En 1826, Maryland adoptó una ley que le permitía a los judíos tener cargos públicos, con la condición de que aceptaran el concepto de recompensa y castigo después de la muerte. Maryland fue fundada en 1634, como un asilo para católicos y en sus comienzos la negación del cristianismo era un crimen capital allí. Cualquiera que hablara de manera negativa sobre María o lo Apóstoles era sometido a una multa o a azotes públicos. La práctica del judaísmo fue finalmente aceptada en 1776, pero otras restricciones siguieron en pie. Fue sólo 50 años después que los judíos pudieron calificar para los cargos públicos.