torá. Por lo tanto, la primera condición que tenían que cumplir era que tenían que dejar Refidim y todo lo que eso representaba antes de poder llegar a Sinai.

Por favor nota que nuestros rabinos no dijeron que no observaron las mitzvot. En realidad, ellos sí observaron los mandamientos. Lo que dice es que fueron débiles en su cumplimiento.

Todos podemos identificar áreas de Torá en las que podríamos y deberíamos estar mostrando más fortaleza, como individuos y como comunidad. Observamos los extensos preceptos de Shabat, ¿pero demostramos fortaleza y compromiso? ¿Acaso hablamos de manera diferente en Shabat? ¿Son nuestros pensamientos diferentes en Shabat?

Posiblemente cuando demostramos debilidad es porque fallamos en entender el valor de la Torá. Entonces, justo antes de que los detalles de la Torá sean revelados a los Hijos de Israel, Dios dice [2]:

“Y ahora, si Me escuchan y observan mi pacto”.

 No es suficiente con cumplir una mitzvá; debemos darnos cuenta de que somos los guardianes de un pacto grandioso. Cuidar los preceptos de la Torá es la base de toda la relación entre Dios y el pueblo judío.

Basta ya de esta religión diluida, que es en esencia, Refidim. ¡Debemos reconocer que somos los guardianes del pacto!

Humildad

 La segunda expresión en este versículo tiene la intención de establecer una conexión. “Vayajanú bamidbar - acamparon en el desierto”. ¿Cuál es el significado de este paso dentro de su travesía spiritual? El desierto, con su amplia expansión, su vacío y su inmensidad, produce un profundo efecto sicológico en la gente. Hace mella en el hombre por su propia pequeñez, su propia insignificancia; engendra un sentimiento de humildad. Este sentimiento de humildad también es una condición para aceptar completamente y seguir la Torá. Tuvieron que aprender humildad a partir de la experiencia de estar en el vasto desierto.

En la vasta expansión de un desierto, no hay muchas probabilidades de que pensemos o digamos: “Muy interesante, pero yo soy un banquero inversionista o un exitoso neurocirujano o un pianista renombrado”. En cambio, la reacción sicológica natural es darse cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos. Las leyes y lecciones de la Torá, nos dice el Or HaJaim, no podrían ser sustentadas y preservadas por gente que no tiene la cualidad de la humildad.

No es que hay muchas cosas importantes en la vida y la Torá es una más de ellas. En cambio, la Torá debe ser el centro de nuestra existencia. La Torá es nuestra misión y la razón de nuestra existencia. Ésta es la mentalidad que viene de estar en el desierto.

Unión

 Finalmente, la unión es una condición para la preservación de la Torá. Y este concepto de unidad es establecido por medio de la tercera expresión: “Israel acampó allí”.El verbo no está escrito en plural, sino en singular. Los Hijos de Israel acamparon como una unidad única, cohesiva.

La unidad en el judaísmo es una necesidad. Las personas tienen que estar conectadas unas con otras, construyendo juntas, trabajando juntas, cómodas unas con otras. La exitosa aceptación y preservación de la Torá no es resultado de nosotros viéndonos a nosotros mismos y actuando como si consistiéramos de muchos campamentos. Irónica y tristemente, ésta es la manera exacta en la que a menudo caracterizamos a los judíos hoy en día. Somos de un campamento y aquellas personas son de otro campamento.

Si solamente pudiéramos llevar este mensaje, como es interpretado por el Or HaJaim, a nuestro corazón.

La fortaleza y la diligencia en nuestra observancia, un profundo sentido de humildad, porque nuestra existencia no tiene sentido sin la Torá, y finalmente, un compromiso con la unidad judía – sólo en ese momento estaremos listos para recibir la Torá.

Extraído con permiso de Rejoice in Your Festivals: Penetrating Insights into Pesach, Shavuot and Sukkot, por el Rabino Zvi Dov Kanotopsky (Publicaciones Urim).

 Notas al pie

[1] Sanhedrín 106a.

[2] Éxodo 19:5.

Publicado: 16/5/2010


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