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El Schindler boliviano: Mauricio Hochschild

El Schindler boliviano: Mauricio Hochschild

Una serie de documentos recientemente descubiertos han revelado que un vilipendiado magnate boliviano fue en realidad uno de los mayores héroes del Holocausto, salvando a más de 9.000 judíos.

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Una serie de documentos recientemente descubiertos han revelado que un vilipendiado magnate boliviano de los años 40’ fue en realidad uno de los mayores héroes del Holocausto, salvando a más de 9.000 judíos y encontrándoles trabajo y sustento.

Mauricio Hochschild era uno de los tres “barones del estaño” boliviano que controlaban la mayor parte de la producción minera de estaño a nivel mundial. Los tres tenían una pésima reputación.

Lejos de ser un cruel magnate, Hochschild trabajó incansablemente para salvar a miles de judíos del Holocausto.

Hochschild, quien él mismo era judío, era considerado una persona ruda y de mal temperamento. Nacido en Alemania, Hochschild se mudó a Bolivia a la edad de 40 años y construyó allí su negocio, sólo para ser expulsado de su país adoptivo en 1944, cuando fue brevemente encarcelado por no pagar un nuevo impuesto. Cuando falleció en 1965, en París, su reputación en Bolivia era la de un hombre avaro y sin principios.

Pero todo eso cambió en los últimos meses, cuando unos trabajadores de la Corporación Minera de Bolivia encontraron varios documentos antiguos. Asquerosas, desordenadas y mezcladas con basura, las páginas estaban en una condición terrible. Los trabajadores comenzaron a revisar los papeles y eventualmente se dieron cuenta que pertenecían a Mauricio Hochschild, cuyo negocio había sido nacionalizado en 1952. Los documentos contenían una gran sorpresa: lejos de ser un cruel magnate, Mauricio Hochschild trabajó incansablemente durante años para salvar a miles de miles de judíos del Holocausto, ayudándolos a conseguir visas y luego proporcionándoles trabajos, hogares, educación y otros tipos de ayuda una vez que lograron estar a salvo en Bolivia.

La prensa boliviana ha comenzado a referirse a él como “el Oskar Schindler boliviano”, pero la comparación no es precisa: mientras que Oskar Schindler salvo a más de mil judíos al emplearlos como trabajadores en sus fábricas, Hochschild salvó a más de 9 mil.

El plan de Hochschild comenzó en los años 30’, cuando notó un aumento del fascismo en su nativa Europa. Hochschild era cercano al entonces presidente German Busch, quien quería estimular la economía boliviana por medio de aceptar inmigrantes de Europa. Hochschild lo ayudó a dar forma a su plan, permitiendo a los consulados en Zurich, Paris, Londres, Berlín y Viena emitir visas a los potenciales inmigrantes, muchos de ellos judíos.

Los refugiados comenzaron a llegar en masa a Bolivia. Desde finales de 1938 hasta mediados de 1939 hubo 12.000 judíos que escaparon de Europa y emprendieron rumbo hacia el país latinoamericano. Algunos de estos desesperados refugiados viajaron en cómodos barcos de pasajeros, mientras que muchos otros viajaron en embarcaciones poco higiénicas que apenas podían llamarse barcos. Los barcos llegaron al puerto de Arica, en el vecino Chile, y luego los pasajeros fueron transportados en tren a la capital boliviana, La Paz. Esta ruta pasó a ser conocida como el Express judío.

Pero en La Paz básicamente no había infraestructura para recibir a los inmigrantes judíos. Muchos se alojaron en cárceles mientras se encontraba algo más permanente. Pocos de los refugiados hablaban español, y la mayoría llegaron a Bolivia sin un solo centavo.

El Comité Judío Americano de Distribución Conjunta (JDC por sus siglas en inglés) ayudó a algunos de los refugiados a asentarse, pero Mauricio Hochschild quería que los refugiados pudieran trabajar y mantenerse a sí mismos. Aparentemente veía también en los refugiados judíos una oportunidad clave para ayudar a fortalecer la economía y sociedad bolivianas. Hochschild ayudó a fundar dos nuevas organizaciones para ayudar a los judíos.

SOPRO, la Sociedad de Protección de los Inmigrantes Israelitas, proveía asistencia monetaria para ayudar a los inmigrantes a mantenerse; Hochschild personalmente donaba miles de dólares cada mes para ayudar a SOPRO a seguir funcionando.

Además, compró tres terrenos de agricultura en la provincia boliviana de Nor Yungas, donde los refugiados judíos podrían trabajar, y fundó una organización llamada SOCOBO, la Sociedad Colonizadora de Bolivia, que se encargaría de manejar los proyectos de agricultura que se desarrollaran allí. Y además de todo eso, empleó también a muchos refugiados judíos en sus negocios de minería.

Aparentemente Hochschild era conocido como un filántropo que podía ayudar a los judíos en todas partes del mundo. Una de las cartas encontradas proviene de autoridades francesas que le solicitan a Hochschild que reciba y asiente a mil huérfanos judíos. En otra carta, de un jardín de infantes en La Paz, Bolivia, le piden a Hochschild que ayude con la expansión del colegio “en vista de la cantidad de niños que están aquí, y de los muchos que les gustaría venir”.

Edgar Ramirez (derecha), el jefe del departamento de archivos de la empresa estatal minera boliviana, COMIBOL, con los recientemente descubiertos documentos en El Alto, Bolivia (Aizar Raldes/AFP)

Los historiadores que han estado estudiando los documentos creen que Hochschild fue una pieza fundamental de la resistencia política a la Alemania nazi. “Estoy convencido de que Hochschild fue parte del aparato antifascista”, explica Egar Ramirez, el jefe del departamento de archivos de la empresa estatal minera boliviana. “Para poder hacer lo que él hizo, tiene que haber sido un hombre conectado con los movimientos de resistencia que operaban alrededor del mundo”.

Para el pueblo boliviano, “Hochschild era un malvado”, explica Ramirez. Ahora se están dando cuenta que en realidad era un héroe nacional.

Los documentos están causando que muchos bolivianos comiencen a cuestionar lo que saben de su historia. Para el pueblo boliviano, “Hochschild era un malvado”, explica Ramirez. Ahora se están dando cuenta que en realidad era un héroe nacional. “Salvó a muchos del Holocausto al traerlos a Bolivia y al crear trabajos para ellos”, explica Carola Campos, la directora del departamento de información de la Corporación Minera Boliviana.

En los años 40’, había 15.000 judíos viviendo en Bolivia; casi todos ellos habían llegado como refugiados escapando de los nazis en Europa. Durante muchos años la comunidad floreció, con sinagogas, escuelas, cementerios, organizaciones de ayuda, ligas deportivas, una casa de retiro, y clubes sionistas. Muchos judíos han emigrado de Bolivia, uniéndose a las comunidades de Israel, Argentina y Estados Unidos. Hoy en día la comunidad judía de Bolivia es de menos de 500 personas.

Pero miles de judíos alrededor del mundo continúan teniendo un vínculo con Bolivia, al haber encontrado un lugar seguro en este país. Y hoy, gracias a los viejos y polvorientos documentos que fueron encontrados en una bodega, Mauricio Hochschild, el hombre que recató a miles de judíos más que Oskar Schindler, está finalmente siendo reconocido y su historia está siendo reescrita.

21/5/2017

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Comentarios: 1

(1) FERNANDO SQUILLACE, May 25, 2017 1:45 AM

El shindler boliviano

EXCELENTE ARTICULO.LOS FELICITO.

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