Yortzait de Moisés en 1273 AEC (año judío 2488), en el mismo día de su nacimiento 120 años antes (Consecuentemente, “Que vivas hasta los 120” se ha convertido en una común bendición judía). Moisés nació en Egipto en un tiempo en el que el Faraón había decretado que todos los bebés varones judíos debían ser arrojados al Río Nilo. Su madre lo puso a flote en una canasta de mimbre, en donde fue –irónicamente– rescatado por la hija del Faraón y traído a su palacio para ser criado. Cuando Moisés maduró, su corazón se tornó hacia el pueblo judío; mató a un egipcio que estaba golpeando a un judío, y huyó a Midián en donde se casó y tuvo dos hijos. Dios le habló a Moisés desde la Zarza Ardiente, instruyéndole retornar a Egipto y persuadir al Faraón para que “Deje ir a mi pueblo”. Moisés lideró a los judíos durante las diez plagas, el Éxodo, y la partición del Mar de los Juncos. Siete semanas después, los judíos llegaron al Monte Sinaí y recibieron la Torá, la única vez en la historia humana en la que toda una nación experimentó la revelación Divina. Durante los 40 años siguientes, Moisés lideró al pueblo judío en su vagar por el desierto, y supervisó la construcción del Tabernáculo. Moisés murió antes de que se le permitiera entrar a la Tierra prometida. Es considerado el profeta más grande de todos los tiempos.