Sólo los mejores soldados israelíes son seleccionados para la escuela de oficiales y muchos no llegan a ese nivel. Eso involucra estar más tiempo en el ejército, asumir responsabilidades adicionales y liderar a jóvenes soldados. Idan Levy (19) estuvo un año y medio en el Cuerpo Logístico de las Fuerzas Armadas Israelíes cumpliendo su servicio militar cuando sus comandantes lo recomendaron para este prestigioso curso.

El 8 de enero del 2017, tres semanas antes de su graduación, la unidad de Idan llegó a un mirador en Jerusalem para comenzar un seminario educativo cuando un terrorista árabe embistió contra ellos su camión de 10 toneladas. Cuatro soldados murieron en el ataque y 13 resultaron gravemente heridos, entre ellos Idán, cuya vida estaba en peligro.

Las cuatro víctimas

“Estábamos parados en un círculo, esperando al oficial de educación que nos mostraría el sitio”, dice Idan, “pero no recuerdo mucho más de ese día. Todo lo que puedo decir respecto a lo que ocurrió es a partir de las noticias y las filmaciones que capturaron el ataque”.

Las imágenes de las cámaras de circuito cerrado muestran al terrorista embistiendo a los soldados a toda velocidad, luego giró y volvió a pasar sobre ellos antes de que los soldados y un guía turístico que estaba allí lograran dispararle y matarlo en la escena.

Idan sufrió graves heridas en la cabeza, le arrancó una arteria en el cuello y sufrió graves daños en una pierna. Lo llevaron inconsciente al hospital Hadassa Ein Kerem, donde una cirugía de emergencia le salvó la vida.

Permaneció durante cinco meses en el hospital mientras le reconstruían la pierna y hasta la actualidad continúa sometido a un intenso programa de fisioterapia. Debido a la gravedad de sus heridas, el ejército le dijo que le darían la baja de su servicio militar. Para Idan esta noticia fue devastadora.

“Fue terrible sentir que me quitaban eso. Durante muchos años soñé con ser un oficial del ejército. Mis abuelos maternos y mis bisabuelos paternos llegaron a Israel hace muchos años escapándose de las persecuciones.

Había una frase que él decía una y otra vez y a la cual me aferré. “Dios sólo pone a prueba a quienes pueden soportarlo”

“Mi elección de ser oficial era parte esencial de mi ser. No estaba dispuesto a ceder. Les dije que no aceptaba su decisión y me negué a escuchar cada vez que sacaban el tema. Después de algunas semanas creo que entendieron cuán importante era para mí poder servir a mi país”.

La lucha para recuperarse

Convencer al ejército fue su primera victoria. Ahora necesitaba reunir las fuerzas para recuperarse. La inspiración le llegó a través de su compañero de habitación. “Había una frase que él decía una y otra vez y a la cual me aferré. ‘Dios sólo pone a prueba a quienes pueden soportarlo’.

“Crecí creyendo en Dios y en mi hogar tenemos una fuerte cultura judía. Comencé a encontrar fuerzas en el reconocimiento de que mi vida tenía un propósito, y mi recuperación y mi motivación por regresar al ejército se volvió más fuerte día a día”.

Idan también se sintió inspirado por una improvisada visita al hospital del Primer Ministro Benjamín Netanyahu. “Fue una gran sorpresa. Me preguntó sobre mis heridas, cómo me sentía y qué pensaba respecto a regresar al ejército. Él me dio mucho aliento”.

El Primer Ministro visita a Idan

Dos semanas más tarde, Idan convenció al hospital para que lo dejaran salir y asistir a la graduación de su curso de oficiales. Acompañado por sus padres y amigos, ocupó su lugar en una ceremonia emotiva en la que estuvo presente un importante general de las fuerzas de defensa israelíes y dejaron tres asientos vacíos como un tributo a los soldados que murieron en el ataque. La cuarta víctima había sido un instructor.

“Recibimos nuestros distintivos y nos dimos largos abrazos”, recuerda Idan. “A pesar de lo que había pasado, lo que más deseábamos era terminar juntos el curso”.

Una nueva valoración de la vida

“Comprendí cuán agradecido estoy simplemente de estar vivo. En el hospital vi personas sin brazos y sin piernas y comencé a valorar la vida de otra manera”. El día que Idan regresó del hospital a su hogar, lo esperaban para darle la bienvenida decenas de amigos y parientes. “Todos ellos tuvieron una gran parte en mi recuperación. La primera festividad después de salir del hospital fue Pésaj. En la noche del séder estaba sentado alrededor de la mesa con mi abuela, tíos y primos y recuerdo que pensé que una familia afectuosa es lo más maravilloso que alguien puede llegar a tener”.

Idan es hijo único, lo cual hizo que su recuperación fuera todavía más significativa para su familia. “A veces mi madre me abraza sin ninguna razón. Me parece que sólo está feliz de que esté vivo”.

Pensar positivo

Idan mantuvo una conexión cercana con los otros soldados que resultaron heridos en el ataque, algunos de ellos sufren de estrés post-traumático. “Hablar sobre el ataque ayuda. Nos ayudamos mutuamente”.

“Soy optimista, mi filosofía de vida ahora es simplemente buscar lo positivo. La capacidad de caminar y de hablar, todo en verdad es un regalo. Honestamente puedo decir que casi nunca me siento triste”.

Teniente Primero, Idan Levy

Ahora con el rango de Teniente Primero, Idan Levy concretó su sueño en una ceremonia introductoria en el Muro Occidental. Volvió a vestir con orgullo su uniforme y a servir como oficial en el Cuerpo Logístico de las fuerzas de defensa israelíes, con la responsabilidad de organizar el entrenamiento de las tropas de reserva. Con ocho soldados bajo su mando, tiene mucha sabiduría de vida para compartir.

“Comparto con mis soldados las cosas que aprendí de mi experiencia”, asegura. “Aprendí cómo se pueden superar las dificultades, no dejar que te depriman, la importancia de volver a pararse y seguir luchando”.

“Aprendí a sonreírle siempre a la vida, a ver lo que uno tiene y valorar cada cosa”.