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Recordando a Dalia

Recordando a Dalia

Hace un año, Dalia Lemkus fue asesinada. Es importante que recordemos a la mayor cantidad de víctimas posible.

por Adina Hershberg

A poca distancia de la parada de autobús donde Naftali Frankel, Ayal Yifrach y Gilad Shaar, sin saberlo, ingresaron a un coche con dos terroristas árabes a bordo, se encuentra la parada de autobús donde fue brutalmente asesinada Dalia Lemkus de tan sólo 26 años.

Tras el asesinato, la parada de autobús fue cubierta con banderas israelíes y pancartas caseras que declaraban Am Israel jai (la nación de Israel vive) y al tirá mehem ki Hashem Elokeja imaj (no temas, porque Hashem tu Dios está contigo). Esos símbolos ya no están ahí, pero en su lugar hay una menorá muy alta, quizás simbolizando la gran luz que una sola alma judía pudo esparcir durante su breve pero significativa vida.

Han habido tantos ataques terroristas desde el brutal asesinato de Dalia que es difícil recordar a cada víctima. Pero es importante que recordemos a todos los que podamos. Detrás de cada víctima hay una familia cercana, parientes y amigos que aún lloran y que todavía sufren por el enorme agujero que quedó en sus corazones.

La tarde del lunes 10 de noviembre de 2014, Maher al-Hashlamun, residente de Hebrón, intentó atropellar a las personas que se encontraban en la parada de autobús fuera del poblado de Alón Shvut. Él atropelló a Dalia, luego salió del coche y la apuñaló varias veces en el cuello mientras yacía herida en el suelo. Luego el terrorista procedió a apuñalar Yeshaya, un joven que corrió a ayudar a Dalia. Ishai Katz detuvo su coche y salió a enfrentar valientemente al terrorista con sus propias manos. Recibió una puñalada en su mandíbula y más tarde fue trasladado al hospital Shaarei Tzédek. El terrorista luego volvió para asegurarse de que Dalia estuviese muerta.

Mientras tanto, una chica de secundaria corrió hasta el puesto de seguridad en la entrada de Alón Shvut y alertó al guardia, Eshbal Am Shalem, un vecino nuestro de Rosh Tzurim. La chica estaba tan traumatizada que ni siquiera podía hablar; ella sólo hizo un gesto con las manos. Eshbal corrió hasta la escena del ataque y le disparó al terrorista tres veces en el pecho.

Un transeúnte intentó resucitar a Dalia, pero no tuvo éxito. El terrorista fue trasladado al Hospital Hadassah, donde fue intervenido quirúrgicamente y hospitalizado irónicamente en una habitación junto a Yeshaya, una de sus víctimas.

Dalia era una de los seis hijos de Nahum y Brenda Lemkus. Los padres de Dalia hicieron aliá hace 31 años desde Sudáfrica. Durante los últimos 16 años ellos han vivido en el poblado de Tekoa, en Gush Etzión. Nahum es optometrista y también es voluntario de Maguén David Adom. Brenda trabaja con los ancianos.

A Dalia le encantaba hornear pasteles con su madre. También le gustaba ayudar a las futuras novias y las maquillaba sin costo antes de sus bodas. Ella acababa de terminar una licenciatura en terapia ocupacional, era voluntaria en Yad Sarah y tenía muchas ganas de casarse y formar una familia.

Anteriormente, en febrero de 2006, Dalia había sido herida en otro ataque con cuchillos. Ella estaba en una parada de autobús en el cruce de Gush Etzión, cuando ella y otro hombre fueron apuñalados por un residente de Hebrón de 28 años de edad. Un policía que no estaba de servicio activo salió de su vehículo y apuntó con su arma al terrorista. El terrorista huyó.

En el funeral de Dalia, su hermana Mijal relató una conversación que había tenido con ella. “Después del ataque en 2006, le pregunté cómo podía seguir pidiendo aventones en la intersección en donde había sido apuñalada, y ella noblemente me fortaleció con su respuesta: ‘¿Crees que voy a dejar que ellos me venzan?’”.

“Quiero pedirle a todo el mundo, a mi nación, y sobre todo a mí misma: ‘No dejemos de pedir aventones. No permitamos que los terroristas se salgan con la suya y nos impidan vivir nuestras vidas, simplemente no detengamos nuestras vidas”, dijo Mijal.

Tras el asesinato, se han desplegado soldados en una serie de paradas de autobús en nuestra zona. El alcalde de la ciudad local de Efrat, el teniente coronel Oded Revivi, dice que la violencia se detendrá sólo cuando se detenga la incitación. “Las fuerzas de seguridad están intentando proveer una sensación de seguridad, pero sabemos que sólo es una falsa sensación… Todo el mundo entiende que tenemos enemigos despiadados que quieren destruirnos. No hay justificación para el asesinato de una mujer joven o el secuestro y posterior asesinato de tres adolescentes en una parada de autobús… Los líderes tienen la obligación de actuar de forma responsable, y sé que los servicios de seguridad ayudan mucho a resguardar la zona. Por otra parte, Abbas es quien decide si la violencia escalará o si volveremos a tener un poco de calma. Ahora, sin embargo, él entiende que nosotros también podemos ser incitados, por lo que está tratando de apaciguar las llamas. Veremos si tendrá éxito”.

Nahum, el padre de Dalia, dijo durante el discurso fúnebre que pronunció para su hija: “El terrorista asesinó a Dalia porque ella era judía, porque estaba continuando con la tradición de la nación de Israel. El terrorista no entiende que no tendrá éxito, que a través de su asesinato él no logrará romper nuestro vínculo con la Tierra de Israel… Con tu rostro radiante, tu belleza y la bondad de tu corazón, seguiste el camino de Sará, nuestra matriarca. Nos ayudaste a nosotros y a toda la nación de Israel. Ameritaste morir al Kidush Hashem, ‘santificando el nombre de Dios’. Amada Dalia, ahora te reunirás con nuestras venerables matriarcas. Que amerites sentarte y cobijarte a la sombra de la Presencia Divina”.

Una largo y doloroso año ha transcurrido. Hace varios meses vi un video noticioso donde aparecía Brenda y Nahum en la sala del tribunal en el Campamento Ofer, al norte de Jerusalem, que alberga el centro de detención israelí más grande de terroristas árabes. La madre de Dalia exigió la pena de muerte para el terrorista, pero el tribunal, que nunca impone la pena de muerte para los terroristas, se conformó con dos cadenas perpetuas, y le otorgó además a la familia Lemkus una compensación de 4 millones de Shekels que deben ser pagados por Hashlamoun.

El martes 20 de octubre de 2015, los soldados de las FDI finalmente demolieron la casa del terrorista que asesinó a Dalia.

La destrucción de la casa del terrorista es sólo un leve consuelo para la familia Lemkus, cuya hija Dalia no cumplió su sueño de casarse y formar un hogar en la Tierra de Israel. Que su recuerdo sea para bendición.

Haz clic aquí para firmar la petición patrocinada por la familia Lemkus pidiendo a la Casa Blanca que actúe en contra de los líderes palestinos que están incitando a la violencia en contra de Israel. Si esta petición consigue 99.999 firmas antes del 28 de noviembre de 2015, la Casa Blanca deberá revisarla y responder.

11/11/2015

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